June 6, 2003

Reflexiones de un escritor a sus sesenta años: entrevista con René Avilés Fabila

René Avilés Fabila es un escritor que ha trabajado en muchos géneros literarios y publicado novelas muy leídas como Tantadel, La canción de Odette, El Gran solitario de Palacio y Réquiem de un suicida, además de sus cuentos fantásticos y amorosos como Fantasías en carrusel y Todo el amor y varios libros autobiográficos como Memorias de un comunista y Recordanzas.

Nació en la Ciudad de México, estudió ciencias políticas en la UNAM y un postgrado en la Sorbona de París. Es premio nacional de periodismo (1991) y Premio Colima a la mejor obra publicada (1998). Durante quince años colaboró con el periódico Excélsior donde fundó el suplemento El Búho y desde 1994 forma parte del Sistema Nacional de Creadores. Es profesor en la UAM y la UNAM y fundador y director de la revista cultural Universo del Búho.

En esta ocasión, como parte del Segundo Encuentro Panamericano de Editoriales y Literaturas alternativas en la XXI Feria del libro de Tijuana visita esta ciudad, aprovechando para presentar los primeros tomos de su colección de obras completas publicadas por editorial nueva imagen.


Martha Chapa, René Avilés Fabila y Jacqueline Andere. Foto tomada en 1997

En entrevista, dice “Es muy incongruente presentar obras completas porque a mi edad uno todavía esta escribiendo y todavía no se está muriendo… apenas ayer hice una lectura de mis cuentos amorosos.”

¿Porque publicar entonces obras completas?

Algo muy sencillo que se llama vanidad, muy bonito de pronto ver muchos libros igualitos que dicen “obras completas de René Avilés Fabila” te emociona. Tratando de darte una razón seria, yo era un escritor que había publicado la mayoría de sus libros en editoriales de universidades públicas entonces esto hace que uno conozca muy poco sus libros porque los libros de la universidades públicas casi no circulan.

La universidad pública en México tiene una enorme incapacidad para distribuir sus libros, entonces no todos –pero si buena parte de ellos eran desconocidos- ahora ya se pueden leer y esa es una oportunidad para que uno entre en contacto con los lectores y con los críticos.

Aunque si tengo trabajo bastante conocido como mi novela sobre la matanza de tlatelólco, El gran solitario del Palacio y mis novelas amorosas que fueron traducidas por el Fondo de Cultura Económica.

He trabajado en varios géneros; Novela, cuento, ensayo, memorias y autobiografía.

Mis memorias como militante de izquierda, como comunista que fui —en la época en que aquello existió— después cuando desapareció, en lugar de cortarme las venas mejor escribí un libro de recuerdos sobre lo que fue el comunismo, como era la Rusia, como era Europa socialista, Cuba misma ¿Cómo era el comunismo en México? Entonces me salió un libro muy chistoso que se llama Memorias de un comunista.

Después escribí algo más sobre mi relación con otros escritores.

¿Así que tu si eres de los escritores cuya temática tiene que ver con una especie de Exorcismo de sus propios miedos y fantasmas?

Yo creo que todos, esto que me dices es interesante.

Sábato hablaba de eso, el escritor y sus fantasmas, Vargas Llosa lo hace más claramente cuando dice que uno tiene el problema, el fantasma encima, lo escribe y se queda en el papel.

Yo pienso que no tiene uno necesidad de ir al psiquiatra porque el propio libro es tu psiquiatra y después el lector, es una gran terapia.

A mi me gusta mucho el amor, lo amo, me gusta escribir de amor, creo que los libros míos más importantes son los amorosos o por lo menos los que más han circulado.

Mis cuentos amorosos están en 2 volúmenes que se llaman Todo el amor y estos cuentos, muchos de ellos, son productos de alguna relación amorosa frustrante, inacabada, producto de los celos.

Más que del amor, es del desamor, entonces todo esto que te podía llevar al suicidio lo escribes para que se quede ahí en los personajes. Estuve enamorado de Tantadel bueno pues ya se quedó en el papel ya no tengo nada que ver con ella.

Es cierto, exorciza los fantasmas.

Lo mismo me pasó con el 68, fue para mí lo último del tema político, porque fácilmente se cae en el panfleto, se cae en la protesta. Hay que ser muy cautelosos.

A mi me interesó el tema político, me sigue interesando, me preocupa la situación de mi país, pero, yo prefiero en la literatura tratar del tema amoroso, para la política es mejor un ensayo o un artículo.

Finalmente ahí esta siempre el amor rompiendo convencionalismos y siempre rodeado de incomprensiones; claro uno se refiere al amor pasión, el otro ¿Qué demonios te importa?: Parejas felices que tienen 120 años casados, pues si, por eso se aburren.

