June 4, 2004

Comentario

La tormenta Se Avecina

Por Andrés Lozano

(Part 3 of 3)

[…] La relación bilateral con EUA será tensa y formal desde el principio de la administración de AMLO, mas no hostil. “Bien sabe el diablo a quién se le aparece”. El mesianismo de AMLO sincronizado con la credulidad popular creará la quimera de la prosperidad espontánea con derroche del gasto público. Durante breve intermedio disminuirá la propensión a emigrar y AMLO disfrutará de una entente de facto con el gobierno americano al frenarse algo la inmigración masiva mexicana inmediata en ese país. Alrededor del 2009, cuando sociedad y gobierno americano se inquieten por cuanto ocurre en México, la respuesta de AMLO será de cartabón: involucrará de nombre al gobierno americano y «a los emisarios del pasado» de ambos lados de la frontera en complot contra su gobierno. Sabe hacerlo. Se quejará en las naciones desunidas sobre la injerencia americana en México. El nivel de deterioro existente entre Venezuela y EUA hoy será comparable con el mexicano-americano para el 2009. En un descuido, estará hasta sincronizado. Para esta época el quebranto económico mexicano será inocultable, pero no mala noticia para AMLO, pues la disidencia interna estará lista para salirse, como sea, del país ¯enemigo que huye puente de plata¯ y permitirá al sumo sacerdote maya-mexica reforzar su control interno. Como cualquier tirano que se respeta a sí mismo, eliminará o exiliará neuronas y aspiraciones de progreso individual. La prolongación de las tiranías descansa en la penuria con expectativas modestas, nunca en la prosperidad. Después de un breve hiato, a partir del 2010, se reabrirán las compuertas de la emigración, incitada otra vez desde el gobierno.

Las elecciones del 2012 serán como las de 1976, con la candidatura real de AMLO y la de un par de paleros del PT y Convergencia para cumplir con las formas de la democracia. Para entonces ya habrán emigrados a EUA los coeficientes intelectuales de 100 en adelante y el México del segundo decenio del siglo veintiuno estará conformado por dóciles: El sueño de cualquier déspota. Desde luego, el México empantanado desde 1970, seguirá estancado para entonces, mas la emigración de los mejores le habrá resuelto a AMLO el inconveniente de expectativas mejoradas. México será una Macuspana ampliada, una cultura aldeana y AMLO su cacique a la Mugabe en Zimbabwe. La nación mexicana en México estará tabasquizada. Se habrá alcanzado un edén de anhelos mínimos expresados en morfemas cantinflescos: Pésimo para el país, ideal para la tiranía. AMLO nació en 1953, sin dificultad puede estar activo hasta el 2033, más o menos. Comparado con otros déspotas, para entonces apenas tendría 27 años desgobernando.

El otro México, el emigrado será colmena de diligencia desde California hasta Georgia y harán por la franja sur del territorio americano, el milagro que hicieron los cubanos en la Florida. La nación mexicana dentro de México languidecerá y, en algún momento, rumbo a la segunda mitad del siglo veintiuno, buscará el apoyo de sus hermanos étnicos, hijos y nietos de mexicanos emigrados a EUA. Quizá para entonces los mexicanos en México ya estén hartos de la represión e insolvencia interna, de tanto milagro irrealizado, de tanto atole con el dedo. Entonces, los mexicano-americanos harán por México lo que los cubano-americanos harán por Cuba mañana. Lo que los alemanes occidentales hacen por los orientales desde 1989: responsabilizarse de todo. Nuestros bisnietos lo verán. Quizá entonces el México del 2070, se oriente a recuperar la prosperidad del México de 1970.

¿Es fatal el escenario anterior? No. Es proyección de sucesos si los mexicanos no se ocupan ya. La democracia tan duramente ganada hasta ahora, es incompleta. En el 2000 el electorado apenas rompió con el régimen del partido único y eligió una opción. Los mexicanos hoy pueden estar y por lo general están decepcionados del gobierno que eligieron, mas fue el suyo, el de su decisión. ¡Qué diferencia con los inmundos gobiernos impuestos de antes! El pésimo gobierno de Fox tiene dos aspectos a su favor: ha sido respetuoso de la libertad de expresión y ha manejado con esmero la hacienda pública y el gasto. Podemos quejarnos, y con razón, de la falta de crecimiento, mas no padecemos el flagelo de la inflación. Esto, por sí solo, es mucho. El error imperdonable de Fox es su irresolución y frivolidad exasperante. Fox tenía a su favor la coyuntura para arrinconar a los malhechores anteriores y haber presionado a los partidos a compartir los riesgos inherentes en la gestión pública. Optó por no hacerlo. El resultado es la parálisis que nos aqueja. También, y es grave, banalizó la función pública, prefirió ser populachero a asumir la tarea del despacho. El jefe, el maestro y el progenitor no pueden incurrir en tal irresponsabilidad. Pueden hablarse de tú, mas siempre llevarse de usted. Tarde o temprano es crucial contar con esa respetuosa distancia. Quien está al mando precisa tenerla para que sus decisiones sean respetadas. Fox perdió su presidencia el día que permitió AMLO se inmiscuyera y lo debilitara en áreas de competencia federal. Ahora corremos el riesgo de la libre elección de un tirano, en gran medida, porque proyecta autoridad, aunque esa autoridad, en sus manos sería nefanda.

Andrés Lozano, alozanoh@msn.com

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