June 14 2002

La Paternidad a Través del Tiempo

Por Claudia Hernandez

La cultura bajo la cual se pretende homogenizar al mundo, la occidental, está cimentada sobre dos bases: la cultura judía y la cultura griega.

Occidente desde sus orígenes corona sus fundamentos a través del concepto y del sentido patriarcal, el cual reside en el concepto de Dios; de ahí que Eva fue hecha de una costilla perteneciente a Adan y que Atenea surja de la cabeza de Zeus. Así, podemos vislumbrar que según la cultura occidental, la humanidad es por gen, partriarcalista, construída sobre el poder del padre en la familia, del sacerdote y el rey en la sociedad y de un Dios paternal en el cielo.

De esta manera podemos conocer que el concepto de la paternidad, no es un tópico de peso solo a partir de la revolución femenina, ya que desde tiempos remotos la imagen paterna no solo es la de ejercer el papel de proveedor y satisfactor de las necesidades materiales en una familia, sino que además la paternidad es un factor trascendental en nuestra sociedad.

Simbólicamente, la figura paterna en la civilización occidental posee un sentido dual, el aspecto positivo del patriarcado es el espíritu creciente de racionalidad y objetividad además del desarrollo de la consciencia individual y social. Sin embargo, y como ya mencioné, la imagen patriarcal en la sociedad es dual y posee un aspecto negativo, el cual se manifiesta en la sumisión al Estado y al poder temporal, así como a la importancia creciente de las leyes hechas por el hombre.

De esta manera, se vislumbra la importancia que tiene la paternidad, ya que además de representar el aspecto frio, protector y proveedor en nuestra sociedad, manifiesta el equilibrio natural que todo ser tiene independientemente del sexo al que pertenezca. Dicha armonía reside en el punto mismo de la existencia de opuestos en el ejercicio de la paternidad.

Por desgracia, en la actualidad la figura paterna no solo ha caído, sino que además son los propios hombres los que han trasgiversado el concepto de la paternidad, por desgracia la mayoría de los padres no fomentan la relación padre e hijo y parecen haber olvidado o ignorado la importancia que su presencia posee en el desarrollo psicológico de un niño.

Debido a esto, invito a todos y especialmente a nuestra comunidad latina, a no catalogar o estereotipar a nuestro padre en el rol de la dureza y la frialdad, ya que como he argumentado, el padre como ser humano padece de manera semejante al sufrimiento femenino, por lo que debemos procurar la interacción de ambos padres en el desarrollo de la familia. Y erradicar el yugo social que cultural e ignorantemente le hemos hecho cargar al hombre desde la antigüedad. Eduquémonos y acostumbremos a nuestros padres a dar y recibir muestras de cariño. Así pues, los invito a que este día del padre apapachen a su progenitor y que además le hagan saber la importancia de su presencia en sus vidas. Alimentemos el espíritu a través del amor y la razón armónicamente libres de todo prejuicio social, que lo único que deja es vacío y enfermedad tanto mental como espiritual.

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