July 14, 2000


Encienda Una Vela
Padre Thomas J. McSweeney,
Director of The Christophers

Lecciones de la Escuela de Mamá

No hables con la boca llena.
No importa lo que hagan en la casa de tus amigos. En esta casa eso no se hace.
Cuidado, te vas a sacar un ojo.
Bueno, haz como quieras. Pero no me digas nada si te lastimas.
Déjame curarlo con un beso.
No me importa lo que tu hermano o tu hermana hayan hecho o dicho. Tú eres mayor y sabes más que ellos.

Quizás reconozca estas clásicas palabras de mamá. Probablemente ha notado que no importa el fondo cultural o la generación a la que pertenezca. Algunas cosas simplemente trascienden las diferencias personales. Usted puede estar en una tienda o caminando por la calle, y de pronto oye una conversación entre una madre y sus hijos que lo transporta a su infancia.

No entiendo por qué, pero es como si una nueva sabiduría se despertara en la mujer que tiene su bebé recién nacido en los brazos. Los hombres también experimentan algo semejante, pero la forma en que una madre da un consejo es algo muy especial.

Una vez oí uno que es mi favorito: No importa si todo el mundo lo hacer. Acaso si todos se tiraran de un precipicio, ¿tú también te tirarías?

Muchos padres y madres están realmente preocupados por la presión que sus hijos pueden sentir de otros jóvenes y que les sea prácticamente imposible resistir. Aunque observo la crianza de los hijos desde cierta distancia, aún así me impresiona ver que una de las primeras prioridades es alentar a los hijos para que valoren su calidad única y a que piensen por si mismos. Pero ello no debe confundirse con la insensibilidad o el egoismo.

No, me refiero a dos cosas: primero, apreciar y utilizar las cualidades que Dios nos ha dado; segundo, ejercitar nuestro intelecto para formar nuestro propio juicio en lugar de seguir la opinión de los demás. Nada de esto es fácil. Desarrollar un sentido claro de nuestro propio valor, que nos permita afirmar nuestras convicciones sin pisotear los derechos de los demás, es todo un desafío. Y dar ese paso extra para que la razón y la conciencia sean nuestras guías exigen aún más. Requiere carácter. Y luego que los padres se han preocupado por el alimento, la ropa y la vivienda para sus hijos, no hay nada más necesario que formar el carácter del niño.

Deseo compartir con ustedes un proverbio chino que pone de manifiesto la importancia de la labor de los padres: "Si quieres hacer planes para un año, cultiva arroz. Si deseas hacer planes para veinte años, cultiva árboles. Si quieres hacer planes por siglos, cría seres humanos".

Para obtener una copia gratis de ECOS Cristóforos S-195 "Por nuestros niños", escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017.

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