July 29, 2005

La Otra Experiencia Migratoria última de 4 partes

Migración y Saqueo de la Tierra Indígena

Durante la Audiencia Regional de la Comisión Mundial Sobre las Migraciones Internacionales (CMM), auspiciada por las Naciones Unidas y realizada en Ciudad de México los días 16 y 17 de mayo del 2005, activistas de los derechos de los inmigrantes y migrantes de varios países hicieron escuchar sus voces.

Esta es la última de cuatro partes de una serie que busca divulgar aspectos del fenómeno migratorio en paises sudamericanos—especialmente las enseñazas que esos migrantes quisieron compartir.

Por Eduardo Stanley,
Pacific News Service


CIUDAD DE MEXICO—La historia del pueblo Wayúu es similar a la de todos los pueblos indígenas del continente en los últimos 500 años: tratar de sobrevivir y evitar el despojo territorial y cultural. El Wayúu es el más numeroso de los 84 grupos indígenas de Colombia que hablan 64 idiomas. Suman unas 140,000 personas, además de otros 170,0000 en Venezuela. Este es un pueblo nómada que habita la zona norte del país y migra internamente de acuerdo a las condiciones climáticas. Los Wayúu son tradicionalmente pescadores y pastores, y vivían en relativa calma hasta hace menos de una década, cuando la violencia social del país y poderosos intereses pusieron los ojos en sus tierras.

“Poco a poco, nuestras tierras han sido invadidas por paramilitares y hubo masacres, como la realizada en el 2004”, dice Carmen Ramirez Bascán, activista Wayúu. “Entonces, asesinaron con lujo de violencia a varios indígenas y secuestraron a otros, incluyendo niños y mujeres”. El objetivo, afirma, es lograr el control de las tierras de la mina abierta de carbón más grande del mundo, “El Cerrajón”. Por ley, no se pueden comprar o vender estas tierras sin aprobación de los pueblos indígenas. La violencia está destinada a quienes se oponen a vender o para crear temor y presionar negociaciones en las que ciertas corporaciones se beneficiarían. Otros intereses incluyen la construcción de vías de transportes.

Debido a la violencia, muchos Wayúus están migrando a Venezuela. Según Ramírez Bascán, a pesar del carácter binacional de este grupo étnico, al migrar forzadamente y no ser tratados como refugiados, no reciben igualdad de oportunidades. En consecuencia, los niveles de pobreza son muy altos y las condiciones de vivienda y salud muy bajos. “Estamos empezando a organizarnos, queremos negociar con el gobierno y diferentes organizaciones de base la protección de quienes regresan”, comenta Ramírez Bascán. El problema principal, asegura, es que el gobierno colombiano no garantiza la seguridad interna y su cola-boración con los paramilitares es muy obvia.

Los indígenas se oponen a la expansión económica que atenta contra sus territorios. “Queremos que se respete el derecho a la consulta de nuestra comunidad, nuestro autogobierno”, dice Ramírez Bascán. Y agrega que no se oponen a realizar negocios pero quieren que éstos se realicen con el acuerdo de los dueños de las tierras. “Sabemos que quieren comprarnos, dividirnos, pero no nos queda-remos de brazos cruzados”. Y describió al movimiento indígena colombiano como fuerte y solidario.

“Hay muchos procesos migratorios más allá de México y Estados Unidos”, dice con una sonrisa. Y menciona que muchas organizaciones, incluso de carácter oficial, no consideran la migración interna como un proceso migratorio “serio”. Recién al pasar a Venezuela, el caso de los Wayúus, es considerado oficialmente como migración.

Para esta activista la situación de los indígenas del área es delicada. “El Plan Colombia afecta a la población del país y en particular a nuestros pueblos”, dice refiriéndose al plan gubernamental financiado por Estados Unidos por medio del cual, supuestamente, se busca eliminar el narcotráfico. “En realidad es parte de un plan de expansión económico de las corporaciones y que afecta nuestras tierras y cultura”.

El gobierno de Washington destina millones de dólares a la militarización de amplias áreas de Colombia, afectando inclusive zonas fronterizas con Ecuador. Los conflictos bélicos y los cambios ambientales que se están produciendo están generando migraciones internas en ambos países, con la secuela de miles de personas desplazadas y marginadas, aumento de la pobreza, problemas de vivienda y alimentación.

“El Plan Colombia es un atentado contra la calidad de vida y el medio ambiente”, afirma Ramírez Bascán. “La campaña ‘antiterrorista’ de Estados Unidos es el lenguaje de este proceso”. Lo dice claramente, para que no queden dudas.

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