June 17, 2005

Revelador Estudio Descubre los Beneficios de la Educación de la Naturaleza Para Jóvenes en Peligro Social

Los jóvenes que asistieron a un programa de educación medioambiental al aire libre aumentaron sus calificaciones en matemáticas y ciencias en un 27 por ciento, de acuerdo con un revelador estudio realizado por el Departamento de Educación de California. El estudio —el cual se centró en más de 250 jóvenes de sexto grado, en su mayoría latinos, que participaron en un programa de educación de la naturaleza de una semana de duración— también descubrió mejoras palpables en la autoestima, la cooperación, la resolución de conflictos y otros aspectos sociales y personales.

“La educación medioambiental al aire libre es una inversión en la comunidad. Cualquier persona que haya trabajado con jóvenes al aire libre saben que esas experiencias pueden transformar sus vidas,” dijo Martin LeBlanc, Director del Programa Inside the Outdoors del Sierra Club. “Pero ésta es la primera vez que se han documentado esos beneficios.” El Sierra Club, el cual contribuyó a la financiación del estudio, ha trabajado con educadores, líderes religiosos y miembros de las fuerzas policiales para mejorar las oportunidades de educación al aire libre de jóvenes en peligro social en California y otros estados.

El estudio, titulado “Efectos de los Programas de Educación al Aire Libre en Jóvenes de California” y realizado por American Institutes for Research, evaluó a estudiantes de cuatro escuelas elementales mayoritariamente latinas quienes participaron en uno de tres centros de ciencias de la naturaleza en áreas rurales cercanas a Fresno, Los Angeles y San Diego. Estos programas residenciales de una semana de duración, los cuales han sido todos certificados por el Departamento de Educación de California, usaron métodos de investigación prácticos centrados principalmente en la ecología y las ciencias de la naturaleza.

El estudio identificó impactos inmediatos en las aptitudes de los estudiantes en ciencias, descubriendo que “los niños que asistieron a escuelas al aire libre aumentaron sus calificaciones en ciencias en tres puntos (27 por ciento)” y que “el aumento de conocimientos se mantuvo durante seis a diez semanas después de participar en el programa.”

Además, los participantes en los programas “mostraron mejoras significativas en la autoestima, la resolución de conflictos, la relación con sus compañeros, la resolución de problemas, la motivación para aprender y el comportamiento en la clase”. También se mostraron mucho más dispuestos a reciclar y a seguir otros comportamientos positivos en sus hogares.

Asimismo, el sondeo descubrió que los estudiantes cuya lengua materna es el español, un 58 por ciento del total, mostraron mejoras significativamente mayores que sus compañeros de habla inglesa en cooperación, liderazgo, relaciones con sus compañeros y motivación para aprender.

Gary Widdison, director de los programas sobre la naturaleza y ciencias marinas de la Oficina de Educación del Condado de Los Angeles, se mostró encantado con los resultados del estudio. “Cuando se trata de establecer prioridades educacionales, los programas al aire libre a menudo se dejan de lado. Este estudio muestra que las escuelas de ciencias como las nuestras pueden ayudar a las comunidades  a enfrentar los retos escolares más importantes,” explicó Widdison, cuyo programa del Condado de Los Angeles fue parte del estudio.

Juan Martínez, quien nació en México y creció en Los Angeles, se dio cuenta por sí  mismo cómo los programas educacionales al aire libre pueden cambiar la vida de un joven, y más tarde ayudó a ofrecer oportunidades similares a otros muchachos como él. El primer graduado de secundaria de su familia, Martínez, de 21 años de edad, actualmente asiste a una universidad comunitaria y sirve en el Consejo Asesor Juvenil de la organización Outward Bound Adventures.

Hablando de sus primeras experiencias en la naturaleza, Martínez dice: “Me di cuenta de que el mundo no sólo estaba hecho de concreto ni de ciudades llenas de contaminación. Allá a los árboles no les importa de qué raza eres, siguen compartiendo su sombra. Al agua no le importa de qué nivel social eres, te sigue ofreciendo vida. Y créeme, a los mosquitos tampoco les importa quién eres, igual te chupan la sangre.”

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