June 10, 2005

Las Sobras de Jaime Ruiz Otis

Por Luis Alonso Pérez

“A donde va toda la basura” preguntó Jaime a su abuelo cuando era niño “Pues a la tierra” le contestó.

Esta idea se quedó marcada en la memoria de Jaime Ruiz Otis. “Creo que esto me dejó traumado, yo creo que por eso trabajo con la basura” agregó el artista, cuya obra se distingue por el uso de materiales de desecho industrial para crear escultura e instalación minimal, actualmente en exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de San Diego (MCASD) en su ubicación del centro de la ciudad, como parte de la serie Cerca.

Jaime disfruta transformar el material de desecho “A muchas personas que les digo que una pieza está hecha con basura me preguntan ¿Dónde está la basura?”


Introfotosensiproyecto en MCASD.

Pero una parte vital de su trabajo es obtener materiales. “Algo de lo que gozo es que nunca se lo que me voy a encontrar. A veces traigo en mente una pieza para que combine con otra, pero nunca se que va a salir” agregó.

Ruiz Otis se considera a sí mismo un artista autodidacta, más que académico. Lleva casi una década pintando y creando. Fuera de un diplomado que cursó en Tecate, el artista bajacaliforniano no ha tenido una capacitación artística formal. “Siento que yo he descubierto mis propias técnicas para usar los materiales y cada una tiene diferentes posibilidades”.

El estilo y la técnica de Ruiz Otis dieron un giro sorpresivo en 1999, cuando todavía vivía en Tecate. Jaime llevaba unos cuantos años pintando, pero no de forma profesional, así que para mantener dinero en su cartera entró a trabajar a una maquiladora como encargado de los residuos tóxicos.

Para no aburrirse durante su hora de comida recorría los contenedores del parque industrial buscando materiales desechados con los que pudiera pintar. Sus primeras búsquedas lo llevaron a descubrir materiales extraños, como hojas doradas que usaban para imprimir nombres y rollos de toner de fax. Con esos dos hizo su primer transfer de toner.

Poco a poco fue dejando el material tradicional en sus pinturas y comenzó a integrar estos nuevos materiales. El paso a la escultura y a la instalación fue muy fácil, ya que siempre le han gustado estas disciplinas, además este nuevo reto le permitía pensar en tres dimensiones y solucionar los problemas técnicos que enfrentaba al iniciar una pieza. “El mismo material me da las ideas, están tan cargados de información, que me sugieren que hacer con el”, comentó.

La actual exposición de Jaime Ruiz Otis se compone de una colección de obras que ha venido preparando y coleccionando por varios años, así como una pieza exclusiva que preparó exclusivamente para el primer piso de su exposición, llamada “Introfotosensiproyecto”, una obra minimalista e interactiva, cuya intención es causar diferentes sensaciones a partir de diversas fuentes de luz filtrada por pantallas de plástico para televisores, algunas edificando muros, otras colgando del techo, otras magnificando y transformando la luz intermitente que se activaba con cada movimiento del espectador gracias a los sensores de movimiento instalados en el cuarto.

En el segundo piso del museo se exhiben diversas piezas del artista plástico, algunas son parte de su colección personal como los “Fósiles”, piezas de basura industrial que asemeja fósiles reales obtenidos durante los ocho años que lleva reciclando material.

Otra pieza expuesta lleva el nombre “Molécula infinita”. Compuesta simplemente por docenas de barras de bronce perforadas y unidas. Según Jaime esta pieza recibió ese nombre porque “siempre que se quita de una pared se desarma toda y se vuelve a armar completamente diferente en otra pared, no existe un plano, por eso su forma es infinita”.

Una de las piezas de mayor importancia para Jaime son sus grabados llamados “Registros de Labor / Trademarks” ya que es lo más que se ha podido acercar a la mano de obra de una maquiladora. Estas impresiones provienen de placas de acrílico que se utilizaban como mesas de corte y quedaban marcadas por las navajas. El artista decidió entintarlas y utilizarlas para imprimir al estilo de grabado tradicional.

Si Jaime vende las impresiones, quiere donar un 15% a las guarderías de las maquiladoras, como un pago a las personas que hicieron eso. “Nunca he querido criticar lo injustas que son las maquiladoras. Creo que el material, la monotonía y la repetición en las obras lo hace evidente pero de una forma abstracta, el material habla por si solo” comentó.

“No soy ecologista, yo contamino igual que todos” comentó Jaime, “pero hago lo que me toca en el arte y he pensado que esto que estoy haciendo va a ser más importante cada vez por todo lo que le estamos haciendo al medio ambiente. Cada vez va a ser más necesario reciclar”.

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