June 3, 2005

Asegurar Para Las Minorías el Ingreso Dentro de la Sociedad de Propietarios de Vivienda

Por Rosario Marín, Ex-Secretaria de la Tesorería Nacional de los Estados Unidos

El 16 de agosto de 2001, en el edificio de la Tesorería Nacional EE. UU. en Washington, DC, fui nombrada por el Secretario de la Tesorería Nacional, Paul O’Neill, como la cuadragésimo primera Secretaria de la Tesorería de los Estados Unidos: la primer inmigrante en ocupar tal cargo.

Fue un momento de orgullo para mí y para mi familia, momento que solamente se puede compara con otro, en una ceremonia muy distinta, que había sucedido hacía 28 años y a 2,700 millas de distancia.

Fue un día en que otros dos inmigrantes— trabajadores de modestos recursos que llegaron a este país con poco más que su gran deseo de encontrar la posibilidad de una vida mejor para su familia—cerraron el trato para comprar su propio hogar en Huntington Park, California.

Nunca olvidaré cómo mi madre y mi padre irradiaban al momento de firmar con orgullo los documentos del préstamo para la vivienda y alcanzaron el “sueño americano”.

En ese maravilloso día de 1976, comprendí por primera vez la importancia que tiene la propiedad de una vivienda para una familia minoritaria.

En la comunidad minoritaria, ser propietario de un hogar ofrece un camino hacia una vida mejor, más satisfactoria, y más integrada. Una vez que las familias comienzan a construir su patrimonio en sus hogares, pueden aprovechar esa propiedad en ámbitos de suma importancia: fundar una pequeña empresa o la educación de sus hijos, por nombrar sólo dos.

Ser dueño de su propio hogar produce una sensación de logro personal –de pertenencia– que no puede dejar de enfatizarse.

El presidente Bush comprende que la propiedad de viviendas entre las minorías es la clave para entrar en la “Sociedad de Propietarios”. Él ha fijado un objetivo: aumentar la propiedad de viviendas entre las minorías a 5.5 millones de familias para fines de la década.

Es un objetivo que es alcanzable.

Hoy en día, las minorías de la nación están tristemente rezagadas en este fundamental barómetro económico y social. Mientras que casi el 75% de las familias blancas de los Estados Unidos son propietarias de viviendas, menos del 50% de las familias afro-americanas e hispanas del país son propietarias de sus propias viviendas.

Si vamos a aumentar la propiedad de la vivienda entre las minorías–especialmente hasta los ambiciosos niveles a que ha señalado el Presidente–debemos comenzar a fortalecer las instituciones que respaldan este mercado hipotecario, que es la envidia del resto del mundo.

Lamentablemente, esta tarea fundamental de fortalecer nuestras instituciones hipotecarias esenciales se ha vuelto más complicada últimamente.

Tras los escándalos financieros en Fannie Mae y Freddie Mac, las compañías patrocinadas por el gobierno (GSE, por sus siglas en inglés) creadas para asegurar que los prestamistas cuenten con un constante suministro de capital para los compradores de vivienda, el Comité Bancario del Senado y el Comité de Servicios Financieros para Vivienda, recientemente celebraron audiencias enfocadas en crear una severa regulación de las GSE.

Al considerar la reforma, yo instaría a los representantes del pueblo a que tomen medidas de precaución. El futuro de la propiedad de las minorías está en juego.

Tanto Fannie Mae como Freddie Mac son críticos en el proceso de compra de vivienda entre minorías.

• Fannie y Freddie fueron en gran parte responsables por introducir hipotecas con interés fijo por 30 años, un producto único que hace más accesible la propiedad de un hogar.

• También han tenido gran influencia en la lucha contra préstamos depredadores, los cuales se aprovechan de consumidores hipotecarios vulnerables e inexpertos.

• Más recientemente, ambas instituciones han encabezado los esfuerzos para hacer más accesible la propiedad de viviendas para las minorías.

Por ejemplo, Freddie Mac, se ha comprometido a comprar US$400,000 millones en hipotecas para respaldar la compra de vivienda para las minorías. Ha lanzado un programa llamado, “Atrape el Sueño”, diseñado para ayudar eliminar las barreras que impiden que las familias minoritarias compren casas– barreras que van desde la falta de información en cuanto al proceso de compra de viviendas, hasta la desconfianza de hacia prestamistas por temor a que se divulguen si información personal financiera e incluso el rechazo de un préstamo.

Se debe intensificar y alentar este tipo de esfuerzos, si deseamos alcanzar los objetivos de propiedad de vivienda que el Presidente se ha propuesto.

Tanto Fannie Mae como Freddie Mac han reemplazado a los directivos que los han conducido a problemas financieros. La nueva administración se ha comprometido a aumentar la revelación de información financiera y la responsabilidad. Esas acciones son necesarias para restablecer la confianza pública.

Para acelerar el ritmo de la propiedad de minorías, debemos fortalecer —no debilitar— a Fannie Mae y a Freddie Mac.

Ésta, en realidad, es la única dirección inteligente si estamos realmente comprometidos para aumentar la “Sociedad de Propietarios” de todos nuestros ciudadanos.

Rosario Marín es la cuadragésima primera (41) Secretaria de la Tesorería Nacional de los Estados Unidos, la primera persona de origen mexicano e inmigrante quien ha sido nombrada para ese puesto.

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