July 06, 2001

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Diego Alvarez

El Fútbol, Pasión que Mueve Masas en América Latina

De todos es sabido que el fútbol, o balompié, o soccer; como quieran llamarlo, es una pasión que mueve masas en América Latina. Y fue en esta ocasión, en que a Colombia le correspondió la oportunidad de meter un gol con los últimos sucesos relacionados con la Copa América. Evento que se celebra cada dos años y muestra lo mejor del fútbol suramericano.

Todo iba muy bien. Desde hacía varios años Colombia había sido designada como país sede para la realización de la primera Copa América del siglo XXI, la cual debería celebrarse del 11 al 27 de julio del presente año. El sector hotelero colombiano estaba preparado con 2.577 habitaciones disponibles, y en general todo el sector turístico, desde la más pequeña agencia de viajes hasta las aerolíneas, daban prioridad a este evento, primera vez a desarrollarse en Colombia.

Sin embargo, y debido a que no podemos tapar el sol con las manos, la realidad del convulsionado país casi dio al traste con el evento futbolero.

Todo comenzó con el secuestro del vicepresidente de la Federación Colombiana de Fútbol, y miembro del Comité Organizador de la Copa América, Hernán Mejía Campuzano, por parte de uno de los grupos guerrilleros que tiene asediado al país: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, según confirmó el Ejército colombiano.

Luego de conversaciones, cartas y llamadas telefónicas, el mundo se enteró de que la Copa en Colombia peligraba. Por un lado, por las obvias razones de la acción de los violentos y, por otro lado, por la decisión de 9 de los 10 países que conforman la Copa, los cuales pedían un cambio de sede.

Lo cierto es que la unión latinoamericana fue evidente ante el hecho reprochable del secuestro del señor Mejía. Una vez más los latinoamericanos nos uníamos en torno a una causa, y como si estuviéramos en las tribunas de un estadio, lo que se escuchaba era una sola voz que clamaba por la liberación inmediata del señor Mejía. Mensaje claro para los rebeldes de que los ciudadanos de bien están en contra de sus atroces y bárbaros actos.

Y así lo demostró el Comité Ejecutivo de la Confederación Suramericana de Fútbol, cuando después de tres días de haber cancelado el evento, tomó la decisión de ratificar a Colombia como sede de la Copa, pero ya no para las fechas en que estaba fijada, sino para realizarse el próximo año. Según el propio presidente de la Conmebol, Nicolás Leoz, se mantuvo "la confianza para el hermano y decidimos que se realizará en el 2002, para que haya más tranquilidad y se calmen los ánimos que están muy calientes".

Pese a tener en contra a los grandes de Suramérica, las gestiones diplomáticas del presidente de la República Andrés Pastrana Arango y del Comité Organizador, Colombia recibió el apoyo de la comu-nidad sureña para ser sede de un certámen que es tradición desde 1917, y que lo convierte en uno de los campeonatos de fútbol más antiguo del mundo.

Ahora, la responsabilidad del Presidente colombiano es de velar porque su país encuentre una forma de controlar la escalada terrorista que los grupos armados revolucionarios llevan a cabo en el campo, y que han anunciado, trasladarán a las ciudades.

Sí, la Copa América es un triunfo para Colombia, pues representa la oportunidad de mostrar lo positivo que hay en ese país, en donde 40 millones de colombianos esperan que el conflicto que desangra la nación termine pronto.

Sin embargo, la comunidad en general no puede seguir de brazos cruzados, esperando cuál grupo armado logrará hacer el próximo gol. Ahora que la Copa regresó al país, el presidente Andrés Pastrana debe demostrar, que así como luchó por el certámen para su país, igualmente deberá lograr restaurar el orden y la descomposición social que aquejan a esa nación.

Si el fútbol es un suceso que une a las masas, el logro de la paz debe ser prioridad para todos los pueblos, que igualmente, en masa, deben clamar por ella. La paz es la verdadera razón de ser de la Copa América.

¿Tiene algún comentario o sugerencia? Comuníquese con la Línea nacional de recursos hispanos al 1-800-473-3003.

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