July 8, 2005

Chicanos y chicanas opinan acerca del alcalde Murphy y la crisis política en San Diego

(Nota del Editor: Para el Alcalde Dick Murphy, el último día en funciones como Presidente Municipal es el 15 de Julio. Después habrá una elección especial. En respuesta a la salida del Alcalde Murphy nuestros reporteros le preguntaron a los residentes Hispánicos de San Diego su opinión sobre Murphy y de la elección especial. Las siguientes fueron sus respuestas.)

Por Ricardo Raúl y Daniel Alberto Pozos y Garay

Parece que a estas alturas el mundo entero ha opinado acerca de las crisis financieras y electorales que se viven actualmente en la ciudad de San Diego. El año anterior, en la primera plana a nivel nacional, en los titulares se apodó a San Diego “Enron junto al mar” a causa de su creciente déficit pensionista, investigaciones federales de su sistema de retiro y subsiguientes alegaciones de contabilidad ilícita y corrupción pública. En abril, la renombrada revista Time, otorgó al alcalde Dick Murphy, al igual que a los alcaldes de Detroit y Filadelfia, el título de “los peores alcaldes de ciudades grandes en EEUU.”

La comunidad chicana de la ciudad de San Diego, la cual constituye la minoría étnica más grande de la cuidad, aproximadamente el 25.4% de la población total, ha permanecido extrañamente callada, sin opinión con respecto a las alegaciones de corrupción que han escandalizado a la alcaldía o más bien, nadie hasta ahora se ha tomado la molestia de indagarla.

Al empresario y aficionado del pugilato, José Flores, al igual que a muchos otros chicanos y chicanas, le entusiasma mucho el saber que Juan Vargas se encuentra entre los aspirantes a la alcaldía. “De veras pienso que Juan Vargas es un político modelo, uno que verdaderamente funge como la voz de nuestra comunidad”, dijo Flores. “Sin embargo, fue Vargas quien inicialmente aprobó el recorte de asignación de fondos de la pensión y por eso muchos dicen que no sería el candidato ideal pero si a eso vamos, también Donna Frye votó de la misma manera en mil novecientos noventa y seis y nadie se lo reprocha a ella”.

El historiador local e investigador Nicolás Vega M.A., expresó su descontento con la política de la ciudad, más agradece al procurador de la ciudad Michael Aguirre su asidua indagación en cuanto a los motivos de Murphy. “Sinceramente no puedo decir que me sorprende nada de esto—dijo Vega—o sea, todo el mundo aquí y en acullá en años recientes han hecho estas mismas alegaciones y sobre todo han señalado a Murphy como el único culpable desde el principio. Nada de esto es nuevo, pero el hecho de que ahora tendrán que responder políticos de alto rango es algo que jamás se ha visto en esta ciudad. Yo tenía deseos de que se divulgaran las averiguaciones de Aguirre. Aplaudo muchísimo la diligencia con la cual ha actuado Aguirre, es un hombre verdaderamente intrépido”.

El anticipado impacto del informe de noventa y un páginas del Procurador de la ciudad, Michael Aguirre corroboró las alegaciones de mala conducta, concluyendo que existe “evidencia substancial” que comprueba la complicidad de Murphy y al Ayuntamiento en violaciones civiles de leyes federales de finanzas al ocultar al público y a inversionistas, importantes hechos con respecto al decaído sistema de pensión, el cual se estima estar endeudado por más de dos billones de dólares en bonos de la ciudad. La divulgación pública de estos hechos marca un cambio repentino en la manera acostumbrada de negociar de los políticos sandieguinos quienes solían llevar a cabo los negocios a puertas cerradas.

A Zulema Lailson, reportera independiente y empleada en relaciones públicas, le sorprendió muchísimo la indiferencia que mostraba el alcalde Dick Murphy ante las alegaciones. Sin embargo Lailson agradece al alcalde su renuncia. “Todo el tiempo, Murphy se mostró súper confiado y hasta totalmente indiferente, echándole la culpa al antiguo Procurador de la ciudad y a los expertos en finanzas de afuera—hasta la prensa nacional la calificó de ‘ignorante,’” dijo Lailson. “Pero yo sabía que con el tiempo las incesantes críticas que se le achacaban al alcalde por sus cuestionables gestiones acabarían finalmente por abatirlo. Su renuncia es probablemente la primera cosa buena que él ha sabido hacer en mucho tiempo ya”.

