June 13, 2003

El debate sobre la obtención de la licencia en California: ¿Identidad vs. Seguridad?

“Con esta carta le quiero hacer saber que éste es el estado de oro
para los rancheros, pero para los campesinos
en general es sólo una jaula dorada
con un poco de comida y nada de medicina…”

Por Mariana Martinez

Solemos pensar que desde siempre se tuvo que probar la residencia legal en este país para obtener la licencia de manejar, pero hasta 1992 el Departamento de Vehículos Motorizados (DMV por sus siglas en inglés) tenía los siguientes requisitos para obtener la licencia: pasar las pruebas de manejo, dar un número de teléfono, edad, sexo y una dirección en el estado de California, hasta entonces no era necesario comprobar residencia legal.

Pero en 1992 fue aprobada una ley para el estado de California, que establece como requisito para obtener la licencia el tener un número de seguridad social. El motivo de esta ley no era evitar que los residentes indocumentados obtuvieran una licencia; el motivo para esta ley era facilitar el rastreo de padres que dejaron de pagar la manutención de sus hijos, y al localizarlos lograr que pagaran lo que debían. Pero un año después – por las fechas en que se estaba gestando la Propuesta 187– hubo otra reforma de ley, esta vez sí dirigida hacía los migrantes, que requiere prueba de residencia legal en Estados Unidos para poder obtener una licencia de conducir.

Esta prueba de residencia legal es corroborada por el servicio de emigración, servicio que actualmente cuesta 3.4 millones de dólares anuales, de acuerdo con el análisis al proyecto de ley del senado # 60 (http://info.sen.ca.gov).

La Proposición 187 establece que tanto la policía como los trabajadores prestadores de servicios médicos o de educación tienen la obligación de verificar el estatus migratorio de quien solicite sus servicios, y de no ser legal contactar a las autoridades federales y estatales, además de negar el servicio. En 1994 esta propuesta fue aceptada, por un 59% de los votantes de California, aunque la mayoría de sus contenidos han sido declarados nulos en las cortes.

El pase de esta ley significó grandes cambios para el estado de California y desencadenó una organización más constante y bien establecida de los muchos movimientos de latinos y mexicanos. Poco después, Cruz Bustamante fue elegido para un puesto público (1996) y dos años después, Antonio Villaraigosa también fue elegido como legislador latino, y así la representatividad de los latinos en las cámaras legislativas aumento, de 7 miembros en 1990 a 24 miembros actualmente, once de ellos, latinas.

Así es como por primera vez, los californianos empezaron a ver proyectos legislativos cuyo interés era mejorar las condiciones de vida de los indocumentados, y revertir los efectos de la Prop. 187, uno de estos proyectos se refiere a la obtención de licencias.

La investigadora Haley Hinda Seif trabaja en el departamento de Antropología de la Universidad de California en Davis y trabaja con temas sobre inmigrantes mexicanos y centroamericanos y presentó parte de su trabajo en el Seminario Permanente sobre migración Internacional en el Colegio de la Frontera Norte (COLEF). Su trabajo se centra en los cambios culturales que están ocurriendo en California, y por medio de la etnografía investiga el proceso legislativo.

Pero, ¿Por qué centrarse en las leyes de california, si la mayoría de las políticas migratorias son establecidas a nivel federal? “No podemos dejar de lado el hecho de que California es una región de migrantes sumamente importante, es un centro económico tanto para Estados Unidos como para el mundo, actualmente es la sexta economía del mundo y es el lugar donde se gestó la Prop. 187. Al hablar de políticas migratorias muchas veces se ve que hay una tendencia en California y que otros estados emulan, y que esta tendencia luego llega a nivel federal”, explica Hinda.

Ella ha trabajado de manera cercana con este tema de la obtención de la licencia de california, desde 1999 prinicipalmente porque las políticas anti-migrantes de principios de los años noventa simbolizadas por la Prop. 187 estan ampliamente documentadas, mientras que la ola de respuesta que estas políticas generaron en la comunidad migrante, simbolizadas por sus esfuerzos por obtener la licencia, no han sido debidamente documentados.

Saif ha encontrado que en Estados Unidos tener una licencia de conducir no sólo te da el derecho de manejar, sino que también es uno de los documentos de identificación más comúnmente usados, porque, a pesar de que tienen pasaportes, Estados Unidos tiene un sistema descentralizado de identificación, así que la manera más común de identificarse, abrir una cuenta de banco, pagar por un seguro contra accidentes o inscribirse en las escuelas es utilizando la licencia.

“Un tema que es necesario debatir en California, es la integración o incorporación de los migrantes y un punto importante es, principalmente el de los migrantes indocumentados en California. No podemos legalizarlos, no podemos hacerlos residentes permanentes ni afectar su estatus legal, pero si existen millones de personas indocumentadas viviendo en nuestro estado, tenemos que encontrar la manera de lidiar con ello diariamente, incluirlos en nuestra dinámica de estado, así que yo creo que la pregunta es, ¿Cómo incluímos a los migrantes indocumentados a pesar de no poder legalizarlos?” apunta Hinda Seif.

