July 25, 2003

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Diego Alvarez

La Negra Tiene Tumbao

Imposible no decirle adiós a Celia Crúz. Esa mujer que puso a rumbear a los latinos desde los años cincuentas, primero desde el famoso Tropicana, luego con la Sonora Matancera, y por siempre con su sello propio: el azúcar que desde su garganta sabía más dulce.

Celia Crúz, “La Guarachera de Cuba”, “la Reina de la Salsa”, es ya un símbolo de nuestro pasado, presente y futuro. Los hispanos y el mundo entero le rinden hoy un homenaje, a esa mujer que echó raíces en este país, en el cual, al igual que ella,  todos buscamos una oportunidad.

Celia nació en el barrio Santo Suárez de la ciudad de La Habana. Allí creció junto con sus 13 hermanos. Su vena artística se evidenció desde temprana edad, cuando realizaba presentaciones comunitarias y participaba en concursos artísticos.

Rápidamente fue descubierta por la Sonora Matancera, agrupación a la que se unió en 1950, y con la cual viajó por el mundo en giras artísticas durante 15 años.

Fue en la Sonora Matancera donde Celia conocería al gran amor de su vida: el trompetista Pedro Knight, a quien se unió en matrimonio el 14 de julio de 1962.

Ya casados, la feliz pareja decidió no regresar a su natal Cuba, y los dos fijaron su residencia permanente en los Estados Unidos. Eran los años 60’s y Fidel Castro había tomado el poder del país.

Ya en Nueva York, Pedro Knight se convertiría en 1965 en el manager de Celia. Mismo año en que abandonaba la Sonora Matancera, y lanzaba su carrera como solista. Sin embargo solo fue hasta 1974 cuando Celia conoció el triunfo y comenzó a ser reconocida mundialmente.

Durante su larga trayectoria, Celia grabó más de cincuenta discos, participó en la película The Mambo Kings con Antonio Banderas y en numerosos programas de televisión. Recibió numerosos premios y reconocimientos a nivel mundial. La Universidad de Yale le otorgó un doctorado, Hollywood le dio una estrella en el paseo de la Fama, fue merecedora de un premio Grammy, tiene una estatua suya en el museo de cera de los famosos en Hollywood, participó en producciones de cine y televisión, y muchas más distinciones en el gremio artístico.

Pero lo más importante fue que Celia unió el corazón de la comunidad hispana mundial en torno a la música del caribe, la fiesta, la salsa y al azúcar de su natal Cuba.

Celia se fue, pero no nos abandonó. Nos dejó por siempre su música y su recuerdo. El 16 de julio murió víctima de cáncer encefálico. El mundo la seguirá aclamando por décadas. Ella, la reina de la salsa, murió dejándonos su legado de alegría, entusiasmo, amor y mucha azúcar.

Celia Cruz descansa ahora en el cementerio de Woodland, en el Bronx Neoyorquino ¡Azúcar!

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