Severamente abatido y aterrado ante la amenaza de una posible campaña de destitución en su contra, Murphy anunció su abdicación, efectiva el próximo quince de julio y una elección especial para reemplazarlo el veintiséis del mismo mes. El candidato poseedor de más del 50% de los votos asumiría el puesto de la alcaldía hasta el fin del plazo acordado a Murphy (a finales de diciembre del dos mil ocho). En caso de que las próximas elecciones no dieran un candidato mayoritario se llevaría a cabo enseguida una elección de desempate.

Alejandro Galindo, alumno actual de la Universidad de San Diego y contador público nunca se imaginó que el alcalde renunciaría su puesto ni mucho menos que el supervisor del condado, Ron Roberts abandonaría su candidatura. “El supervisor del condado, Ron Roberts siempre ha sostenido que Murphy ha mentido consistentemente y que ha manejado mal los fondos de la ciudad”, dijo Galindo. “Roberts debería de sentirse vindicado por la renuncia de Roberts. Yo he apoyado a Roberts por más de diez años y no alcanzo a comprender por qué ahora se está echando para atrás. Su decisión no tiene ningún sentido”.

El arquitecto y supervisor del condado, Ron Roberts ha contendido sistemáticamente en la candidatura de la alcaldía desde mil novecientos noventa y dos. Roberts anunció el cinco de mayo del año actual que jamás se volvería a lanzar como candidato para la alcaldía a pesar de varias encuestas que lo favorecen y su enfocada campaña electoral del año anterior que sostuvo que la ciudad atravesaba una crisis financiera a causa del mal manejo de fondos a manos de Murphy.

Otra partidaria de Ron Roberts, la licenciada en negocios y bienes raíces, Carolina Santana, también le pesó la repentina decisión de Roberts. “Sinceramente me sentí anonadada y después consternada—dijo Santana—¿por qué tomaría Roberts la decisión de desertar a estas alturas? Si no hubiera sido por Donna Frye, seguro que Roberts sería nuestro alcalde. Francamente—para mi ver—la supuesta candidatura de Frye para la alcaldía no fue más que un complot diseñado para dividir a los constituyentes para así asegurar la victoria a Murphy. Después de todo, fue Murphy quien consintió la candidatura imprevista de Frye”.


Carolina Santana.

“Primero pusieron a Murphy de alcalde, un hombre bien capacitado y con experiencia, y lo hizo todo mal—dijo José Flores—y ahora piensan reemplazarlo con Frye, quizás la persona menos capacitada y con menos experiencia, y esperan que ella lo va a hacer bien. ¡Híjole! ¿Acaso van a mejorar las cosas aquí algún día?”

Sin duda alguna, la crisis que vive la alcaldía actualmente marca uno de los capítulos más difíciles en la historia política de la ciudad como nunca antes visto. La gran mayoría de los chicanos y chicanas de la ciudad de San Diego entrevistados para este artículo, aunque no constituyen un indiviso bloque de votantes, todos coinciden que a la ciudad le urge un alcalde totalmente nuevo. Desde muchas décadas atrás los políticos anglosajones han hecho muy poco para mejorar los infortunios financieros de la ciudad ni tampoco han hecho nada para remediar los diversos dilemas que afligen a la comunidad chicana de la cuidad.

Los chicanos y las chicanas de San Diego miran hacia el norte, a la ciudad de Los Angeles para inspirarse. Ahí, el chicano Antonio Villaraigosa ha asumido popularmente la alcaldía de la ciudad. La ciudad de Los Ángeles no había producido un alcalde chicano en más de ciento treinta y tres años. Los analistas políticos afirman que el programa político a nivel local de Villaraigosa es justamente lo que necesita la ciudad de Los Ángeles para poner fin a las diversas y profundas divisiones políticas y sociales que han dividido a la ciudad por numerosas décadas. Los chicanos constituyen la mayoría de los constituyentes de la ciudad de Los Ángeles y aunque los chicanos no sean la mayoría en San Diego, los chicanos y las chicanas locales sienten que ya es hora de que uno de los suyos tome la rienda de la ciudad y la conduzca hacia un futuro mejor para todos—¡pero al estilo chicano!

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