July 27, 2001

Exito Parcial de Nuevos Programas de Asistencia Pública

DAVIS - UC — Han pasado más de 4 años desde que el Congreso aprobara la ley conocida como CalWORKS, la cual estableció cambios drásticos a los programas de bienestar social, requiriendo que sus beneficiarios pasaran a formar parte de la fuerza laboral y estableciendo un límite de cinco años para recibir asistencia pública. California fue uno de los últimos estados en implementar esta ley, en agosto de 1997. Aunque hasta la fecha se ha logrado reducir en 30% el número de personas que reciben asistencia pública, y las reformas han tenido un éxito parcial, aún quedan muchos problemas por resolver.

David Campbell, director del Programa para Comunidades de California de la Extensión Cooperativa de la Universidad de California, indica que los empleos que han encontrado más de la mitad de los beneficiarios pagan sólo $6.50 la hora y no incluyen beneficios, lo que hace difícil que puedan solventar sus gastos a pesar de estar trabajando. Esta situación es más difícil en condados rurales y todavía hay muchos niños que no reciben beneficios, aunque deberían recibirlos.

Líderes locales y administradores del sistema de bienestar social celebran que han podido cumplir con los objetivos que estableciera CalWORKS y han aprovechado la oportunidad de reflejar con mayor fidelidad en sus programas valores fundamentales como la importancia del trabajo, la autodisciplina y el no obtener algo sin dar nada a cambio. Preocupa a Campbell que la implementación de los mismos ha sido a costa de un aumento en la población de trabajadores empobrecidos.

Para que un trabajador pueda salir de tal situación y dejar de ser elegible para recibir asistencia pública del gobierno en este estado, la Corporación RAND de Santa Monica calcula que se requiere de un salario de por lo menos $8.36 la hora. Otros expertos consideran que el salario debe ser de $10 a $12 la hora.

"Lo que falta en algunos casos, es concordancia entre políticas gubernamentales", dice Campbell. Precisa que en California, el 27% de los niños viven en familias donde por lo menos uno de los hijos es nacido aquí pero la madre o el padre no son ciudadanos norteamericanos. Desgraciadamente, por las metas complejas y ocasionalmente opuestas que rigen los programas de asistencia pública e inmigración, se niegan beneficios a muchos niños hijos de inmigrantes que cumplen con los requisitos para recibirlos.

Según la corporación RAND, la reducción de beneficiarios no es únicamente un indicador del éxito logrado por los cambios en los programas de asistencia pública. Apuntan los investigadores que más de la mitad de las personas que ya no reciben asistencia pública no han encontrado trabajo, pero si han perdido su derecho a recibir la porción de ayuda para adultos para la que eran elegibles al no presentarse y participar en las actividades requeridas para la búsqueda de empleo.

California fue uno de los pocos estados que no incluyeron provisiones en la ley que permitieran negar la porción del hijo a un adulto. Algunos opinan que esto fomenta la falta de cumplimiento con los requisitos ya que aunque un adulto pierda su porción, sigue recibiendo dinero por los hijos, sin tener que realizar esas actividades.

El Programa para Comunidades de California ha venido estudiando el progreso alcanzado por las reformas implementadas en seis condados del estado: Butte, Kern, Sacramento, San Diego, Tulare y Ventura. Con tal fin, ha hecho más de 200 entrevistas, al igual que una extensa revisión de la literatura relacionada.

En general, se encontró que el porcentaje de personas que han conseguido empleo en condados rurales y semirurales es 5% más bajo que el promedio nacional. Por otra parte, los condados urbanos han excedido tal promedio en 1%. Se encontraron indicios de que parte de la reducción de casos en zonas rurales es por migración a otros estados. Se sabe, por ejemplo, que la Oficina del condado de Tulare y el Ejército de Salvación (Salvation Army) ofrecen programas que incluyen entrenamiento para obtener empleo y transporte fuera del estado para aprovechar oportunidades laborales en otros mercados.

Observa Campbell que al reducirse las listas de beneficiarios, la población con que trabaja CalWORKS incluye un porcentaje cada vez mayor de clientes "difíciles de ayudar", lo que contribuye a las diferencias en el éxito obtenido en condados urbanos y rurales. Estos últimos gozan de menos recursos que les impiden seguir el ejemplo de zonas tan ricas en oportunidades laborales como el llamado Valle del Silicón.

Sin embargo, la opinión pública es favorable en cuanto a los resultados obtenidos, en parte gracias a programas como "Hacia una vida mejor", desarrollado por especialistas de Extensión Cooperativa de la UC. Disponible en español (y en inglés, bajo el título Gateway to a Better Life), trata sobre cómo prepararse para una entrevista laboral, comportamiento en el trabajo, manejo del dinero y otros temas de mucha utilidad para personas que han estado recibiendo asistencia pública y ahora buscan empleo.

En cuanto al futuro, Campbell advierte que de mantenerse un enfoque único respecto a la obtención de empleo y la reducción de beneficiarios de asistencia pública podría provocar inequidades preocupantes, dado que los participantes en programas CalWORKS pueden recibir cuidado subsidiado de los niños, entrenamiento laboral, empleo realizando servicios comunitarios y ayuda en el manejo de su caso. El resto de la población que trabaja, pero que no logra salir de la pobreza, no es elegible para recibir tal apoyo.

Opina este especialista que sería mejor si estos programas tomasen en cuenta el desarrollo a largo plazo de la fuerza laboral e incluyeran estrategias para el desarrollo económico regional, la creación de nuevos empleos y mejoras en indicadores del bienestar de niños y familias, tales como la reducción de la tasa de pobreza. Campbell considera que el éxito de realizar esfuerzos de este tipo depende de que las diferentes organizaciones locales estén dispuestas a trabajar en conjunto y con miras a suplir las necesidades particulares de la fuerza laboral de cada localidad. Será también necesario asegurar el apoyo de altos niveles gubernamentales para que se establezcan cambios en el mecanismo de obtención de fondos y en reglamentos que permitan trazar metas cooperativas. "Así habrá más qué celebrar al volver a revisar en un futuro los logros obtenidos por CalWORKS", concluye Campbell.

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