June 3, 2005

Descubriendo el interior de los pantalones

Un grupo de adolescentes conocen el juego del amor y la amistad en “Sisterhood of the traveling pants”

Por Jose Daniel Bort

Se tiene la noción de que las películas sobre hermandades secretas entre chicas pueden poner los pelos de punta a cualquier miembro del sexo opuesto. Muchas veces esto es verdad (la asistencia hacia “los secretos de la hermandad ya-ya” era casi setenta por ciento femenina). La gran pregunta es que si ésta próxima hermandad tiene lo suficiente para ser considerada una “date movie” y atraer a ambos miembros de la pareja. Si lo tiene.

Pero no sin antes escuchar el silbido de narices llorando desconsoladas en anchas partes de la peli. Sisterhood of the traveling pants no se escapa de la sensiblería, es más, la empuja sin pena. Dividida en cuatro partes prácticamente iguales, algunas historias funcionan mejor que otras, aunque el efecto al final es satisfactorio y alentador.

Cuatro chicas se conocieron en los vientres de sus madres durante una sesión de yoga para embarazadas. Desde ahí, no han parado de estar juntas hasta el momento que el último verano antes del College las obliga a tomar rumbos diferentes. Esa misma tarde descubren que un blue Jean le sirve perfectamente a las cuatro y deciden hacerlo recorrer una semana en cada lugar.

Alexis Bledel (conocida por su protagónico en la serie de Gilmore Girls) es Lena. Del grupo, es la que tiene la mejor suerte de todas ya que se va a visitar a los abuelitos a una isla griega. Aquí juega al amor imposible con un miembro de la familia rival y aprende a pelear por su amor. Hermosamente filmado, la secuencia funciona igual que la trama principal de una telenovela: todo el mundo sabe el final pero igual se quedan pegados para ver lo inevitable.

La más “salida” y chispeante de la hermandad, Bridget (Blake Lively) se embarca en un “Soccer camp” en México, donde comparte con sesenta chicas de su edad y ¡por supuesto! el entrenador estrella del equipo. Aunque las relaciones con las alumnas están prohibidas, ella puja la situación hasta el punto en que el chico no puede decir que no y se arrepiente de su necesidad de avasallar a su conquista.

Las otras dos historias son definitivamente mejores. América Ferrera (de las Mujeres si tienen curvas) demuestra otra vez su talento como actriz como la chica abandonada por el padre que tiene todo planeado para reencontrarse con él y volver a su vida “normal”. Cuando llega a visitarlo, descubre que éste ya se ha movido y tiene toda una familia esperándolo. Las opciones de conducta no son las mejores, pero son las más humanas y sinceras, especialmente cuando se defiende de la madrastra y le explica que las latinas tienen curvas, y es por eso que no le cabe el traje de dama de honor que le intentan poner como mordaza.

La historia que mejor funciona es la más cliché de todas. Amber Tamblyn (de Joan of Arcadia) se queda en el pueblo y se alista en “Wallmart” para pagar por un documental que quiere hacer, sola. Su única aliada es una niña mucho menor que ella que tiene un problema fatal. La amistad entre dos chicas con un abismo de distancia (que diferencia de edad más grande puede haber entre 10 y 17 años) se intensifica con la muerte de una de ellas. Es aquí cuando el cine llora al unísono, en un concierto de narices frías.

No podría estar más adulcorado, pero un libreto concreto y sobre todo un elenco insuperable (todas las chicas son estupendas actrices, capaces de protagonizar una película por su cuenta sin mayores problemas) le da un encanto a la película que le impide caer. A pesar de su interés marcadamente femenino, the Sisterhood… funciona como date movie y no tantos chicos adolescentes dirán que perdieron su tiempo miserablemente viendo las costas griegas y los secretos del mallmart de ninguna parte.

Sisterhood of the traveling pants
Con: América Ferrera, Amber Tamblyn,
Clasificación: PG-13
Chiles: 3 ½ de 5

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