June 11 2004

Una para el gobierno, otra para la revolución

Alfonso Cuarón se debate entre las aguas de la producción independiente y el sistema de los estudios

Por Jose Daniel Bort

Su cine es irreverente, urgente, agresivo y revolucionario. Y quizá no. La carrera del cineasta mexicano Alfonso Cuarón se ha debatido entre pequeñas e interesantes piezas de estudio introspectivo y monumentales superproducciones de muchos millones de dólares.

La suerte le ha tocado en las dos instancias. Con Y tu mamá también recibió el elogio unánime de la crítica en América y una nominación al Oscar como mejor guión original. Ahora le toca el turno a la gigantesca tercera parte de las películas de Harry Potter.

“No me sentí entrando por un tubo como en muchas producciones de Hollywood. Al contrario, era entrar en una maquinaria creativa de la cual estaba interesadísimo en participar. Gente como Stuart Craig, el director de arte, quien estaba en mi lista corta de personas para trabajar”, explicó el creador.

Hablando de colaboraciones, en esta película le faltó su verdadera mano derecha, quizá el director de fotografía más importante que haya salido de México, Emmanuel Lubezki. “Casi no la hago porque el Chivo no podía. Me entró un ataque de pánico, yo nunca había hecho nada sin él. Fue él mismo quien me recomendó a mi fotógrafo ésta vez (Michael Seresin), y de aquí nació hasta una amistad”, dijo Cuarón.

No son pocos los amigos de Cuarón en el negocio, hasta uno de ellos le dio el mejor consejo a la hora de enfrentar su trabajo. “Guillermo (del Toro, director de “HellBoy”) me dijo que no tratara de imponerme en el material, sino que mas bien le hiciera ser-vicio, lo mimara en vez de formarlo. Eso fue lo que hice, y el proceso fue altamente constructivo para mi vida. Por supuesto que tu mano lo tiñe y lo corrompe, así que algo de ti queda expuesto.

Corrompiendo a Harry

En esta tercera parte, Harry Potter, el personaje, debe enfrentar la aceptación de quien es, entender su pasado ya que es imposible para él cambiarlo. Justamente una secuencia de la película donde el niño que quiere convertirse en adolescente intenta reconstruir los hechos de su vida es la que tiene más orgulloso a Cuarón en su trabajo.

“Siento que me pude expresar coherentemente como autor gracias a esta secuencia en la película. Al Harry intentar cambiar su destino y darse cuenta que no puede, o que no es necesario, el niño aprende a madurar y hacerse dueño de sus propios actos, por muy dolorosos que estos sean”.

El director disfruta recorriendo los temas que hacen adolecer al niño que se transforma en adulto. El despertar sexual y la amistad florecieron en “Y tu mamá...”, mientras que en Harry es su búsqueda por conseguir su verdadera identidad masculina.

“Harry extraña a su padre, y ve en un perfecto extraño la figura masculina que él estaba buscando. Este proceso de aceptación hace al personaje increíblemente humano, es un tema ideal para jovenes adultos, tratado de forma diferente a lo que usualmente se ve en pantalla” dijo Cuarón.

Esta es una de las constantes en su trabajo creativo, que con gusto se da a la tarea de repetir en la vida real. Conocido por su caracter recluso y la aversión a los detalles de su vida privada, el director experimenta los primeros pasos del parentesco con su pequeño bebé de cinco meses, fruto de la unión con su esposa Analisa.

“Pues no estaba consciente de que era tan recluso. A mí me encanta mi trabajo y no estoy de evento social a otro. Prefiero la vida familiar y el envolvimiento en el cine”, declaró el director.

Quizá por eso es que no puede elegir entre cuál de los tres proyectos que tiene en mente hará próximamente. Tiene comprometido con una compañía de producción americana su guión “The children of men”, pero también está preparando una producción independiente en México y colaborando con el guionista Vicente Lenero (“El crimen del Padre Amaro”, “La ley de Herodes”) en la producción de la película “México ‘68”.

“Los sucesos del dos de octubre del ’68 son muy cercanos a mí. Todavía están abiertas las llagas en la sique del pueblo mexicano, es una cicatriz punzante que no cesa de latir. Tengo una gran idea para manejar tiempos que estoy desarrollando con Vicente, pero todavía no estoy seguro de afrontar éste proyecto de inmediato. Es sumamente difícil”, confesó el director.

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