July 8, 2005

Comentario:

La Intuición del Presidente Bush

Por Humberto Caspa, Ph.D

El reemplazo de Sandra Day O´Connor, magistrado de la Suprema Corte de Justicia, no será una tarea tan difícil para el presidente Bush si, desde un principio, mantiene una línea moderada. Una de las dos siguientes variables es imprescindible para que el proceso de confirmación en el Senado no tenga la molestosa disyuntiva del filibusterismo demócrata: Tiene que ser mujer o tiene que pertenecer a un grupo étnico minoritario, concretamente a raíces hispanas.

El Presidente George W. Bush no es tan tonto como muchos creen. Evidentemente tiene una mueca tan desagradable como la de Curly, personaje cómico de los tres chiflados; es testarudo como una “mula de Missouri;” no tiene el carisma de John F. Kennedy, ni la inteligencia de Bill Clinton; empero tiene el instinto muy desarrollado, más que muchos de sus antecesores.

Las decisiones de Bush, tal vez la mayoría, han sido guiadas por medio de la intuición. Algunas veces le ha dado resultados eficaces pero no en la mayoría de los casos. En estas semanas, cuando proponga al próximo juez federal en el Senado, su intuición de nuevo estará presente, así como también el pragmatismo político que lo ha caracterizado durante su primera y la presente administración.

Asimismo, el Presidente Bush tendrá que poner sus ideales políticos y filosóficos a un lado, abstenerse de los encantos de la Biblia, el Koran o el libro de la Vedas, para elegir al próximo magistrado. Su intuición le dice: sentar un precedente histórico en la vida republicana de los Estado Unidos. Es decir, elegir a un juez de ancestros latinos.

El Presidente sabe que sí acepta la propuesta de fanáticos religiosos de su partido, a quienes les gustaría un juez con características ultra conservadoras como Clarence Thomas y Antonin Scalia, su partido se aproximaría a las puertas del cementerio. Quién sabe, tal vez a la misma antesala del infierno. Un juez con dichas características estaría revirtiendo el caso de Roe vs. Wade, el cual protege el derecho de la mujer a elegir en torno al aborto. Por mucho, es uno de los casos más polémicos que la corte ha estado esquivando por muchos años.

Sin embargo, su intuición le señala que una reversión al Roe vs. Wade crearía repercusiones negativas en la sociedad estadounidense. En todo caso, pondría en tela de juicio al partido Republicano. Las organizaciones feministas se reagruparían a lo largo y ancho del país; a ellas se unirían los grupos liberales, los sindicatos, los anarquistas, incluso los marxistas. Todos, al unísono, harían flamear las banderas de la liberalización, la radicalización y promoverían la restitución de las libertades individuales, civiles y políticas. Eso, por supuesto, a Bush y a su partido no le conviene.

Por eso el camino de la intuición del Presidente tiene nombre y apellido, se llama Alberto R. González. De entrada, de acuerdo a mi percepción, no es el candidato idóneo para este puesto jurídico, pero sí reúne los condicionantes apropiados para bajar los humos a los ultra-conservadores del partido del presidente y los ánimos radicales de algunos representantes en el seno del partido De-mócrata.

Por una parte, Gonzáles no tiene el espíritu dogmático de Clarence Thomas o Antonin Scalia, ni es poseedor de la esencia progresista de Ruth Bader Ginsburg o David H Souter. No obstante, es un hombre sensato. En el poco tiempo que ha estado como Procurador de justicia federal, ha mantenido una línea independiente. Lo más importante, sin embargo, ideológicamente se ha situado justamente en el centro del espectro jurídico, así como lo ha estado haciendo Sandra Day O´Connor.

Por otra parte, en cuestiones de derechos de la mujer, ha mantenido una línea moderada, inclinándose por la retención del caso Roe vs. Wade, aunque con algunos cambios no tan sustanciales; y ha manifestado sus deseos de defender los derechos de los grupos minoritarios. Empero, sus ideales económicos se han contrapuesto con su espíritu social. Por eso, muchos grupos hispanos, especialmente de la Raza, no lo aceptan como precursor de los ideales chicanos.

Así, en los próximos días el Presidente Bush estará presentando a su “gallo” jurídico en el Senado. Sus instintos sensoriales parecen guiarles por un gallo giro de raíces mexicanas, más que un gallo gris o blanco de tierras sureñas o del este norteamericano. El tiempo lo dirá todo; haber ¿quién da más en las apuestas?

Dr. Humberto Caspa, Profesor de economía política en la Universidad Estatal de California San Marcos. E-mail: hcletters@yahoo.com

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