El senador Cedillo fue líder sindical y después de una fuerte campaña, ganó el puesto como asambleísta y según lo que sus colaboradores dijeron a Hinda: “él le iba preguntando a la gente, ¿Cuál es el tema que más te interesa resolver? Y la gente le decía: la licencia… desde una perspectiva estadounidense esto es muy interesante, que el tema de más interés para una comunidad sea un tema de gente indocumentada —las personas que no pueden obtener la licencia no tienen documentos— así que la comunidad hace de éste, su tema central”.

Cedillo propuso entonces el documento de la asamblea 1197 en 1999 para “repeler el requisito de presentar un número de Seguro Social y prueba de residencia legal para la obtención de la licencia de manejo de California”, las razones presentadas por Cedillo para cambiar la ley actual son:

1. Tener a personas que han sido entrenadas y han pasado el exámen de manejo mejoran la seguridad pública.

2. Asegurarse de que todos los conductores en California tengan acceso a un seguro contra daños a terceros reduce los costos de seguros para todos los conductores.

Esta iniciativa pasó pero fue vetada por el gobernador.

El entonces congresista Cedillo volvió a presentar la propuesta en el 2000, pero esta vez lo modificó para ayudar a “migrantes quasi legales”; la mayoría de la gente en esta categoría, se encuentra en espera de recibir su “tarjeta verde” pero también incluye a personas que solicitaron asilo político. Es principalmente para personas que no tienen todavía residencia legal, pero que cuentan con un estatus intermedio.

Las personas que entran dentro de esta definición tendrían entonces que mostrar alguna identificación como lo es la Credencial Federal para votar, mexicana, tramitada por el gobierno mexicano.

La propuesta fue vetada de nuevo en Septiembre del año pasado, por tercera vez, y en su documento de veto, el Gobernador Davis explica que él esta dispuesto a darle licencias de manejo a los emigrantes trabajadores, que cumplen con las leyes de este país pagando impuestos y haciendo trabajos que muchos norteamericanos se niegan a hacer… sin embargo, muchos de los argumentos de por qué la gente necesita la licencia, se basan en que tienen que ir a trabajar, el gobernador dice “queremos pruebas de que sí están trabajando” y pide que muestren documentos que acrediten que han vivido y trabajado en California por quince meses a lo largo de tres años.

Por supuesto que también mencionó S-11, porque sería un problema que las licencias de manejar cayeran en manos de terroristas potenciales. Para él, la muestra de identificaciones emitidas por gobiernos extranjeros no son prueba suficiente de identidad.

Como explica la Investigadora Hinda Seif, Cedillo fue reelecto para la legislatura, esta vez como senador, y este año volvió a someter su propuesta al senado con el documento número 60, pero esta vez, en vez de centrarse en los migrantes “quasi legales” volvió a incluir a todos los migrantes indocumentados y propone que, en vez de un número de Seguro Social se pueda usar el número federal de pago de impuestos, que los migrantes indocumentados pueden solicitar para pagar sus impuestos. El documento fue aprobado por la cámara de senadores el 4 de Junio, y si el gobernador no utiliza su poder de veto, se volvería ley en Septiembre de este año.

¿Qué hace la gente mientras?

En el tema de seguridad pública, tanto las autoridades como los votantes parecen muy preocupados por la posibilidad de otro ataque terrorista. Todos los días, la gente que no ha pasado ninguna prueba de manejo se está subiendo a sus autos y manejando al trabajo, sin tener licencia o seguro, creando una amenaza constante a la seguridad pública. Según Cedillo, 10% de los conductores de California no tienen seguro.

Desde 1992 las personas viviendo en EU han tenido que adaptarse a no poder obtener licencias; algunos pagan multas de hasta 1200 dólares cuando los detiene la policía; otros compran identificaciones falsas y otros muchos, Mexicanos, han obtenido su Matrícula Consular.

La matrícula es expedida por la Secretaría de Relaciones Exteriores a través de sus consulados en todo EU, se le da a todo aquel Mexicano que vive afuera del territorio Mexicano, para que tengan un documento que avale su nacionalidad. Esta matrícula es ampliamente aceptada como identificación para abrir cuentas de banco.

Para la investigadora Seif, la lucha por obtener la licencia de California es principalmente una lucha por el reconocimiento de las contribuciones de los migrantes indocumentados y enriquecen al “Estado dorado” pero que son temidos- por terroristas potenciales- cuando solicitan un documento de identificación que les facilite muchos trámites diarios.

La mayoría de las veces, los migrantes trabajan “invisibles” y son constantemente ignorados. Su demanda de una identificación oficial tiene que ver con una demanda más profunda: que su presencia, identidad y contribución sean reconocidas en el país que ayudan a construir.

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