June 11 2004

Reflexión:

Por Paco Zavala

¿El haber olvidado frases o costumbres serán causa de violencia?

“Se lo(a) entrego con nalgas y orejas, maestro”

La educación en la República Mexicana siempre había sido interelativa y de responsabilidad compartida, porque el niño era educado de una manera muy completa, por lo tanto este estilo de educación le permitía al estudiante cuando lo era, y posteriormente al ciudadano, adquirir un conocimiento de temas escolares y de valores morales, de responsabilidad, de derechos, obligaciones, deberes y compromiso, con la familia, con la sociedad y con la patria, más sólidos y mejor conceptuados.

¿A qué se debía que esto se realizara y se viera cristalizado con el éxito del joven en ciernes? La educación se reflejaba de manera clara y transparente, porque el niño estaba en proceso permanente de educación. Si, se dice de una manera fácil, pero así sucedía.

El niño durante el tiempo que convivía con sus padres estos se encargaban y se responsabilizaban de la educación del menor, que consistía en inculcarle buenos y saludables principios morales, de que se comportara haciendo uso de buenas costumbres, de que cumpliera con las tareas escolares, que actuara con prudencia y responsabilidad, de que demostrara amor y respeto hacia sus mayores de edad, que ayudara en los quehaceres domésticos, que guardara distancia y consideración hacia sus compañeros de clases, sus amigos, sus familiares, sus maestros y sus mayores, se le inculcaban el amor y respeto a la patria, a los heróes y a los símbolos patrios, que luciera limpio, bien peinado y con el calzado limpio, boleado o lustrado, que el vocabulario que usara para comunicarse con quien fuera, fuera el correcto y todas las reglas para llevar una vida feliz y responsable.

Cuando el niño asistía a su horario de clases a la escuela oficial, la responsabilidad de que el niño obtuviera una educación honrosa y adecuada, quedaba bajo la responsabilidad del maestro o de los maestros, para esto los padres de familia, al inscribir al niño en la escuela lo entregaban al maestro haciendo alusión a la siguiente frase: “Se lo entrego con nalgas y orejas, corríjalo maestro (a)” o una frase parecida se comentaba en alguna reunión que significara lo mismo.

El niño al oir la sentencia del papá o de la mamá, sabía que la cosa iba en serio y por lo tanto trataba de comportarse a la altura de las circunstancias o si no, ya sabía como le iría al regreso a casa, o cuando reportarán su conducta, cuando menos recibiría una reprimenda de los padres y un castigo, a lo que siempre se le temía y se le guardaba el respeto debido.

Pero, el uso de ésta sentencia hace muchos años que se perdió, por una disposición de la dependencia encargada de la educación en México, la que prohibió a los maestros corregir a los niños estudiantes. En aquel tiempo todo mundo lo celebró y si aquellos papás, que hoy deben de ser abuelos, bisabuelos o algunos tatarabuelos, han de estar desconcertados, los responsables; los que no lo son estarán asustados, al no recordar las palabras de aquellas sentencias y ver el “desmadre” que acontece hoy día con nuestra juventud, tan mal educada y tan irrespetuosa e irresponsable.

Esta situación debió reglamentarse, más no prohibirse, ahí se encuentra el meollo del asunto.

La verdad dolorosa es ver a una juventud desenfrenada, olvidada de valores y de normas de convivencia, de urbanidad y de educación, haciendo uso en la vía pública de un lenguaje que los tímpanos parecen reventarse al oir tanta majadería, en donde las reglas gramaticales, se han olvidado porque se las han metido por el “arco del triunfo” y esta situación deteriora y empobrece nuestra lengua española y a nuestra sociedad, la devalora.

Además, la promoción y el aumento de la delincuencia es incontrolable, el aumento en el consumo de alcohol y de drogas también se catapulta hacia lo incontenible, la prostitución, la malvivencia, la corrupción y las malas costumbres se disparan y otros escarnios incalificables son pasta que todos los días se tienen que digerir y muchos males incurables de momento que la familia, la sociedad y la patria tienen que sufrir diariamente y a cada momento.

¿Cuál fue el resultado de ésta disposición?, el resultado es que hoy día contamos con más malos gobernantes, malos empresarios, malos empleados, malos hijos, malos esposos y padres de familia, malos compañeros y amigos, malos servidores públicos en general, malos maestros, malos estudiantes, malos policías y más malos en muchas vertientes. Esto es lo que se ha generado por una disposición, a mi entender tonta, alocada y disparatada, todo por mantener contenta a la clase dominante del país, que siempre han sido unos cuantos los privilegiados y sin pensar en absoluto en la gran mayoría y en el futuro. Todavía falta esperar hasta donde llegarán las consecuencias que afectarán a más de cien millones de habitantes que es la clase dependiente con que cuenta el país en todos los sectores productivos.

Parece que existe una remota esperanza que dentro de algunos años aporte algún alivio a ésta situación, porque la administración gobernante en la actualidad, está reavivando y reactivando el impulso de los valores que enaltecen al ser humano y que con el tiempo darán excelentes resultados, de eso estamos seguros si no se quita el dedo del renglón.

En Baja California, desde el año 2002 se estableció un Plan Piloto denominado “Cultura de la Legalidad”, en el sector estudiantil medio superior. Con esta disposición se escogió en todos los planteles dependientes del gobierno al grupo de tercer año de secundaria de cada plantel en vía experimental. Este plan piloto se realizó dando seguimiento al acuerdo binacional entre México y EE.UU. con el que se pretende poner coto a la proliferación y crecimiento de la delincuencia, la prostitución, la corrupción y la drogadicción y así enaltecer los valores del ser humano que tanta salud aportan a la familia, a la sociedad y a la patria.

Después de observar el éxito de ésta empresa en este plan piloto, se ha establecido que para el año 2005 sea implantada la impartición de ésta materia a nivel de tercer año de secundaria y de primero y segundo semestres de preparatoria, en todo el país, con el fin de amortiguar y detener el crecimiento de la delincuencia, la prostiución, la drogadicción y la corrupción en general, considerando que en el contexto de la materia se manejan los valores implicitos.

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