June 8, 2001

Hispanic Radio Network/La Red Hispana
LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Eduardo Salinas

Tragedia de Yuma, icono de un viaje sin destino ni retorno

Edgar Adrián Martínez era un joven lleno de inquietudes, ajeno a los vicios, fanático del fútbol, y que se ganaba la vida trabajando. Soñaba con la autosuficiencia económica para llevar a casa las cosas que su modesto salario siempre le había negado. Atraído por la urgencia de mejorar sus ingresos, Martínez decidió formar parte de un grupo de colonos de su natal Coatepec, Veracruz, dispuesto a viajar al norte de México para contratar un contrabandista de indocumentados que les introdujera ilegalmente a Estados Unidos para ganarse unos dólares trabajando. Sin embargo, lejos de cumplir su objetivo, Martínez y el resto de los viajeros emprendieron, sin saberlo, un fatídico recorrido sin destino ni retorno que de inmediato acaparó los titulares de los principales medios hispanos de comunicación donde se informaba del hallazgo de 14 cadáveres en el desierto de Arizona.

El incidente registrado el pasado 23 de mayo estremeció a la población hispana tan pronto el Servicio de Inmigración y Naturalización (INS, por sus siglas en inglés) hizo público el hallazgo de los restos del grupo de extranjeros que perdió la vida por deshidratación y exposición al sol tras haber estado perdidos en una zona desértica, donde en esta época del año la temperatura rebasa los 110 grados Fahrenheit (superior a los 40 grados centígrados).

"Sin haberlo vivido, pocas personas pueden imaginarse lo que es el desierto de Arizona en el verano. Durante el tiempo en el que este grupo de desafortunados vagaba por el desierto al mediodía el suelo estaba tan caliente como la arena de la playa pero sin humedad, las piedras parecían sartenes calientes donde podría freírse un huevo, y no hay espacios con sombra. Además, el sol no es el único riesgo, existen decenas de insectos y serpientes venenosas que habitan en ese hábitat", señaló Jackie Palluch, de la Universidad de Yuma.

Sin lugar a dudas, a sus 21 años, Martínez merecía una mejor suerte. Incluso si se toma en cuenta que varios de sus últimos días de su vida los pasó, obviamente sin saberlo, trabajando para juntar el dinero que pagaría al pollero —nombre que reciben en la frontera los contrabandistas de indocumentados—, para cruzar la frontera y 300 dólares para subsistir mientras encontraba algún empleo. Lamentablemente una semana después de haber partido Martínez regresaba al puerto de Veracruz en un avión especialmente fletado para la repatriación de los restos del grupo de colonos de Coatepec. El ataúd de Martínez, convertido ya en el símbolo del inmigrante que pierde la vida en el intento por mejorar las condiciones económicas de su familia fue velado una noche por sus familiares y al día siguiente miles de personas se congregaron en la avenida principal de Coatepec para acompañarlo hasta el camposanto.

Hoy el cuerpo del joven descansa en paz en el cementerio de Coatepec. Sin embargo, su muerte deja un valioso mensaje para millones de inmigrantes que intentan reunificar a sus familias sin tener en cuenta el riesgo que representa poner la vida de nuestros seres queridos en manos de los llamados polleros, que bajo ninguna circunstancia estarían dispuestos a ser detenidos por las autoridades estadounidenses que castiga con severas penas carcelarias este delito.

Estimado lector, según el INS, al igual que Martínez, de enero a mayo 116 personas han muerto bajo las mismas condiciones cuando intentaban cruzar como indocumentados por el desierto de Arizona. En el resto de la frontera el total es de 1,600 muertes de mexicanos en los últimos cinco años.

Teniendo en cuenta estas estadísticas es importante informarse adecuadamente sobre los peligros que conlleva el querer reunirse con sus familiares de forma ilegal. La Red Hispana podría ayudarte a obtener esa información, llama gratis a la línea nacional de recursos hispanos al 1-800-473-3003.

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