Yo hablo del amor pasión, que tiene siempre una duración mucho menor que tiene 5, 6, 7 años, ese sí no es eterno y ese sí puede lanzar a una búsqueda constante a hombres o a mujeres y a un vacío, eso lo trato en mi novela Réquiem por un suicida, que es una novela que se publicó en Madrid y que lleva 4 ediciones que yo me imagino que los españoles la compran mucho porque pues trata este problema que no nos atrevemos aquí en México por nuestro acentuado catolicismo y nuestro convencionalismo.

No hay religión, no hay código en el mundo que no castigue el suicidio y en mi novela lo revaloro, digo, esto es un acto de libertad.

Pero ahí es siguiendo esto, siguiendo una búsqueda amorosa desesperada.

¿Se corrigieron los textos para esta reedición de tus Obras Completas?

Casi todos pasaron intactos, La canción de Odette y Tantadel pero algunos de los cuentos los corregí y mi primera novela Los juegos que publique en 1966 la corregí un poco porque el final, el capítulo último tenía cosas que ya no se entendían, porque me refería a cosas muy puntuales de hace 30 y tantos años.

Lo que si fue difícil fue ordenar todos mis cuentos, porque cuentos de amor hay prácticamente de 150 o 160 unos largos, unos chiquitos. Cuentos fantásticos también son dos tomos y esos hubo que ordenarlos temáticamente: de vampiros, de fantasmas, de ciencia ficción.

¿Y ahora, cuales son los proyectos en los que estas trabajando?

Estoy en una especie de contradicción, casi jurídica porque estoy publicando obras completas y ahora ya tengo dos libros más y que me gustaría publicar en otra editorial.

Acabo de terminar una novela que todavía no tiene un título definitivo, que es una novela muy ambiciosa, muy grande, 350 páginas. Y como todos, cuando uno termina… Cuando nace tu hijo crees que tu hijo va a ser un genio y te sale con síndrome de Down –bromea-.

Creo que esta novela es maravillosa, sensacional, preciosa que me va a sacar del anonimato… pienso mandarla a algún concurso internacional este año y pues, a ver que ocurre y cómo la publico en México.

Muchas veces sucede que para el momento de la publicación el autor se encuentra ya en otro momento, alejado totalmente de su obra ¿ese es tu caso?

De hecho ya lo estoy. Me pasan tantas cosas que ya la superé. Son alrededor de 50 personajes de los cuales 20 son fundamentales, la veo como una novela érotica, fantástica de nostalgia.

El México que ve mi personaje no le gusta, pero tampoco el México de hace 10 años ni el de hace 30 ni el de hace 100, no le gusta México, no le gusta América.

¿Así te sientes?

Si realmente si. Siempre tuve nostalgia por lo que no. Leí mucho y siempre me imaginaba ser personaje: caballero medieval, soldado de la primera Guerra mundial, aventurero en África.

Me gustó mucho pensar en lo que no viví. Y la idea la desarrollo más a partir de una frase de Juan José Arreola que fue mi maestro, que dice que “él vivió siempre de nostalgias, pero de nostalgias que no conoció”. He vivido de nostalgias, este (personaje) retrocede a la conquista, al México prehispánico, retrocede incluso al momento en que America es un continente vacío, se ve como se va poblando.

Cambio la historia, hago muchos juegos, hay encuentros…es una novela chistosa, esperemos que esta novela me saque del anonimato. A eso vengo hasta Tijuana.

¿La búsqueda te impulsa?

Yo creo que si. Mira de pronto uno se descubre viejo. Nunca tuve crisis de ninguna índole, yo pensé que tenía mi vida perfectamente organizada y que iba directo a mi muerte sin ningún problema. Pasaron los años, las crisis de los 40 que de los 50… jamás las sentí; ahora que he llegado a los 60 empiezo a preocuparme por la muerte, no me molesta pero si me molesta el dolor.

Empiezo a ver con temor la posibilidad de una muerte dolorosa, no se que hacer con todo lo que he hecho. Pobre no soy- está horrendo decirlo- pero tengo una biblioteca de unos 30,000 y pico de libros; una enorme colección de pintura y todo eso tengo que pensar cómo lo hago, cómo lo ordeno, a quién se lo dejo. Yo no creí en la paternidad entonces pienso… ahora tengo una fundación para formar escritores jóvenes, para apoyar a la literatura mexicana.

En eso estoy, como vez ya son actitudes de viejo, el ver donde van a quedar tus cosas, en publicar mis obras completas y en el escribir ansiosamente… Necesito hacer muchos libros.

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