June 3, 2005

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Con amigos de éstos.

Hace algunos meses le dedicamos una columna a Robert Vázquez, Comisionado del Condado de Canyon, en el corazón de Idaho. En aquella columna, titulada “Perro que come perro”, hablábamos de cómo el Republicano descendiente de mexicanos le había mandado al Consulado más cercano una factura de cerca de dos millones de dólares, para “compensar al Condado por los gastos” que implicaba tener miles de mexicanos indocumentados.

Haciendo eco de Samuel Huntington, teórico de la “invasión mexicana a Estados Unidos”, Robert dice que los indocumentados han llevado al Condado a una situación de crisis, y de hecho pidió al gobierno federal que lo declare “zona de desastre”, forma de allegarse algunos miles de dólares que en estos tiempos se gastan en la guerra en vez de atender algunos gastos sociales.

Entre otras cosas Robert señala a los inmigrantes como responsables de la violencia, las pandillas y las drogas, además de propagar la tuberculosis.

Contradictoriamente, dice también que abarrotan los servicios públicos como la atención a la salud. Contradictoriamente, digo, porque habría que preguntarle a Robert cómo le hacen los migrantes para recibir servicios de salud y propagar enfermedades al mismo tiempo, pero en fin.

Pero Robert no para ahí. Su última batalla contra los inmigrantes, que cada vez son más en el Condado y el estado de Idaho, es una propuesta para poder demandar legalmente a los patrones que contraten indocumentados. Robert quiere convertir a Canyon en el primer y hasta ahora único Condado en usar las leyes federales para combatir a los inmigrantes sin papeles. Su propuesta permitiría que los propios trabajadores demanden a su patrón cuando sepan que contrata inmigrantes indocumentados en vez de contratar ciudadanos o residentes legales.

...preferimos enemigos amistosos

Y a la mejor Robert se ha convertido en el héroe local de los anti-inmigrantistas, pero otra vez contradictoriamente, sus propuestas le han ganado la enemistad de quienes debieran ser sus aliados naturales: los Republicanos locales.

Sucede que al igual que en todo el país, en el Condado de Canyon el liderazgo del Partido Republicano está formado de importantes comerciantes y agricultores, y sucede que les repatean las propuestas de Robert.

De hecho, la mayoría de los Republicanos en Idaho se alinearon detrás de su senador federal, Larry Craig, quien propone un programa de legalización para los indocumentados en Estados Unidos. Según Craig, muchos granjeros y contratistas de la construcción no podrían sobrevivir sin los trabajadores mexicanos.

Dice Craig que entre 72 y 78 por ciento de los trabajadores de la agricultura son indocumentados, “y sin ellos”, añade, “podríamos literalmente colapsar la agricultura estadounidense”.

La discusión está llegando a niveles peligrosos por los discursos de los dos lados. Los granjeros y contratistas acusan a Robert de exagerar cuando habla de los migrantes. “Si no fuera méxico-americano”, dice Keith Esplin, Director Ejecutivo de los Productores de Papa de Idaho, “se le consideraría un racista y nadie le haría caso. Está atacando gente buena, buenos trabajadores”, insiste. “Los tenemos aquí porque nadie hace los trabajos que ellos tienen”.

A la mejor Robert admira a Arnold Schwarzenegger, porque está empezando a hacer el mismo tipo de declaraciones idiotas, pero en lo que parece un ataque de lucidez, pone el dedo en la llaga: “Hay quienes dicen que soy un racista, un traidor a mi herencia”, dice. “Pero no hay nada racial al respecto. El único color envuelto en esto es el verde, el color del dinero”.

Tiene razón. A nivel nacional se da la misma batalla, con Republicanos amigos de la inmigración que hacen dinero por costales, costales que cargan los indocumentados a su espalda, y Republicanos que buscan nuestros eventuales votos una vez que lleguemos a una remota ciudadanía.

Robert quiere lanzarse para gobernador o congresista por Idaho el próximo año, pero sabe que los agricultores no lo van a apoyar. Para su desgracia (y nuestra ventaja), ésos agricultores son los mayores donadores de dinero para el Partido Republicano. Para nuestra desgracia, le donan su dinero a otros políticos Republicanos que decidirán la suerte de millones de inmigrantes basados solamente en qué tan verde les vean la cara.

Contacto Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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