July 9 2004

Comentario

La Mujer y la Política en México

Por Humberto Caspa, Ph.D

Amalia García es la ganadora de las elecciones de gobernador en el estado de Zacatecas. Con 47% de apoyo electoral, García del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se convierte en una de las máximas figuras políticas de México. En una sociedad de rasgos culturales determinados por el mito del machismo, la victoria de una mujer en un puesto político de jerarquía es un heraldo de buenas noticias. La ascensión de García en el gobierno Zacatecano prueba que México está adquiriendo madurez política, tolerancia y sobretodo predisposición al cambio. Amalia García es el fruto de un movimiento por los derechos de la mujer, que usualmente se gesta por el lado izquierdo.

En teoría, la Izquierda dícese ser el grupo que representa el perfil opuesto del conservadurismo. Aparentemente la izquierda tiene ideas revolucionarias, mira siempre hacia delante, representa al débil, busca el cambio como meta para reivindicar sus intereses y utiliza el Estado como mecanismo para ese cambio. Históricamente, tanto en México como en los Estados Unidos, la izquierda le ha dotado a la mujer un espacio para reivindicar sus intereses y satisfacer sus ideas.

Para Amalia García y otras mujeres progresistas en México, el rezago político de la mujer se debe más a la inflexibilidad de los partidos políticos que a su propia voluntad. En su periodo populista, el PRI se caracterizó por cierta elasticidad política y amparó a algunas mujeres a participar en su partido; empero con la llegada de los tecnócratas al poder, esos espacios reducidos se comprimieron y virtualmente se cerraron. El PAN es un partido conservador por naturaleza. Y por lo mismo, no tuvo hasta ahora una instancia concreta de acceso a las mujeres en sus filas. Si la Primera Dama de la Nación, Martha Sahagún, consigue la candidatura de su partido para las siguientes elecciones presidenciales no va a ser por méritos propios, sino por las bondades del presidencialismo mexicano o del “dedazo”, que todavía está vigente.

Ante el ostracismo político contra las mujeres, Amalia García y otras connotadas líderes feministas mexicanas han encontrado en la izquierda un medio idóneo de acceso al poder y al gobierno.

No obstante que las raíces de Amalia García son priístas, su padre Francisco E. García fue gobernador del estado de Zacatecas (PRI), su faceta política siempre siguió una línea izquierdista. En algunos años de rebeldía prefirió al radicalismo que al liberalismo. De joven, se inició como líder estudiantil en la Universidad Autónoma de Zacatecas; años más tarde, participó en partidos políticos socialistas. Finalmente se unió a un grupo liderado por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Porfirio Muñoz Ledo para formar el Partido de la Revolución Democrática.

Desde su inicio fue una gran militante del PRD. Desde 1988 a 1991 integró la Legislatura Federal; en 1991 fue elegida a la Asamblea de Representantes del Distrito Federal; desde 1997 hasta 1999 fungió como senadora de la República. En 1998 fue artífice de la candidatura y la victoria de Ricardo Monreal para el gobierno de Zacatecas. En vez de participar como candidata de su partido en ese estado, Amalia García canalizó, dentro de sus huestes, el apoyo a Monreal, quién había abandonado las filas priístas por cuestiones de politiquería. Finalmente, después de autoexcusarse como diputada federal, surge ahora como la primera mujer en México elegida para el puesto de gobernadora. Una hazaña raras veces vista en un país latinoamericano.

¿En términos de política qué es lo que significa su nombramiento como gobernadora de Zacatecas? Durante su campaña política, Amalia García se comprometió a la iniciación de un Pacto Social entre los diferentes grupos del Estado Zacatecano, que incluye, por supuesto, a una población numerosa en los Estados Unidos. Ese compromiso fue reafirmado ayer en el reconocimiento de su victoria, “seremos un gobierno incluyente...tendrá un compromiso social”, manifestó eufórica. Tomando en cuenta su inclinación política, Amalia García tratará de, a manera de Andrés M. López Obrador en el Distrito Federal, fusionar las ideas del mercado con las del bienestar social.

Quienes piensan que México está en retroceso, la llegada de Amalia García en el circuito máximo de la política en Zacatecas expresa claramente que existe una mirada hacia el futuro. Nada más hay que desearla suerte. Que el peso de un sistema viciado, que ha desquiciado a muchos políticos mexicanos honestos, no haga presa de la voluntad constructiva de Amalia. ¡Esperemos lo mejor!

Humberto Caspa, Ph.D., especialista en temas políticos y económicos.

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