June 3, 2005

México 2006 (parte 2 de 2)

¿QUÉ PROYECTO DE PAÍS?

Por Eduardo Stanley,
Pacific News Service


“El PRI es un club de empresarios, que maneja el poder como parte de sus negocios”, dicho por un sociólogo mexicano, 1994.

MEXICO—El Partido de la Revolución Institucional (PRI) gobernó México desde 1929 hasta 2000. Durante 71 años dominó absolutamente todas las instancias del poder: desde el presupuesto federal hasta la organización del tráfico vehicular en cualquier ciudad del país. La estructura piramidal y cerrada del PRI evitó divisiones internas y creó una red social a su medida: líderes sindicales obsecuentes, empresarios dóciles, elecciones fraguadas, justicia controlada y un preciso sistema de corrupción policial y burocrática. La pesada herencia de ésta cultura de corrupción aún se siente en la sociedad mexicana.

En el aspecto económico, el PRI mantuvo una estructura agraria tradicional destinada principalmente al consumo local y una escasa industrialización relacionada principalmente al petróleo y al turismo. El rezago de México agudizó las contradicciones sociales. Los esfuerzos ciudadanos por cambiar la cultura política y modernizar el país chocaron con el poder. El PRI no estaba dispuesto a entregar sus privilegios sin pelear. Lentamente, la represión fue cediendo y la sociedad comenzó a abrirse. El triunfo electoral de Vicente Fox y su partido de Acción Nacional (PAN) en el 2000 fue el resultado de estas presiones.

A un año de las próximas elecciones presidenciales, la incógnita es cómo reaccionará el electorado: ¿está desilucionado con el PAN? ¿Regresará el PRI al poder? ¿O es el momento del Partido de la Revolución Democrática (PRD)? El PRI se vió obligado a cambiar para sobrevivir, se “modernizó”, sigue teniendo fuerza en varios estados y controla el Congreso. El PAN ha perdido fuerza y no parece tener un líder como Fox en el 2000.

En cambio, muchos ojos están puestos en Andrés Manuel López Obrador, gobernador de la ciudad de México. Como muchas figuras actuales del PRD, también surgió del PRI.

El PRD fue un desprendimiento del PRI encabezado por Cuauhtemoc Cárdenas en 1988 y su cruzada por la democracia que lo enfrentó al poder monolítico y dicatorial.

Después de las dudosas elecciones de aquel año, otras fuerzas se fueron integrando, inclusive la izquierda tradicional del viejo Partido Comunista. El nuevo partido padeció la represión—se dice que más de 600 de sus activistas fueron asesinados entre 1988 y 1994. Aunque hoy el PRD es un partido considerado como “izquierdista” su plataforma es amplia y algo ecléctica, como las fuerzas que lo integran.

“Es difícil pasar de la oposi-ción a ser gobierno, pero hemos aprendido”, dijo Jesús Martín del Campo, Subtesorero de Ad-ministración Tributaria de la Ciudad de México. Y qué mejor aprendizaje que mostrar las cuentas claras de esta ciudad de 17 millones de personas y un presupuesto anual de $8 mil millones de dólares. “Manejar correctamente un presupuesto es fundamental, creo que tenemos un buen equipo de administradores para el 2006”.

Martín del Campo fue dirigente estudiantil a fines de los 60s y 70s, organizador de agrupaciones ciudadanas y estudió finanzas siendo diputado federal por el PRD. Para él como para muchos analistas políticos, la ciudad de México es un modelo que López Obrador aplicaría al país en caso de ganar las elecciones. Por eso la oposición siempre destaca lo negativo del gobierno capitalino, particularmente los altos niveles de criminalidad. Sin embargo, las obras de infraestructura, los planes de bienestar social, las mejoras en los planes de salud y de educación son una prueba de que lo que esta “nueva izquierda” puede hacer si llega al gobierno.

“Tenemos que romper la barrera del atraso y combatir la pobreza”, afirma Pablo Gómez, jefe de la bancada de diputados del PRD en el Con-greso mexicano. “Debemos retener a los jóvenes, que por falta de oportunidades migran a Estados Unidos, creando un sistema de becas estudiantiles”. Según Gómez, el agro mexicano es improductivo y esto genera desempleados que salen de sus tierras a buscar trabajo. Por esto propone reformar la estructura agrícola y aumentar el acceso a la educación como parte de una estrategia económica más amplia para desarrollar al país.

La combinación de ésta propuesta, el modelo social implementado en ciudad de México y la popularidad de López Obrador, podrían ser la llave del éxito del PRD. Los desaciertos de la administración Fox, especialmente en su política exterior y un plan económico ambiguo que sólo funcionó a medias, son el talón de Aquiles del PAN, que llegará debilitado al 2006.

Defender la apertura democrática es la preocupación de muchos mexicanos. Como lo es para la diputada independiente de Nuevo León, Tatiana Clouthier. “No me preocupa que gane López Obrador, me interesa mantener y profundizar el equilibrio de fuerzas que pugnan por consolidar la democracia”, dijo Clouthier, quien renunció al PAN hace apenas dos meses por desacuerdos con la conducción de su partido. “Lo peor que puede pasarle al país es que en el 2006 gane el PRI”. La historia le da la razón.

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