June 17, 2005

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Una de cal

Durante tres semanas, al principio del invierno, Francisco Serrano vivió en su escuela, la secundaria de Apple Valley en Minnessotta. A las tres semanas lo pescaron.

Es que “vivir” quiere decir exactamente eso. Francisco vivió y comió en la secundaria durante semanas, porque no tenía en dónde dormir.

“Su escuela” ya no es “suya”, porque terminó hace dos años. Mientras estudió ahí, en 2002 y 2003, el joven mexicano sacó buenas notas, nunca tuvo problemas y regresó a la escuela como “homeless”, porque se peleó con su padre y se quedó sin casa. Un invierno sin casa en Minnessotta no se lo deseamos ni a los Minuteman, pero el caso es que las autoridades de la secundaria llamaron a la policía cuando cacharon a Francisco, y enviaron un e-mail a los 1,800 padres de familia avisándoles del “problema de seguridad” en la escuela.

Para colmo, Inmigración metió su cuchara en el caso para averiguar el estado migratorio de Francisco, quien insiste en que llegó legalmente a Estados unidos y su papá tiene sus papeles en Connecticut.

Lo mejor del caso es que todo el mundo se enteró de la aventura de Francisco, y Stephen Degenaar, director de la escuela, recibió cientos de e-mails de los padres de familia ofreciéndole ayuda a Francisco. No solo eso, sino que un corredor local de bienes raíces, Basim Sabri, le pagó la fianza en la cárcel y le ofreció trabajo. Más aún, le está pagando al abogado Robert Speeter para su caso, y éste a su vez reclutó al abogado Herbert Igbanugo para el aspecto migratorio.

Según Degenaar, un 70 por ciento de los e-mail son en apoyo a Francisco, ofreciéndole dinero y casa, y solamente un 30 por ciento critican a la escuela y su “falta de seguridad”. Se habla de hacer una recaudación de fondos para ayudarlo, una vez que aclare su situación migratoria.

Hasta el capitán de policía Craig Anglin muestra su simpatía, diciendo que “qué bueno que lo encontraron, porque lo salvaron de las inclemencias del tiempo”.

“La gente lo quiere ayudar”, agrega Anglin. “Supongo que es un caso único y no tendrá problemas una vez que regularice su situación”.

Una de arena

Pero su caso no es tan “único”.

Otra joven estudiante latina, también de 19 años, radicada en Jefferson City, Missouri, tiene órdenes de “abandonar el territorio estadounidense”, para el primero de julio. Recibió la orden el primero de junio, mismo día en que Francisco se presentaba ante Inmigración, y debía salir el 5 de junio. Lo único que consiguió fueron 30 días más.

Y Marie González no es cualquier estudiante. Fue designada como la “Latina del Año” 2004 por la Revista Latina, y se ha dedicado a la lucha por legalizar estudiantes indocumentados a través de la llamada “Dream Act”, propuesta de otorgar residencia a los estudiantes que hayan estudiado en Estados Unidos su primaria y secundaria y tengan buenas calificaciones.

Es costarricense, y asegura que “no nos vamos a ir sin luchar hasta el último día”. La orden de deportación es para toda la familia, y surgió después de denuncia anónima contra su papá, trabajador ni más ni menos que de la oficina del gobernador del Estado, el demócrata Bob Holden.

Marie comenzó a abogar por el Dream Act al iniciarse su proceso de deportación, porque “ya no tenía nada que perder”, y se fue a Washington del 8 al 9 de junio para tratar de convencer a los Congresistas de intervenir en favor de su familia y de quienes estén en una situación similar.

Dice Marie que su patria es Estados Unidos, donde estudió hasta secundaria. “Éste es mi país. Crecí aquí y me resulta difícil pensar que me tengo que ir después de haber pasado 14 años aquí, planeando mi vida”. Llegó hace 14 años, a los 5 de edad, y espera que “algún político decida ayudarnos”.

Así pues, la diferencia entre Marie y Francisco parece ser el estado. En Missouri nadie ha ofrecido apoyo. En Minnessotta, todos. Habrá que irse a vivir todos a Minnessotta.

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

Return to the Frontpage