July 26 2002

Mely Barragan Presenta “Raw Art”

Por Pablo De Sainz

¿Qué tipo de pintura colgarías en la sala de tu casa? ¿Sería una bien hermosa, con bellos paisajes donde todo es paz y perfección? ¿O tal vez un retrato de una mujer que mira fijamente, llena de alegría?

Seguramente sería una imagen tierna, dulce, después de todo, es la sala de tu casa de la que estamos hablando, ¿verdad?


Recortes al aiare libre, 40" x 79" in. (2001). Mely Barragan.

Pero, ¿qué tal si te encuentras con una pintura donde unos monos medio marcianos te miran con sus ojos ojerosos, con sus cabezas pelonas, con sus cuerpos desproporcionados, con unas bocas que parecen gritarte? ¿o que tal una pintura llena de colores oscuros y monos que parecen zombis sacados de una película de terror?

¿Qué? ¿Estas últimas pinturas no te parecen muy nice? ¿Te causan asco? ¿shock? ¿miedo? ¿te producen emociones y miedos escondidos?

Bien.

Para tu información, todo eso que sentiste al imaginarte esas pinturas extrañas, todo eso y muchísimo más, sentirás al ver las pinturas de Mely Barragán, una de las pintoras jovenes más únicas y originales que trabajan en Tijuana.

La obra de Barragán se podría considerar como “Raw Art”, o arte crudo, por su desenfado al pintar, por irse a los extremos y llenar sus cuadros con imágenes que parecen estar crudas, sin cocer, sin terminar: incompletas, imperfectas.

Barragán, quien tiene 26 años de edad, dice que su obra, más que nada, refleja sentimientos ocultos que trae desde su niñez, y que ahora, por medio de la pintura, deja salir.

“La obra comienza y también comienza una historia”, escribe Barragán. “Mi pintura se relaciona con experiencias que me da la vida y que estoy por conocer. La pintura narra una historia del pasado, del presente y del futuro. Son historias en las que capto la imagen que seleccioné para que represente lo que quiero decir en cada una”.

Y vaya forma de representar lo que quiere decir.

Las pinturas de Barragán son imágenes apasionadas, llenas de color, de símbolos de su vida, y los famosos monos marcianoides que habitan sus cuadros y que se han convertido en el trademark de la obra de Mely Barragán.

Estos monos, como los llama ella, parecen estar llenos de angustia desesperación. Parecen querer salirse del cuadro y escapar de su dolor. Estos monos desesperados parecen estar vivos, y causan shock.

“A mucha gente les dan miedo mis monos”, dice Barragán. Creo que son imagenes muy fuertes, muy directas, que mucha gente no querría comprarlas y colgarlas en la sala de su casa”.

Además, la obra de Barragán es una mezcla constante de materiales, en la mayoría de sus cuadros, se pueden apreciar pedazos de telas, tachuelas, botones de ropa, accesorios como aretes y relojes. Barragán dice que el uso de todos estos materiales relacionados con ropa, se debe a la influencia que tuvo su abuela en su vida.

“Las cosas que uso, como los botones, las telas, son recicladas, son cosas ya usadas que tienen una historia”, dice Barragán. “Yo nunca he comprado un solo botón para usar en uno de mis cuadros. Cada cosa que uso tiene un significado muy especial”.

Mely Barragán nació en Tijuana en 1975. Aunque estudió diseño gráfico, ella se considera una pintora autodidacta. Ha sido parte de varias exposiciones colectivas en México y Estados Unidos y ha tenido un par de exhibiciones individuales en Tijuana.

Proximamente, del 27 de Junio al 31 de Julio para ser exactos, Mely Barragán exhibirá junto con su esposo, el también pintor Daniel Ruanova. Su obra como pareja será presentada en el restaurant de Tijuana “Villa Saverios” en una exhibición titulada “Obra de Dos: Pintura, Despintura y otras cosas...”

Esta será una gran oportunidad para apreciar la obra de Barragán y de Ruanova juntos. Muchos podrían comparar a esta pareja de pintores con Diego Rivera y Frida Khalo. Pero Rivera, en vida, siempre opacaba la imagen de Khalo, o, más bien, Khalo se escondía detrás de la gran figura de Rivera. En cambio, Barragán y Ruanova no se opacan uno al otro, ni uno es mejor que el otro. Simplemente, los dos son excelentes en lo que hacen, pero lo hacen de maneras diferente.

En una entrevista pasada, Ruanova dijo lo siguiente sobre el arte que producen él y su esposa: “Mely y yo tenemos muy diferentes estilos en lo que se refiere a pintura”, dice Ruanova. “Nuestros estilos se complementan uno al otro”.

Barragán está de acuerdo.

“La pintura de Daniel es más científica”, dice Barragán. “El trabaja con conceptos y los desarrolla. Yo, en cambio, trabajo con tres cosas: sentimientos, palabras y emociones. Para mi es muy importante el lenguaje, lo que quiero decir. Es por eso que escribo frases sobre mis pinturas”.

Pero la obra de Barragán, aunque es mujer, no es feminista. Por lo menos ella no se considera una feminista.

“Yo nunca he sufrido por ser mujer”, dice. “Ser mujer no me ha limitado en nada. Tengo libertad de hacer lo que yo quiero, de pintar lo que yo quiero, de decir lo que yo quiero. Yo no me siento limitada por ser mujer”.

Más que una obra política y social, la obra de Barragán es muy íntima, muy personal. Así es como esta gran artista joven de Tijuana describe su excelente y original obra:

“Mi obra es un monólogo, son ‘muchas cosas dentro de muchas de mis cosas’, son ‘voces escritas’, inquietudes personales, energía propia y confesiones sin temores; personas y caras repetitivas. ‘Hablo pintando y pinto hablando’. Es un lenguaje para que todos se identifiquen con todo, como yo”.

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