July 27, 2001

México Lava Carbono y se Suma a la Política de Calentamiento Global con Estados Unidos

Rosarito, Baja Ca. — Mientras en Bonn se lleva a cabo la reunión sobre cambio climático denominada COP6bis, en la cual nuestro país participa con una postura decididamente a favor de reducir las emisiones de gases que contribuyen al cambio climático, en México, la política energética está totalmente orientada a satisfacer las insostenibles necesidades energéticas estadounidenses y a propiciar el aumento en la emisión de gases invernadero, dió a conocer Greenpeace México durante una acción que llevó a cabo en este poblado del estado de Baja California.

Con una manta de 60 metros cuadrados en la que se leía "México+Bush=(imagen del planeta derritiéndose por el calentamiento global), Alto; que cuatro activistas de Greenpeace desplegaron en una torre de alta tensión que se encuentra en el complejo de centrales termoeléctricas Rosarito (I,II,III), la organización ambiental denunció que México está manejando un doble estándard en lo relativo al cambio climático.

"En algunas de las centrales termoeléctricas que se están construyendo en el presente sexenio, México quema combustibles fósiles para suministrarle energía a Estados Unidos. El capital que financia estas centrales es estadounidense y la energía va para aquel país, sin embargo, las cuotas de CO2 que se producen en estas plantas se suman a las emisiones de México y no a las de Estados Unidos. Es decir, aunque estemos firmando el Protocolo de Kioto, en los hechos estamos lavando carbono para nuestros vecinos del norte, cuya política energética es totalmente inaceptable y criminal para el planeta", aseveró Raúl Benet, director de Greenpeace México.

Benet abundó que la política enérgetica mexicana está totalmente subordinada a la estadounidense y que lejos de ser congruente con el compro-miso que implica la adopción del Protocolo de Kioto, contempla construir una nueva planta termoeléctrica cada dos meses durante todo el sexenio (en los primeros seis meses de la nueva administración fueron inauguradas 6 centrales), la perforación de cientos de pozos para extradicción de gas natural y petróleo, la inversión en nuevas refinerías y, al igual que el plan estadounidense, omite el apoyo serio y decidido al desarrollo de tecnologías energéticas subtentables.

"De acuerdo con el propio secretario de Energía, Ernesto Martens, casi la totalidad de la inversión anunciada por esa dependencia, es decir 137,096 millones de pesos (más de lo que se invierte en salud, educación y seguridad social), está destinada al desarrollo de tecnologías no sustentables, inseguras y contaminantes que incidirán directamente sobre el clima del planeta. Lo más grave es que algunas de estas centrales son construídas por empresas norteamericanas y el suministro va a aquel país. ¿Por qué las autoridades mexicanas solapan esto? Esta política deshonra totalmente la firma del Protocolo de Kioto, es un doble estándar que no podemos aceptar", aseveró Benet.

"La crisis energética de California es un problema que se puede resolver no sólo aumentando la eficiencia sino también con la aplicación y el desarrollo de un programa de energía limpia. Estamos plenamente conscientes de los impactos que en el clima del planeta tiene este desmesurado consumo de energía", comentó Mateo Williford.

"La creciente demanda energética de California está creando graves problemas de contaminación y de salud más allá de nuestras fronteras geográficas, y esto comienza aquí, en Tijuana, y se extiende por el continente del planeta. Asimismo, abarca a nuestra generación, pero incluye a nuestros hijos y a su descendencia. Requerimos energía limpia y hacer un mejor uso de ella", aseveró Williford".

Las seis nuevas plantas inauguradas por la actual administración requirieron de una inversión de 1,432 millones de dólares y algunas fueron construídas y financiadas por empresas estadounidenses, usarán gas de Estados Unidos (se están construyendo nuevos gasoductos, como el San Diego-Rosarito, que se suma al de Calexico-Mexicali) y, lo más sobresaliente, venderán el total de su energía a aquel país.

El gobierno mexicano ha afirmado que estas plantas se requieren para enfrentar la demanda creciente de las ciudades del norte del país, pero esto es parcialmente cierto, porque varias de estas plantas venderán su energía no a México, sino a Estados Unidos. Más aún, empresas norteamericanas se encarguen de la transmisión y comercialización, lo cual sin duda es otro tema que habrá que discutir desde el punto de vista constitucional. El argumento que esgrime la Secretaría de Energía es que al no comercializarse la energía del lado mexicano no se infringe la Constitución.

Es interesante destacar que la región de Baja California no está conectada eléctricamente al resto del país, sino a la red eléctrica de Estados Unidos.

"Otro motivo para la instalación de las plantas termoeléctricas del lado mexicano de la frontera es la búsqueda del gobierno norteamericano de abatir el inmenso costo político que le significa el ser responsable de la liberación de una cuarta parte de los gases de invernadero que se emiten en el planeta, proporcion que sin duda crecerá ante su negativa de asumir compromisos internacionales y su empeño en mantener una política energética insustentable. Con la instalación fuera del territorio estadounidense de plantas productoras de CO2, es decir, de sus termoeléctricas, el bióxido de carbono liberado será cargado a la cuenta de México, contribuyendo de esta manera a aliviar mínimamente la presión de sus propios ciudadanos y del resto del mundo ante su política energética. Este es solo un ejemplo de la subordinación de la política energética mexicana a las necesidades de Estados Unidos", agregó Benet.

Es decir, estamos `lavando' carbono en favor de las empresas norteamericanas, y, en los hechos, estamos oponiéndonos a los esfuerzos de muchos países por mitigar el cambio global. La política energética de México debe ser coherente con la política ambiental que maneja en los foros mundiales -como el COP6bis.

La muy antigua y completamente incumplida promesa de que la venta de petróleo y energía al país del norte resolverá los graves problemas de pobreza por los que atraviesa nuestro país es una falsa divisa. El petróleo se ha vendido, las lagunas, costas y manglares han sido destrozadas por Pemex y la Comisión Federal de Electricidad, el planeta se sigue calentando, y la pobreza no ha dejado de crecer. México no puede continuar tras el sendero trazado por Estados Unidos, mucho menos cuando este equivale a la destrucción del planeta", finalizó Benet.

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