July 12 2002

Iluminan Nuevos Zurcos Para Transplantes de Organos: Las Hermanas Chávez

Esperan Incrementar el Entendimiento y Conocimiento del Transplante y Donación de Organos en Vida Entre las Comunidades Hispanas

LOS ANGELES – A poco más de seis meses de haber recibido el “regalo de vida”, la familia Chávez sigue celebrando este verano el haber recuperado a uno de sus miembros, esto gracias a una donación de órganos de una hermana a la otra. Al relatar su historia los Chávez dicen que, por diez años Juanita Chávez ahora con 30 años de edad, vivió por espacio de diez años afectada por un mal hepático.

El pasado 13 de Noviembre de 2001, Juanita que reside en Los Ángeles, recibió de parte de su hermana Maria Elena que vive en Keene, CA, una porción de su hígado. Las hermanas son hijas de Dolores Huerta, una de los fundadores del sindicato United Farmer Workers of America, AFL-CIO (UFW) (Sindicato de Trabajadores del Campo) y de Richard Chávez, otro fundador y por mucho tiempo miembro de la directiva del UFW hermano del también fundador Cesar Chávez. 

Debido al éxito del transplante, las hermanas y su familia han decidido abrazar la misión de incrementar el entendimiento y conocimiento del transplante y donación de órganos en vida, especialmente entre las comunidades hispanas.

El transplante se llevó a cabo en el Centro Médico Cedars-Sinai por medio del equipo de transplante encabezado por el doctor Christopher R. Shackleton, M.D., Director del Multi-Organ Transplant Program and Center for Liver and Kidney Diseases and Transplantation (Programa de Transplante de Órganos Varios y del Centro para Enfermedades del Hígado y Riñones y Transplantes); Y por el doctor Steven D. Colquhoun, M.D., Director del Programa para el Transplante de Hígado.

De acuerdo con lo dicho por Juanita, se le diagnosticó con Hepatitis Auto inmune Crónica Activa en 1991. Debido a que su enfermedad en ocasiones se muestra solo por periodos remitentes, y le era posible llevar una vida casi normal, no estaba colocada en un lugar urgente dentro de la lista para recibir una donación de órganos para un transplante.

Sin embargo, las cosas cambiaron drásticamente en agosto pasado.

Durante un viaje familiar a Colorado, Maria Elena y Dolores recibieron noticias desde Los Ángeles, donde Juanita trabaja como maestra en una escuela elemental.

Juanita estaba en el hospital y necesitaba urgentemente un transplante. Suspendieron sus vacaciones y se dirigieron hacia el oeste, tratando de determinar entre sus conocidos a alguien que pudiera donar a Juanita la porción de hígado que necesitaba. Varios de los 19 hermanos y medio hermanos de Juanita, junto con numerosos primos, sobrinos y sobrinas de inmediato se prestaron como candidatos a donador viviente. De inmediato muchos de ellos alteraron sus dietas y dejaron de consumir alcohol por si resultaran compatibles para ayudar a su familiar. Posteriormente se decidió que Maria Elena era el candidato más idóneo. “Juanita y yo siempre estuvimos muy cerca,” expresó la hermana. “Desde que supimos de su enfermedad, supimos que no podría tener hijos, desde entonces yo accedí a engendrar a sus hijos por ella si era necesario, por lo que vi muy lógico para mí el compartir mi hígado con ella”.

Aunque Maria Elena estaba totalmente decidida a ser la donadora, no dejaba de preocuparse y temer. “Yo  jamás había sido operada antes, comentó, Y eso me asustaba. Sobre todo cuando me enteré de que existían riesgos potenciales, sin embargo sabía que después de recuperarse, la vida de Juanita mejoraría considerablemente y eso era lo que más deseaba”.

Juanita, también sentía temor por arriesgar la vida de su hermana, pero ante la inminente necesidad de un transplante, lo discutió con los doctores de Cedars-Sinai. “Obviamente mi anterior resistencia se debía principalmente a la ignorancia”, comenta hoy Juanita. “Los médicos contestaron hasta a la más trivial de mis preguntas sin dejar de darle importancia a ninguna de ellas,” agrega. “Incluso el equipo de transplante de Cedars-Sinai me dotó con toda la información sobre todo lo referente a transplantes de hígado. Así me fue posible hacer una decisión informada y a la vez compartir toda la información con mi familia”.

