July 11, 2003

La historia de una mirada: Soldados de Salamina

“Desde allí, refugiado en un agujero, oía los ladridos de los perros y los disparos y las voces de los milicianos, que lo buscaban sabiendo que no podían perder mucho tiempo buscándolo, porque los franquistas les pisaban los talones. En algún momento mi padre oyó un ruido de ramas a su espalda, se dio la vuelta y vio a un miliciano que le miraba. Entonces se oyó un grito: ¿Está por ahí?” Mi padre contaba que el miliciano se quedó mirándole unos segundos y que luego, sin dejar de mirarle, gritó: “¡Por aquí no hay nadie!”, dio media vuelta y se fue”.

Soldados de Salamina*, Javier Cercas.

Por Mariana Martinez

El pasado jueves 3 de julio el Centro Cultural Tijuana (CECUT) tuvo la visita del autor español Javier Cercas, quien tras la divertida presentación del escritor tijuanense Luis Humberto Crosthwite, deleitó a un público ansioso de oirlo hablar de su última novela, Soldados de Salamina, que desde su publicación en el 2001 en Editorial Tusquets ha ido convirtiéndose en un fenómeno de la literatura mundial, vendiendo más de 400,000 ejemplares en 29 ediciones, diez de ellas tan sólo en Europa, además de ser traducido a diez idiomas.


Javier Cercas junto a Luis Humberto Crosthwite.

Javier Cercas (Cáceres 1962), maestro universitario, colaborador habitual del diario El País, es autor de Relatos Reales (2000) y de tres novelas, El inquilino (1989 y 2000), El vientre de la ballena (1998, Andanzas) y Soldados de Salamina, esta última merecedora de múltiples premios internacionales incluyendo el premio de la Crítica de Chile, Ciudad de Barcelona, el Premio Salambó de narrativa y el II Premio Librero de 2001.

La aclamada novela toma como punto de partida la anécdota de los últimos días de la guerra civil española, días en que el escritor fascista Rafael Sánchez Mazas (Madrid, 1894-1966), cofundador de La Falange española escapa de un fusilamiento sumario y se oculta en el bosque de Collell, en Cataluña. Los soldados republicanos salen a buscarlo, y uno de ellos lo divisa escondido, mojado e indefenso; mirándolo a los ojos le miente a sus compañeros y se va, perdonándole así, la vida.

Esta anécdota obsesiona a un escritor y periodista —el Javier Cercas creado por el autor como personaje— quién se lanza en una búsqueda de la verdad, que lleva como trasfondo una reflexión profunda sobre la guerra como algo impersonal y como dice Carlos Yushimito, en la revista Espectáculo. “Sin embargo, por sobre todo ello, Javier Cercas esboza la reflexión más profunda y conflictiva de todas las posibles: que la guerra, aún la que se lleva a cabo en nombre de un acto universalmente válido como la libertad y la civilización tolerante está matizada por lo impersonal. La respuesta de Miralles, (el soldado que perdona a Sánchez Mazas) en un nuevo contexto, profundamente humano, personalizada por la emotividad del recuerdo…”

Desde la publicación del libro Soldados de Salamina, diversos catedráticos y críticos han calificado al personaje principal como recurso literario de Cercas para atraer lectores, e incluso de que Sánchez Mazas no es el personaje principal de la historia. 

A decir de Andrés Trapiello “lo de menos en esa novela es Sánchez Mazas, que actúa como un soporte o como una referencia histórica”, a su vez, coincide con el historiador Ramón Alquezar al afirmar que Sánchez Mazas es el personaje menos importante de la novela, “le perdonan la vida e inicia un peregrinaje expia-torio, aunque casos como éste han ocurrido en todas las guerras. Pero si no le hubiese pasado a Sánchez Mazas no podría hacerse esa novela. Es el gancho”. El crítico literario Masoliver Rodenas atribuye el éxito de la novela “a la morbosidad de recuperar a uno de los fundadores de Falange y a la emotiva, ética e inteligente reivindicación de los perdedores”.

Esta historia ha sido ya llevada al cine en una película homónima, dirigida por David Trueba, que a sus 34 años es conocido por su trabajo en las películas “Obra Maestra” y “La Buena Vida”. Con la fotografía de Javier Aguirresarobe, conocido por su participación en “Hable con ella” y “Los otros”, David Trueba es, no sólo el director si no también el realizador del guión y del montaje, haciendo de Soldados de Salamina, parte del cine de autor.

Para la adaptación cinematográfica, Trueba cambia de sexo al personaje principal, llamada Lola Cercas, interpretado por Ariadna Gil y crea otro personaje, un nuevo alumno mexicano de la Prof. Cercas, interpretado por el famoso actor mexicano Diego Luna (conocido por el filme Y tu mamá también), además, el filme cuenta con la actuación de Ramón Fontseré como Rafael Sánchez Mazas y María Botto como Conchi. La película cuenta con una colaboración muy especial la de Maria Ferré, la mujer que en 1939 ayudó a Sánchez Mazas acogiéndole en su masia, dándole de comer y protegiéndole. A sus casi 90 años Ferré revive delante de la cámara la experiencia vivida hace más de sesenta años. La película fue presentada en Cannes en Mayo de este año y fue recibida con muy buenas críticas, pero sin ningún premio.

Al llegar a Tijuana este jueves pasado, Cercas se encontró con un público informado e inquieto, ya sea por haber leído el libro o por las críticas que ha suscitado desde su publicación. Con un aire sincero, Crosthwite presentó al autor con un texto titulado “Lectores en llamas” en el que narra su elección de lectura y las reacciones que en él, como lector causó Soldados de Salamina, en un tono ameno y relajante.

Contrario al ambiente vivido en otras presentaciones, con un público intimidado y poco inquisitivo, la charla con Cercas fue dinámica, donde el autor contestando varias preguntas, planteó algunas desventajas del éxito y dijo “lo que busca un novelista es una verdad universal literaria que sirva para todo el mundo” y respecto al Cercas de la novela, sólo dijo con una sonrisa “me muestro para ocultarme”. En cuanto la discusión se empezaba a centrar demasiado en la historia, hubo quien no se contuvo de gritar “No la cuenten”. Mejor la leemos.

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