June 17, 2005

Comentario:

La Guerra de Noviembre

Por Humberto Caspa,Ph.D

La guerra de las galaxias llega tarde a California. El emperador del mal, encarnado en la figura robótica del gobernador Arnold Schwarzenegger, que había descendido del espacio sideral Hollywoodense para apoderarse del poder gubernamental a través de un plebiscito popular, ahora organiza cambios radicales en el seno del sistema educativo. Su propuesta de llamar a una elección especial para el próximo 8 de Noviembre es, entre otras cosas, un golpe bajo a la educación pública, particularmente al sistema universitario.

El politólogo y economista, Carlos M. Vilas, intelectual argentino, constantemente reiteraba en sus clases que es en las universidades donde realmente se respira el aire puro. En otras palabras, la universidad es el recinto sagrado de la sociedad moderna. Allí existen espacios libres para la meditación intelectual, la crítica, y la búsqueda del conocimiento. Sin un resguardo al valor intelectual de los profesores e investigadores, y una garantía a su fuente laboral, la sociedad en su conjunto pierde el sendero del progreso.

Para entender el valor de los descubrimientos académicos tenemos que remontarnos al pasado. Durante el periodo Medieval, la Iglesia Católica dominó casi por completo a algunas sociedades en Europa; y con ello, los confines de la enseñanza. La inquisición se encargó de quemar vivos a muchos investigadores y labradores del conocimiento que cuestionaban la fe de la Iglesia.

Por ejemplo, Nicolás Copérnico (1473-1543), fundador de la teoría heliocéntrica, puso en tela de juicio a la teoría de la creación. En consecuencia, la Iglesia lo castigó, lo excomulgó y finalmente buscó su ejecución. Otros filósofos que también cuestionaron a la iglesia como Nocolás Maquiavelo (1469-1527) y luego Tomás Hobbes (1588-1679), fueron, como Copérnico excomulgados, pero se refugiaron en gobiernos a quienes justamente habían defendido. El primero se amparó en la corona de los Medicis en Florencia, Italia, y segundo en reino de Inglaterra. Siglos después, a Carlos Marx (1818-1883) no lo mataron ni lo excomulgaron porque en su tiempo la Inquisición estaba calcinada, pero el Estado capitalista de Alemania, Francia e Inglaterra le hizo la vida imposible.

La propuesta del gobernador Schwarzenegger atenta justamente contra las libertades de investigación y el espíritu universitario. Sin esta prebenda, los profesores e investigadores corren el riesgo, de no precisamente perder sus vidas como en la época medieval, sino de ser sancionados o perder sus fuentes laborales.

A primera vista el plan del gobernador se mira racional debido a que una enmienda en el sector educativo, aparentemente, permitiría mayor competitividad y evitaría, particularmente, el abuso de profesores de un puesto asignado de por vida. Sin embargo, el “tenure”, como se maneja en el leguaje americano, y no existe una palabra exacta que permite su traducción en español, ha sido una prebenda de los profesores que permite la libertad de investigación y de expresión en las universidades públicas, incluyendo en muchas universidades privadas. De hecho uno de los recintos académicos que primero la utilizó fue la universidad Harvard a fines del siglo XVIII.

Sin el tenure difícilmente se pueden lograr investigaciones críticas al estatus quo, tanto contra la izquierda como a la derecha. Los investigadores académicos no serían tan contundentes en sus hallazgos teóricos si es que no tuvieran garantías laborales de por medio. Décadas atrás, por ejemplo, Eduard Ross, un sociólogo radical en la universidad de Standord, se atrevió a sostener que la red ferroviaria debería ser estatizada por cuestiones económicas. Recordemos que en ese entonces la viuda de Leland Standord, fundador de dicha universidad, era presidente de la mesa directiva (board of regents). Recordemos también que la familia Standord había hecho mucho dinero en las construcciones de las redes ferroviarias y eran principales accionistas. Fácilmente el profesor Ross podía haber sido despedido, pero gracias a la existencia del tenure esa determinación nunca tuvo efecto.

Así, críticas contundentes contra el presidente George W. Bush, en torno a la guerra en Irak o a la economía por parte de investigaciones académicas, o en este caso contra el gobernador de California se verían delimitadas, o corren el riesgo de perderse si se los desampara. Por eso es importante mantenerlas. Es una lucha por el adelanto, el descubrimiento y a la crítica al sistema.

Dr. Humberto Caspa, Profesor de economía política en la Universidad Estatal de California San Marcos. E-mail: hcletters@yahoo.com

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