June 16, 2000


Hispanic Radio Network/La Red Hispana
LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Yhamel Catacora

En la casa del herrero...

Estados Unidos, en el exterior, es considerado como "el policía del mundo", el justiciero. Es, para algunas o todas las naciones, a veces asfixiante, el control que este poderoso país ejerce ante ellas. Un mal paso, una violación de los derechos humanos, es suficiente para sonar la alarma del Supertio Sam quien derribará fronteras y evitará que se violen los derechos humanos en aquellas naciones, a veces primitivas, y sobre todo, pobres.

Pero, cuando se violan los derechos humanos dentro de los propios márgenes del país, parece que la heroica figura pierde sus dotes. Es esa impotencia de combatir las aparentes violaciones de derechos humanos en este país lo que nos hace pensar que en realidad habitamos la casa del herrero.

Una clara prueba es la presente situación en el estado de Arizona, donde un llanero poco solitario de nombre Roger Barnett, está mostrando al mundo su destreza en la cacería humana, en nombre de su patriotismo.

"Mis derechos están siendo violados por una ola de inmigrantes", vociferaba Barnett a la prensa de la localidad en cuestión, Douglas, Arizona. Según rancheros, como Barnett, que ahuyentan a bala de rifle, a los inmigrantes ilegales que posan los pies en sus propiedades, su constitu-ción los respalda; pues sólo los dueños de estas tierras tienen el genuino derecho de permitir la entrada o asentamiento de cualquier persona en ellas.

Según los rancheros jus-ticieros, las autoridades locales no pudieron responder a su necesidad de proveer un adecuado control patrullero a sus propiedades, y así evitar el traspaso de los inmigrantes que cruzan ilegalmente la frontera entre México y Estados Unidos, ilegalmente.

Pero el trasfondo de esta situación parece tener otro tipo de matices. "Se está desatando una situación muy precaria y una política muy racista, anti-latina", mencionó reciente-mente el Dr. Armando Na-varro, catedrático de la Universidad de California y quien ha estado participando activamente en contra de las acciones de los rancheros y la aparente indiferencia de las autoridades estatales para poner fin a los abusos.

Si un ciudadano estadounidense fuera expulsado a balazos por transitar alguna propiedad ajena en cualquier lugar del mundo, no sería nada extraño que el país entero se movilice y condene tal acción, ya que obviamente podría decirse que sus derechos humanos fueron violados. Pero, en este país, a menudo se tiende a deshumanizar al inmigrante indocumentado; por lo tanto que los rancheros utilicen las armas para espantar a unos cuantos, no constituye una violación.

Conocemos demasiado bien la antipatía hacia el inmigrante latino, particularmente de parte de los sectores "conservadores", políticamente hablando, de esta nación. Grupos como el "American Patrol", que hoy en día se movilizan a través de la red del internet, con un lema tan patriótico como, "la voz de los ciudadanos unidos", ó mensajes como "La inmigración amenaza los vínculos de nuestra unión", que fortifican el odio de los que lo tienen todo, inclusive inmensos ranchos, por los que lo arriesgan todo, inclusive sus propias vidas, por llegar a este país.

A primera vista la página de "American Patrol", no se diferencia de la página del político Pat Buchanan, ni de la página del Ku Klux Klan. Las tres demuestran que sus líderes, ante todo, reflejan un amor muy fuerte a la patria, y el desprecio hacia los inmigrantes. Se podrá decir que las comparaciones son odiosas y exageradas, pero no podemos cegarnos ante los hechos y particularmente cuando se trata de abusos a nuestra propia gente.

"Estos rancheros, conocen muy bien a la ley", explicaba Gabriela Lemuz, directora de política y legislación de LULAC, o la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos, que también está participando activamente al denunciar las violaciones. Esa información es la ventaja que tienen los rancheros, según Lemuz, contra nuestra comunidad y lo que les permite manipular las leyes, amoldando sus actos de manera que terminen favorecidos.

El gobierno mexicano, ya que la mayoría de las víctimas parece ser de origen mexicano como los organismos latinos están protestando estas acciones, pero el problema está todo menos resuelto. No cabe duda que el principio de la solución sería poder fin a la emigración, pero mientras los gobiernos discuten ese fin, lo único que resta por hacer, es evitar las violaciones.

La coalición de derechos humanos de Arizona, reportó 24 presuntas agresiones a inmigrantes indocumentados por parte de los rancheros. Según el diario, The New York Times, sólo en el mes de marzo, más de 70 mil personas intentaron cruzar la frontera entre Arizona y México. Cada día, en ese intento miles de personas arriesgan sus vidas, ante el clima, la patrulla fronteriza, y ahora los rancheros armados para quienes es, aparentemente, mucho más valioso unos cuantos metros de propiedad que la vida de un inmigrante, y sobre todo si es un imigrante latino.

Al acercarnos a estas líneas es probable que agradezcamos el no estar en los pies de quien debe cruzar la frontera sin documentos legales, ni que tengamos que vivir con el corazón en la boca, temiendo el ser deportados, ni tener que esperar que un ser querido o un pariente de ese paso ilegal, para unirse con nosotros. Es también probable que conozcamos perfectamente bien lo que significa ser indocumentado o que un ser querido esté atravezando esa situación, por lo tanto no podemos ser indiferentes.

Al ignorar los problemas fronterizos, al aislarnos de esta situación, solo contribuímos a que nuestra comunidad continúe creciendo sin pena ni gloria. Tu puedes crear la diferencia informándote, llama a la red hispana totalmente gratis al 1-888-787-2346.

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