July 2 2004

Comentario

Los Programas de Prevención de la Violencia Salvan Vidas 

Por Gary Yates

 

Teniendo en cuenta que el creciente índice de víctimas entre el personal militar estadounidense está acaparando los principales titulares de periódicos, puede ser tentador ignorar los problemas que enfrentan los civiles estadounidenses en el país. Pero tenga en cuenta estas estadísticas: Mientras que más de 830 estadounidenses han perdido sus vidas desde el comienzo de la guerra con Irak en marzo de 2003, casi 2,600 jóvenes fueron víctimas de la violencia con armas de fuego en California entre los años 2000 y 2002, según los datos más recientes del Departamento de Servicios para la Salud de California.

En cuanto a la comunidad latina, más de 1,200 jóvenes latinos fueron víctimas de la violencia con armas de fuego en California entre los años 2000 y 2002.

Esta situación de vida o muerte que deben enfrentar a diario muchos jóvenes de California se puede comparar con la dura realidad que viven nuestros jóvenes soldados apostados en ultramar. Esta declaración no busca atenuar la trágica pérdida de vidas en nuestras fuerzas armadas. Sin embargo, debemos utilizar todos los medios a nuestro alcance para poner fin a la absurda muerte de los jóvenes en nuestras comunidades. Una de las prioridades para lograrlo es el respaldo continuo a nivel estatal de los programas y políticas en materia de prevención de la violencia.

Durante la última década, el estado de California aprobó algunas de las leyes más severas del país en el área de control de armas de fuego y aumentó de forma considerable el gasto para los programas de prevención de la violencia y seguridad juvenil, incluyendo actividades después del horario regular de clases y capacitación laboral. Estas iniciativas han surtido efecto. La cantidad de jóvenes que murieron a causa de la violencia con armas de fuego en California se redujo en un 48% entre 1991 y 2001, según las estadísticas del Departamento de Servicios para la Salud de California. 

Estas iniciativas han rendido sus frutos. La cantidad de jóvenes latinos muertos a causa de la violencia con armas en California disminuyó en un 43% de 1991 a 2001, según las estadísticas del Departamento de Servicios para la Salud de California.

Pero este no es el momento de dormirnos en los laureles. La violencia con armas de fuego sigue siendo la segunda causa principal de muerte entre los jóvenes. Además, un promedio de más de 6,000 jóvenes son hospitalizados anualmente en California como consecuencia de alguna forma de lesión violenta.

El 3 de junio de 2004, más de 1,500 líderes comunitarios de Redding a San Diego participaron en una videoconferencia estatal sobre la prevención de la violencia patrocinada por The California Wellness Foundation. Transmitido en vivo desde Sacramento y Los Ángeles, y satelizado a nueve ciudades de todo el estado, el evento contó con la participación de legisladores, agentes de las fuerzas de seguridad pública, profesionales de la salud, educadores y activistas de la juventud. Los participantes compartieron sus logros y discutieron sobre cuál es la mejor forma de continuar sus iniciativas a nivel local y estatal.

El consenso fue que la violencia contra la juventud se ha convertido en una epidemia de salud pública. A fin de tratar adecuadamente la violencia contra la juventud, la labor de las fuerzas de seguridad pública se debe complementar con un exhaustivo enfoque de salud pública sobre los factores ambientales que contribuyen a la violencia, desde la falta de actividades después del horario regular de clases al abuso de alcohol y drogas. Mientras que las organizaciones locales han establecido programas comunitarios eficaces, transformar estos logros locales en una política estatal eficaz requiere del compromiso de los activistas y los funcionarios encargados de formular políticas.

A pesar de la crónica crisis presupuestaria del estado, una encuesta reciente financiada por The California Wellness Foundation descubrió que los votantes registrados de todas las convicciones políticas a lo largo y ancho de California creen firmemente que los programas de prevención de la violencia y de seguridad deben recibir prioridad en materia de financiamiento. Estamos muy complacidos que el gobernador Arnold Schwarzenegger se haya comprometido a mantener los fondos para estos programas en su revisión presupuestaria de mayo.

Aquellos que hemos presenciado la forma en que los programas de prevención de la violencia salvan vidas, y los millones de dólares que se ahorran en servicios hospitalarios y respuesta de la policía y bomberos, debemos hacer el máximo esfuerzo por asegurar que estos programas continúen reduciendo los estragos causados por la violencia con armas de fuego en nuestra juventud.

Así como la violencia tiene muchas causas, no hay un medio único de prevenirla. Sin embargo, al hacer que la prevención se transforme en una prioridad a nivel político, podemos hacer una inversión sólida en las vidas de nuestros jóvenes y en la salud y seguridad de sus comunidades.

Gary L. Yates es el presidente y director ejecutivo de The California Wellness Foundation, la cual ha aportado fondos a varios programas de prevención de la violencia desde 1992.

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