July 15, 2005

Excéntrica simpleza

Tim Burton recrea un cuento para niños en “Charlie and the chocolate factory”

Por Jose Daniel Bort

Para poder entender la nueva versión de Tim Burton del clásico de Roald Dahl “Charlie and the chocolate factory” hay que revisar su antigua filmografía. Esta nueva película se puede leer como la conflagración de su estilo, la pieza más audaz, hermética y alucinante y quizá el riesgo más grande de toda su carrera.

Esto, proveniente del director de Edward Scissorhands, la primera Batman y The Nightmare Before Christmas, es un gran testamento. Una y otra vez, con mayor o menor acierto, Tim Burton se ha caracterizado por establecer una estética visual y una visión estética de historias oscuras y siniestras para niños.

Esta vez Burton retoma la famosa película que hizo famoso a Gene Wilder (llamada Willy Wonka por su personaje. Esta nueva versión se concentra acertadamente en el niño protagonista) y la realiza con su mayor colaborador Johnny Depp, quien parece estar conectado a Burton por el ombligo, artística-mente hablando. Depp es el perfecto alter ego para la sensibilidad de Burton en pantalla.

Willy Wonka cerró hace mucho tiempo su fábrica de chocolate. La razón: impostores le empezaron a robar sus recetas. Nadie sabe como la mantiene funcionando, pero cinco niños afortunados con sus padres lo sabrán muy pronto, ya que un concurso abrirá las puertas de la fábrica por primera vez en muchos años.

Entre ellos, el niño que más quiere saber el secreto es Charlie. Demasiado pobre para probar suerte en la lotería ganadora, siquiera una sola barra de chocolate es un exceso para su familia. Pero el destino (y la magia de Hollywood) ayuda a Charlie a juntarse con cuatro niños ganadores en la odisea más allá de las puertas de la fábrica de Willy Wonka, donde cualquier cosa puede pasar.

Y lo que pasa está por el norte de los ciento veinte millones de dólares, gastados prioritariamente en un diseño de produccion masivo, efectos especiales por doquier y el sueldo de Johnny Depp, reportado en dieciocho millones de dólares. Depp está en el cielo cinematográfico con su personaje el cual le permite ser tan excéntrico y exabrupto como una cámara de cine lo permite.

El actor, fresco de los Piratas del Caribe y Finding Neverland, no tendrá problemas en ganarse el corazón de pequeños y grandes, por más antipático que parezca. Willy Wonka es tan excéntrico como Michael Jackson, y Depp ejercita esa mezcla de asco y compasión que el desfigurado cantante provoca en mucha gente con la agudez del observador de aves.

La trama es desarmadamente sencilla, hasta el punto de que el conflicto desaparece. Es este ambiente de inevitabilidad funciona con los nenes más pequeños, quienes ven en esta película una fantasia rococó que aumentará su espacio subconsciente. En muchos momentos, Burton le hace homenaje a los musicales rock de los setenta, especialmente los creados por Ken Russell. Canalizar los setenta por medio de Willy Wonka y Tommy, eso es un “trip” que solo Tim Burton es capaz de hacer.

Charlie and the chocolate factory
Con: Johnny Depp, Helena Bonham Carter
Dirigida por: Tim Burton
Clasificación: PG
Chiles: 4 de 5

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