July 26 2002

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Diego Alvarez

Despidiendo al moho del hogar

El moho, o mold en inglés, es un organismo microscópico que puede crecer en casi cualquier lugar, ya sea dentro o fuera de casa. Las esporas de moho son minúsculas y son invisibles a los ojos. Sus esporas se transportan por el aire de una manera muy similar al polen.

Aunque el moho es necesario para la descomposición de materia orgánica como hojas caídas y árboles muertos, no debe crecer dentro de tu casa.

El moho puede provocar problemas de salud ya que produce sustancias que pueden desencadenar reacciones alérgicas; también produce irritantes y en algunos casos sustancias que se pueden volver tóxicas. Las personas sensibles al moho pueden desencadenar reacciones alérgicas al inhalar o tocar las esporas. Las reacciones alérgicas incluyen síntomas muy similares a los de la fiebre del heno, estornudos, catarro, ojos rojos, y erupciones en la piel. Estos tipos de reacciones son muy comunes y pueden darse inmediatamente o al cabo de un rato del contacto.

La exposición al moho puede desencadenar ataques de asma, y los asmáticos son alérgicos al mismo. Independientemente de la alergia, la exposición al moho puede irritar los ojos, la piel, la garganta o los pulmones de todas las personas que inhalan las esporas o tocan el moho.

Además el moho puede hacer daños a las cosas en donde crece y al final puede causar daños graves de tipo estructural en el hogar.

La clave para controlar el moho es el control de la humedad. Si el moho es un problema en tu casa, debes eliminarlo inmediatamente y arreglar los problemas que tengan que ver con el agua u otras fuentes de humedad. Para prevenir el crecimiento de moho, es muy importante que seques las áreas donde se encuentren artefactos dañados y que despidan agua.

Es sumamente recomendable revisar las fuentes más comunes de humedad, como inundaciones, drenajes obstruídos, goteras de los techos, humidificadores, sótanos húmedos o bases de suelo, tuberías rotas o que gotean; plantas caseras, sobre todo si tienen exceso de agua; exceso de vapor en la cocina, vapor de la regadera y goteras; ropa mojada tendida en el interior del hogar, secadoras de ropa sin manguera de ventilación conectada al exterior.

El moho puede ocasionar enfermedades, pero la cantidad de moho dañina varía de una persona a otra. Para algunas personas, una pequeña cantidad de esporas de moho puede causar problemas de salud, mientras que otras personas necesitarán estar expuestas a una cantidad mayor.

No obstante, las personas que pueden sufrir severas consecuencias debido al moho son principalmente bebés, niños y niñas, ancianos, pacientes con bajas defensas (gente con infección de VIH, cáncer, quimioterapia, enfermedades de los riñones, etc.), mujeres embarazadas, personas con enfermedades respiratorias, y personas alérgicas, entre otras.

En caso de que detectes moho en el interior de tu hogar, echa a la basura materiales porosos como papel y tablas de pared que tienen moho. Los materiales con superficies duras, como el vidrio, el plástico, o el metal, pueden ser limpiados con agua y jabón.

Reduce la probabilidad de la propagación del moho evitando la humedad y ventilando los baños y la cocina. Recuerda identificar y eliminar completamente la fuente de humedad; el crecimiento de moho podría presentarse de nuevo si el área en cuestión se humedece otra vez.

Aprende a eliminar el moho de tu casa y mejora la calidad del aire que respiran tus seres queridos. Obtén una copia gratis de “Contaminantes peligrosos del aire/Lo que cada dueño de hogar debe conocer”, llama gratis a la línea de Ayuda, al 1-800-473-3003.

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