July 29, 2005

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Las Faldas de la Jefa

A la mejor nadie le hubiera puesto mayor atención a los gastos en ropa de doña Martita, si no fuera porque su señor las sacó a relucir hace unos días como ejemplo de los grandes avances de México. Pero en su incontinencia verbal, don Vicente las tuvo que sacar a colación.

Queriendo dejar claro para todos los mexicanos que durante su gobierno si ha habido cambios, Fox dijo que “Es un cambio por ejemplo que la primera dama, la señora Marta haya tenido las faldas suficientes para demandar a una revista —muy conocida de ustedes— por difamación, calumnias, por meterse en su vida privada”.

Lo único que logró con su verborrea, al parecer, es que todo el mundo se fijara en las faldas de Martita, incluidos algunos diputados y senadores rejegos de la oposición, que le pusieron más atención a la cuestión de cuánto costaron las susodichas prendas de ropa, y quién las pagó.

En la Comisión Permanente se pidió a la Cámara de Diputados eliminar el rubro de gastos “de la esposa del presidente de la República”, que incluye compra de atuendo de gala, vestuario general y accesorios personales. Dicen los legisladores que los gastos deben ser de uso exclusivo del presidente, y lo que el señor le quiera comprar a la señora, pues ya depende de su salario.

Haciendo caso de la voluntad popular, ya que una encuesta por ahí refirió que un 77.12 por ciento de los mexicanos están de acuerdo en que se cancele la partida de gastos del presupuesto federal para la Primera Dama, los diputados aprobaron la propuesta sin discusión. En su último año de gobierno, a ver qué “cambio” le queda al presidente después de pagar de su bolsillo por las faldas de Martita.

No será mucho. Según la Auditoría Superior de la Federación, el presupuesto asignado a la partida 3825 (gastos del presidente para compra de atuendo de gala, vestuario general y accesorios de caracter personal), es de unos 267 mil pesos diarios, 26 mil dolaritos. Y para ir al disparejo de la inflación, de 2001 a 2004 esta partida aumentó en un 400 por ciento.

Para vestir a la parejita que vive en Los Pinos, se asignaron 248,900 pesos en el 2001; 574,899 en el 2002; 954,235 pesos en el 2003, y en el 2004 la friolera de 1 millón 458 pesos. Para 2005 se habían asignado 97.5 millones de pesos, pero la oposición del PRI y PRD les quitó la mitad y los reasignó a programas sociales.

Faldas vemos, programas no sabemos

Y aquí los lectores de México del Norte estarán pensando en que a nosotros qué nos importa lo que Martita gasta en faldas. La clave está en eso de los “programas sociales”.

Por ejemplo, un programa social es el que Fox le voló a los estados hace tres años, y que desde entonces ha ido de mal en peor: el ahora llamado “Programa Ciudadano 3 x 1”.

Si recuerda usted a Juan Hernández, aquel güerito nacido de este lado, que reunió por primera vez a Fox y a George Bush, cuando aquél era gobernador de Guanajuato y éste gobernador de Texas, se acordará de que una de sus pocas propuestas exitosas fue “federalizar” el programa 3x1.

Decimos exitosa porque las demás eran tan descabelladas que se las rebotaron, como la de la “cajita feliz”, que traía hasta condones y que se pretendía entregar a los paisanos que estaban listos para cruzar el desierto. Pero la federalización del 3x1 si pegó. Se lo quitaron a los estados y el gobierno federal se hizo cargo.

Desde entonces no funciona.

Las propuestas de los clubes y federaciones de mexicanos en Estados Unidos se enfrentan con la interminable burocracia que exige la copia azul del papelito verde para continuar el trámite, y cuando las propuestas se aprueban, un promedio de 9 meses después de haber sido entregada la copia azul, hay que esperar por el dinero.

Para el ejercicio presupuestario de 2005, la Cámara de Diputados autorizó un presupuesto federal por 160 millones de pesos, para apoyar 574 proyectos de caminos, carreteras, puentes, escuelas, parques y hasta canchas de básquetbol para cientos de comunidades.

Por proyecto, nos tocan apenas mil dólares más que el gasto diario para las faldas de Martita. No cabe duda, ¡claro que ha habido cambio!

Return to the Frontpage