July 7, 2000


Encienda Una Vela
Padre Thomas J. McSweeney,
Director of The Christophers

Las Palabras y la Política

Amedida que la retórica política aumenta, en este año de elecciones, los candidatos y sus colaboradores componen mensajes para persuadirnos que votemos por ellos.

Y algunos de nosotros nos cansamos rápido, y decimos cínicamente: "¡No se les puede creer nada!" Otros se inclinan por los candidatos cuyas promesas se acercan a sus propios intereses. Muchos dicen que les interesa más el carácter personal que la substancia (el quién, más que el qué) y tratan de encontrar a la persona detrás de las palabras. Lamentablemente muchos de nosotros no prestamos atención y "hacemos oídos sordos".

Nos guste o no, el mundo en que vivimos es un mundo de palabras. Mucho de lo que sabemos, o creemos saber, lo hemos aprendido a través de las palabras de otras personas. Esos hombres y mujeres que han intentado conducir o presionar, inspirar o amenazar, defender valores o atacarlos, lo han hecho utilizando el lenguaje para darle forma a las acciones y reacciones de quienes escuchan.

Por el lado positivo, el lenguaje nos ha ayudado, por lo menos, a ser civilizados. Violento como es nuestro mundo hoy día, aún así recurrimos menos a la fuerza bruta y más a las palabras para dirigir nuestra relación entre unos y otros. Por cierto, a través de la historia, nos hemos inclinado cada vez más hacia el poder persuasivo de la palabra para alterar o reforzar nuestras creencias y valores.

Es por eso que, a todo aquel que trata de `navegar' las corrientes retóricas de la escena política actual, le aconsejo que lea algunos discursos del pasado. Les sorprenderá ver cómo nuestros puntos de vista han sido formados para bien o para mal. La Navidad pasada alguien me regaló un libro que me impactó: una colección de los mejores discursos del siglo norteamericano por el senador de Nuevo Jersey, Robert Torricelli, y Andrew Carroll. Habiendo enseñado retórica y comunicación en la universidad, encontré que el valor especial del libro reside en su amplitud en el campo político, social y cultural. Muestra claramente que los discursos famosos, y los no tan famosos, tienen una función en la formación de la sociedad.

Famliarizándose con los grandes discursos del pasado, podrán ustedes aumentar sus habilidades para responder en forma más crítica a los oradores y candidatos de hoy. Usar nuestro mejor juicio es no sólo nuestro derecho sino nuestra responsabilidad. Lo que no podemos hacer es abandonar nuestro interés personal en el proceso político y gubernamental. Es demasiado importante para no darle nuestra atención.

David Lloyd George, primer ministro británico durante la primera guerra mundial, dijo" "No hay mejor elocuencia que la que logra que se haga el trabajo".

No es suficiente que los ciudadanos escuchen y se formen sus opiniones. Debemos expresarnos a través de nuestras palabras y nuestras acciones. No tengan miedo de hablar, de involucrarse en campañas políticas o temas de interés. Sus voces pueden llegar a transformar a nuestras comunidades, a nuestra nación y al mundo mismo.

Y ésa es mi última palabra.

Para obtener una copia gratis de ECOS Cristóforos S-211 "Momentos decisivos - Pensamientos claros en un mundo incierto" escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017.

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