January 31, 2003

La Reina del Sur: Una narconovela bestseller

Por Pablo de Sainz

La narcocultura está de moda.

Muchos cantantes están incursionando en la música norteña cantando narcocorridos, donde se narran las aventuras y hazañas de narcotraficantes. También, en Los Ángeles por ejemplo, los jóvenes chicanos retoman las raíces rancheras de sus padres y se ponen sus texanas Stetson y sus botas de avestruz y salen a bailar al Parral, al Farallón, centros nocturnos donde la banda sinaloense toca una canción de drogas y muerte. La narcocultura también ha llegado al cine. Existen las churropelículas de Mario Almada, por supuesto, pero también la controversial El Crimen del Padre Amaro contiene temas de narcotráfico y corrupción en la Iglesia Católica. Los académicos empiezan a tomar en serio un fenómeno cultural que ha existido por muchas décadas, pero que había sido ignorado o no se le había dado la debida importancia.

Y desde luego, la narconovela ha tenido un auge en los últimos años gracias a Un asesino solitario y El amante de Janis Joplin, del escritor culichi Elmer Mendoza.

Ahora la narcocultura ha sobrepasado las fronteras de México y Estados Unidos, y ha capturado la atención de Arturo Pérez-Reverte, uno de los escritores españoles más populares del mundo.

La Reina del Sur (Alfa-guara, 2002) se ha convertido en un súper bestseller, donde Pérez-Reverte narra la vida malandrina de Teresa Mendoza, una morra de Culiacán que se involucra en el narcotráfico y emigra a España donde se convierte en La Reina del Sur.

Quizá porque yo también soy sinaloense; quizá porque yo hablo y escribo en sinaloense; quizá porque he vivido en Culiacán; quizá porque he recorrido las calles donde comienza la historia de Teresa Mendoza; quizá por eso no le creí mucho a Pérez-Reverte la forma de querer imitar el habla culichi en su novela. Según él, Teresa habla con un acentote sinaloense. Pero no. Yo no me la tragué. Otras personas que no conozcan el lenguaje de los plebes, se sentirán atraídas por la manera en que Pérez-Reverte narra fragmentos de la novela. Pero yo no.

Lo que sí me gusto de La Reina del Sur fue que en verdad es un libro de aventuras, y que a pesar de ser una novelotota de más de 400 páginas, uno la lee de volada. Para aquellos lectores que disfruten de libros como El Conde de Monte Cristo, de Dumas, y La isla del tesoro, de Stevenson, La Reina del Sur es perfecta: persecuciones en lancha a altas velocidades, balazos, traiciones, amores violentos; en fín, una obra llena de aventuras que divierten.

Y es verdad, la narconovela de Pérez-Reverte no tendrá mucho “mérito literario”, no ofrece nada nuevo en técnicas de experimentación, pero si logra un propósito claro: una mujer como Teresa Mendoza que se mete al narcotráfico vive una vida llena de emociones fuertes que convierten al lector en adicto a más Reina del Sur.

Mis compitas Los Tigres del Norte ya le hicieron un narcocorrido a la ficticia Teresa Mendoza. La rola ha sufrido cierto grado de censura por parte de la radio en México, pero sin duda logra capturar la esencia de la novela.

También ya hay planes de llevar a La Reina del Sur al cine. Y creo que sería muy acertado, puesto que mientras la leía, la novela pasaba por mi mente como una película mezcla de Lola la trailera con Mario Almada.

Si, esta novela confirma que la narcocultura está muy de moda. Pérez-Reverte no perdió oportunidad y la aprovechó para convertir a La Reina del Sur en un narcobestseller.

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