July 16 2004

Will Smith en contra de todos

El actor despliega sex appeal en I, Robot

Por Jose Daniel Bort

La nueva película del actor afro americano Will Smith esta diseñada para venderlo como si fuera un muñequito de GI Joe. Smith ha mantenido su musculatura desde que hizo “Ali” (donde ganó más de 40 libras) y ahora exuda confianza en si mismo cuando se quita la camisa en I, Robot.

Esto es esencial para la confección de su personaje. Antes, Smith se afianzaba en su sentido del humor y su carisma para satisfacer al público. El hombre entró a los treinta y ahora es empaquetado dentro del “sistema” de acción de la misma forma que se hacia con el “Gobernator” o Stallone en los ’80. Y a pesar de que el muchacho de la película no consigue a la chica “femme fatale” en la trama, no importa, la tienda de carne y lujuria abrió sus puertas en esta historia de ciencia ficción basada en la mitología de Isaac Asimov.

El conocido autor inventó las 3 leyes de los robots, las cuales dicen: 1.-Ningún Robot causara daño a ser humano, o debido a la inacción, dejará que algún ser humano esté en peligro; 2.-Robots obedecerán las órdenes de humanos, a menos que estén en conflicto con la primera ley; 3.-Robots deben protegerse a si mismos, a menos que esta protección esté en contra de las dos primeras leyes.

Cantadas las reglas del juego desde el principio, el resto de la película se descifra en como interpretar estas reglas de diferente forma de la evidente sin llegar a romperlas. La introducción de la película (personajes, acciones, buenos, malos que parecen buenos, viceversa) es caótica y risible. El director Alex Proyas carece de sentido del humor autocrítico, e infunde a sus personajes con una necesidad de tener razón que aburre y enerva los sentidos. Cuando se pasa a la acción, el nivel de compenetración con la historia mejora considerablemente.

Smith es Spooner, un detective con un pasado escondido (¿qué policía no lo tiene?) y que desconfía enormemente de los Robots. Corre el año 2035 y la vida ha cambiado considerablemente. Los trabajos “pequeños” (carteros, tendedores de bares, etc.) han sido tomados por Robots, quienes eficientemente y sin necesidad de seguro de salud han suplantado a toda una clase trabajadora. Spooner no está contento y asume que vendrá un día cercano donde los robots estén fuera de control.

Lo que parece imposible ya que las leyes de Robots son perfectas. La empresa de confección de Robots más grande del mundo reside en el Chicago natal de Spooner y su dueño ha superado ampliamente a Bill Gates en fortuna. Lo único que falta es la absoluta revolución: un robot en cada casa, dándole un sentido diferente al concepto de “ayuda personal”.

Spooner vuelve a USR para investigar el “suicidio” del creador de los robots, el Doctor Lanning, quien se tiró desde el piso 83. Es aquí cuando descubre a un Robot diferente: Sonny, hecho con la voz de Alan Tudyk. Sonny es la criatura de CGI (animación por computadora) que interactúa con humanos más convincentemente desde Roger y Jessica Rabbit, con la ventaja de la nueva tecnología tridimensional. A este personaje le pertenece el corazón del desenlace dramático de la película y todos los diálogos inteligentes de la misma, lo cual es una profunda ironía.

El resto todo se desenvuelve de acuerdo al manual de las películas de acción: una escena con grandes efectos cada diez minutos entrelazadas con pequeñas situaciones que permiten conocer a los personajes y que sirven de excusa para la siguiente persecución. Nada nuevo aquí, pero si es interesante ver la evolución de Will Smith, además de apreciar como mas de 100 millones de dólares se invierten en toda una producción creada para el lucimiento de la estrella. Es todo sobre Will Smith en I, Robot.

I Robot.
Con: Will Smith
Dirigida por: Alex Proyas
Clasificacion: PG-13
Chiles: 3 ½ de 5

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