Y si las hermanas tuvieron momentos de incertidumbre, la madre de ambas confrontó sus propios temores con respecto a que dos de sus hijas fueran operadas al mismo tiempo. “He sido arrestada más de 20 veces con relación a mi trabajo con el sindicato UFW, fui golpeada por la policía en 1998 en San Francisco”, comentó. “Pero ninguna de estas experiencias se acerca al temor que sentí por mis dos hijas”.

La mañana del transplante, Maria Elena acudió al hospital a las 5:30 a.m., Juanita no fue citada sino hasta las 7:30. A su llegada Maria Elena no solo fue recibida por Juanita (quién se vistió con una blusa estilo mexicano como la de su hermana), pero también por numerosos miembros de su familia que fueron a demostrarle su valor, su amor y  su apoyo. “Teniendo a toda la familia con nosotros para respaldarnos, esto nos hizo sentir algo que es difícil expresar en palabras, lo que puedo decir es que nos sentimos bendecidas”, recordó Juanita. “Muchos de ellos se levantaron antes del amanecer y manejaron varias horas, para estar presentes en el hospital con nosotros”.

Maria Elena expresó su acuerdo. “Todo el tiempo tuvimos a miembros de nuestra familia con nosotros en el hospital”, y agrego. “De verdad considero que fue el amor y el apoyo, junto con todas las oraciones de los nuestros lo que nos permitió superar todo eso, fue eso lo que nos ayudó a través de esa experiencia. Eso fue lo que me respaldó cuando sentí mas miedo”.

Después del transplante, ambas hermanas sintieron de alguna manera un efecto revertido, lo cuál es normal como lo comentó el Dr. Shackleton. Mientras Maria Elena experimentó molestias postoperatorias normales, su hermana Juanita, que por primera vez en diez años tenía un hígado que funcionaba a capacidad, se sintió con mucha energía y lista para conquistar el mundo. Al principio ninguna de las dos hermanas contó con la energía suficiente para ir una al cuarto de la otra, por lo que sus familiares tomaron mensajes en video y se los llevaron respectivamente hasta las salas de cuidado intensivo donde estaban instaladas.

Conforme su condición mejoró, pronto les fue posible deambular de una habitación a otra en el hospital. En una ocasión, Juanita utilizó el sistema hidráulico de su cama de hospital, para colocarse en una posición que le permitió hacer un trenzado en el pelo de su hermana Maria Elena.

Desde entonces,  la gente se refirió a la habitación de Juanita como a la “Sala de Belleza hidráulica”.  En otra ocasión, Juanita fue hasta el cuarto de Maria Elena y trepó a la cama de su hermana para que juntas pudieran ver por TV el concierto de Jennifer López.

“Los doctores fueron magníficos,” aseguró Maria Elena. “Nos visitaron todos los días y nos mantuvieron informadas, apoyadas. Fueron siempre positivos y nos explicaron como avanzábamos y mejorábamos”.

Juanita dijo estar de acuerdo. “Nunca me imagine que tanta gente antes extraña para mí, hicieran todo lo posible por ayudarme a superar mi transplante. Amo a toda la gente del Cedars-Sinai”.

El miércoles 21 de noviembre, una noche antes del Día de Gracias, Maria Elena fue dada de alta del hospital, y su hermana días después. Ambas están bien y se han dado a la tarea de utilizar su experiencia para educar a otros sobre el beneficio de convertirse en donadores de órganos.  Maria Elena, quién recientemente se graduó de la Escuela de Producción de Cine y Televisión de USC, está produciendo un documental bilingüe que ayudará a incre-mentar el entendimiento y el conocimiento de la donación y los transplantes.  Dolores por su parte intentará lo mismo y espera trabajar con varias agencias para proporcionar información sobre la donación de órganos en español.

“Nuestra familia tiene una larga historia de activismo y servicio comunitario,” dijo Maria Elena. “Después de esta experiencia, debemos de servir a este propósito.

Deseamos educar a los latinos de nuestra comunidad y hacerlos conscientes de que al convertirse en donadores de órganos, pueden salvar muchas vidas incluyendo las de sus seres queridos”.

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