July 27, 2001

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Yhamel Catacora

En busca de la esperanza perdida

Hace algunos meses la opinión pública se centraba en la toma de mando del Presidente Vicente Fox, el carismático líder que logró lo impensable: dar un importante giro en la historia política de México, y al mismo tiempo brindar un aire renovado, fresco y por supuesto lleno de esperanza.

En los primeros meses del año 2001 esa esperanza llegaba a las celdas de Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, fundadores y miembros de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán, del estado de Guerrero, en México, quienes según activistas de derechos humanos y ecológicos, se encuentran detenidos bajo cargos prefabricados. A principios de este año, el flamante presidente mexicano había prometido revisar el caso de los detenidos.

Sin embargo un reciente fallo del sistema judicial mexicano, sobre los casos de Montiel y Cabrera, ha vuelto a dar a la esperanza del campesino pobre de la sociedad mexicana y por ende latinoamericana, la tonalidad verde opaco que la caracteriza. Tras 27 meses de prisión, varias apelaciones y un amparo han sido negados y las sentencias de los reos fueron rectificadas: 6 años y ocho meses para Montiel y 10 años para Cabrera.

Alejandro Queral, del Sierra Club -organismo, que galardonó a Rodolfo Montiel tras las rejas, con el premio Chico Mendes 2001 - comentó recientemente que "el procurador general no ha puesto suficiente intención de la república a desistir de encontrar a los campesinos culpables".

Según los datos proporcionados por el Sierra Club, la comisión nacional de derechos humanos de México como la entidad internacional, Doctores por Derechos Humanos de Dinamarca, habrían determinado con anterioridad que existían suficientes pruebas que en efecto, denotaban que Montiel y Cabrera, podían haber sido torturados.

Amnistía Internacional por su parte, ha determinado que tanto Cabrera como Montiel son prisioneros de conciencia.

La siembra de marihuana, el porte de armas para el uso exclusivo del ejército y el porte de armas sin licencia, son los cargos que se les inculpa. Los defensores del medio ambiente y de derechos humanos, sin embargo, están de acuerdo que en realidad, el crimen de Montiel y Cabrera y de varios otros activistas fue el haber llevado con éxito, una campaña para frenar la tala indiscri-minada en los bosques de su estado.

Consternados con la reciente decisión de la fiscalía mexicana, los organismos internacionales están enviando un dramático mensaje: "ser activista ecologista en México es peligroso".

Alejandro Queral al explicar el sentido de esa frase diseminada por la organización que representa explicaba que "Si la actividad en tratar de proteger el medio ambiente está afectando intereses económicos, uno está poniendo en peligro su vida".

Esta última decisión judicial ha provocado el inmediato cuestionamiento del compromiso del gobierno mexicano por brindar el desarrollo sostenible a sus ciudadanos. Las repercusiones no han tardado en propagarse tomando en cuenta la reputación de México como de otras naciones latinoamericanas; cuando se habla de medio ambiente, son todo, menos impecables. Es más turbia la situación cuando se habla de derechos humanos. Más de una vida y varias batallas, se han perdido en la lucha medio ambiental.

El agua y el aire contaminado son sólo algunos de los problemas que los campesinos moradores del estado de Guerrero en cuestión tuvieron que enfrentar día a día y asimilar en silencio. Esos son sólo algunos de los desastres a los que se tienen que ver expuestos, principalmente niños y adultos que han nacido y morirán sumidos en la extrema pobreza, seres humanos víctimas de sistemas corruptos, de la indiferencia de los gobernantes y para quienes el desarrollo sostenible del que tanto se habla, se ha convertido en un privilegio inalcanzable.

Ana Paula Hernández, Centro de derechos humanos Miguel Agustín Pro, y representante de los campesinos encarcelados tampoco tardó en tomar acción ante dicha decisión y comentó que imposibilitada de querer hacer justicia a nivel nacional, el caso se presentaría ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que a su vez enviaría un informé que el gobierno mexicano tendría que acatar.

Esperanza, es una palabra que continúa pareciendo irónica al pensar en las comunidades menos privilegiadas del continente americano; por lo general las comunidades indígenas, campesinas o rurales. La calidad del medio ambiente y el respeto de los derechos humanos es responsabilidad de cada gobierno, pero de cada uno de nosotros que estos derechos no se violen. Comienza informándote hoy, llamando gratis a la línea nacional de recursos hispanos al 1-800-473-3003.

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