January 31, 2003

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Yhamel Catacora

El mundo adulto de los niños traductores

Quienes hemos vivido a partir de nuestra niñez en este país, podemos recordar algún momento en que mamá, en alguna tienda, nos preguntaba ¿Qué dice? Refiriéndose a alguna explicación de algún tendero. Inclusive cuando ni siquiera podíamos alcanzar el mostrador de la tienda, nos concentrábamos, a veces de mala gana y sin el mínimo interés, en traducirle al español la respuesta que mamá buscaba.

Así comenzamos muchos nuestras primeras lecciones de inmigrante o de hijos de inmigrantes, siendo a menudo recordados que el ser interlocutor de nuestros padres, intérprete y traductor al mismo tiempo, era una responsabilidad moral que sacaría a nuestros progenitores del laberinto del monolingüismo, por el bien de toda la familia.

Así, millones de niños en todo el país, practican su destreza en la traducción, intentando romper la barrera del idioma para sus padres u otros parientes, en el salón de belleza, en el mercado, desde la póliza del seguro del auto o de la casa, a las citas médicas, a la sala de emergencia de un hospital, a la declaración de impuestos, el traductor o intérprete infantil, entra en la realidad exclusiva al adulto, en muchos casos sin siquiera haber saboreado la adolescencia.

Pero ese pasaporte, indeseable a veces, que brinda el haber aprendido inglés antes que los padres no es necesariamente perjudicial. Así nos indicaba recientemente la académica, Marjorie Faulstich Orellana, de la Universidad Northwestern del estado de Illinois, cuya investigación en el presente se centra en los denominados, “traductores familiares”.

“Los niños se sienten bien al poder ayudar a la familia”, comentaba al añadir que sin mucha conciencia los niños traductores adquieren otros beneficios personales, un mayor sentido de responsabilidad, lo que ciertamente ayuda en su proceso de madurez.

Otro aspecto positivo, según los expertos, es que el estar expuesto a situaciones de la vida real, al tener que traducir un documento legal, una citación de la corte por ejemplo, el niño adquiere cierto tipo de ilustración en su conocimiento del sistema judicial del cual tendrá que aprender, tarde o temprano.

Y aunque muchos podemos también mirar atrás y expresar con todo ahínco que sí valió la pena haber ayudado a mamá o a papá en un momento difícil, deben tomarse en cuenta otros factores que pueden ser negativos tanto para el traductor como para toda su familia.

Basta tener un poco de sentido común para entender que el dominar una lengua no quiere decir dominar un sinfin de disciplinas como la médica, la jurídica, la financiera, entre solo algunas. Si inclusive dominando la lengua, un adulto muchas veces necesita asesoría en diversos ramos, un padre o una madre no puede esperar que el dominio del inglés de su niño o niña le aclare toda la información indescifrable.

Las soluciones no siempre son fáciles de encontrar. Es una realidad. No todos gozamos de la misma facilidad para aprender uno y otro idioma; y con todas las preocupaciones diarias, se hace cada vez más sólida la barrera del inglés y más pesada la carga de los niños, a quienes les toca ser traductores.

Lo importante, como recomiendan los expertos, es hacerle frente a la situación; no rendirse antes de entrar en el campo de batalla. Armarse de valor y ponerse a estudiar inglés. Que los niños hablen inglés no quiere decir que no necesiten de guía y supervisión en la escuela. Si se deja todo en sus pequeñas manos, será más fácil prescindir de los padres en lo que se refiere al desarrollo escolar.

Como muchos expertos apoyan, no es perjudicial que un niño esté consciente de la realidad del hogar, que aporte para el bienestar de ese núcleo que es también el suyo propio.

Sin duda el papel mayor lo tienen mamá y papá. No pueden olvidar que la niñez pasa una vez, y aunque a veces la vida de los adultos parece interesante, por lo general es un mundo aburrido que ha cambiado el tutti-fruti por la menta y la diversión por el estrés, los dolores, las deudas y un sin fin de situaciones que inevitablemente llegan con los años.

Si no sabemos inglés, intentemos aprenderlo. Y mientras lo aprendemos, hagamos que nuestra niñez goce de esa maravillosa etapa que pasa una sola vez y demasiado rápido.

¿Quieres aprender inglés y buscas recursos en tu comunidad? La línea de recursos podría ayudarte a ubicarlos.  Llama gratis al 1-800-473-3003.

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