June 3, 2005

Comentario:

El Escándalo del Siglo y “Deep Throat”

Por Dr. Humberto Caspa

Después de muchos años escondido bajo el seudónimo de “Deep Throat”, W. Mark Felt, ex subjefe del FBI, finalmente decidió revelar su identidad ante los medios de comunicación. “Deep Throat” fue la piedra angular del caso Watergate, aunque fue el esfuerzo masivo de varios actores políticos y sociales que pusieron al Presidente Richard Nixon fuera de la Casa Blanca.

El personaje que vivió bajo el anonimato de “Deep Throat” fue, sin duda, el tipo de la película del Watergate. Se escribieron libros en torno a su posible nombre. Pocos acertaron; algunos como Leonard Garment, consejero de Nixon y que concluyó que Deep Throat era el estratega Republicano John Sears, se equivocaron por muchas millas.

Las revelaciones de “Deep Throat” a Carl Bernstein y Bob Woodward, reporteros de Washington Post, le dieron un matiz ensombrecedor a inicios del escándalo del Watergate. Sin su información, el caso político más sonado de la historia norteamericana nunca hubiera tomado un curso polémico. No simplemente proveyó con datos secretos a los dos jóvenes reporteros, sino que también les exigió que continuaran con más atino en sus investigaciones.

Sus razones todavía son polemizadas y discutidos por los diversos medios de comunicación y el ambiente académico. Como pocos trabajadores públicos, especialmente de rangos jerárquicos, Felt tuvo el coraje de hacer relucir un delito que desestabilizó el sistema de gobierno. “No quise despojarlo (a Nixon) del poder”, Felt señaló recientemente. Simplemente “Estuve haciendo mi trabajo”, concluyó.

Hoy, una figura del gobierno como el legendario “Deep Throat” haría un favor al sistema político. Por ejemplo, existen muchos secretos detrás de la guerra en Irak. Con un informante como Mark Felt la guerra tomaría otro rumbo. ¿Quién sabe? Tal vez el mismo Presidente George W. Bush, estaría tomando el mismo rumbo que su antecesor Richard Nixon.

Por otra parte, los reporteros de Washington Post, Carl Bernstein y Bob Woodward, también fueron piezas fundamentales del escándalo de Watergate. Con este caso se inició, lo que normalmente se conoce como periodismo investigativo. Efectivamente, tanto Bernstein y Woodward, aparte de la información de “Deep Throat”, utilizaron sus propios medios para, especialmente, dar con el nombre de las personas e instituciones involucradas en robo y violación de las oficinas del Comité Nacional del Partido Demócrata en Junio de 1972 .

Asimismo, el aporte del periódico Washington Post también fue sumamente valioso. Le dio credibilidad a la información, aunque los riegos fueron muchos, debido a que la fuente principal se mantuvo en el anonimato. Es importante notar que Barry Sussman, editor del periódico durante el proceso del escándalo, sostuvo que, “la información de ‘Deep Throat’ simplemente fue para corroborar los datos de sus reporteros. No fue la pieza angular, como se cree”.

Recientemente la revista Newsweek publicó un artículo en donde se imputaba a las Fuerzas Armadas en la Bahía de Guantánamo, Cuba, por abusar de la religiosidad de los presos políticos. La noticia causó furor en Afganistán, al punto de casi crear una sublevación. A diferencia de Washington Post, durante el escándalo de Watergate, la revista Newsweek nunca llegó a tener información fidedigna, ni mucho menos un informante que proveyera los secretos dentro de la institución armada.

Finalmente, el Congreso fue también elemento esencial para la destitución del presidente Nixon. Con el asalto a las oficinas del partido Demócrata, comúnmente conocido como el edificio de Watergate, el Presidente Nixon estaba atentando contra los controles y balances del sistema político estadounidense. Su mandato al robo del edificio fue prácticamente un usurpo al poder legislativo. La Corte Suprema de Justicia también lo entendió de esa manera y obligó al Presidente Nixon a entregar las grabaciones en torno al caso Watergate.

Como se verá, la destitución del Presidente Nixon en el proceso del Watergate tuvo una constelación de actores políticos y sociales, aunque el más importante fue el ex subjefe del FBI, quien en forma secreta pasó información a los medios de comunicación.

Hoy existe una tendencia a condenar a los informante secretos o anónimos en el medio periodístico. Viendo como se desarrollan las actividades dentro de las instituciones gubernamentales, particularmente con la administración de Bush, es necesario mantener a estos individuos en el anonimato para que, sin miedo a las venganzas, puedan libremente exponer los pecados del sistema.

Dr. Humberto Caspa, Profesor de economía política en la Universidad Estatal de California San Marcos. E-mail: hcletters@yahoo.com

Letters to the Editor Return to the Frontpage