January 26, 2001


Deficiencias Nutricionales Aumentan Riesgo de Intoxicación en Niños y Personas de Edad Avanzada

DAVIS (UC)- A pesar de los avances logrados en los últimos 50 años para mejorar la nutrición, en Estados Unidos hay severas deficiencias nutricionales entre niños y personas de edad avanzada que los hace más vulnerables a ciertos tipos de sustancias tóxicas. Lo anterior se desprende de un estudio realizado por investigadores de la Extensión Cooperativa de la Universidad de California. Según el estudio, la falta de ciertos nutrientes en la dieta de los niños y los ancianos los pone en mayor riesgo del efecto de sustancias tóxicas, incluídos los pesticidas, que se encuentran en el medio en que viven. Un ejemplo son los nutrientes denominados "antioxidantes" los cuales ayudan a contrarrestar los efectos tóxicos de pesticidas a base de fosfatos orgánicos.

Irónicamente, la falta de estos nutrientes —especialmente la vitamina E— que se encuentran en su forma natural en frutas, verduras y granos es mayor entre los trabajadores del campo y sus hijos.

"Los trabajadores agrícolas de bajos ingresos y sus hijos, quienes corren un mayor riesgo de exposición a los pesticidas, a menudo no consumen suficientes frutas y vegetales que contienen estos importantes nutrientes", afirma el artículo publicado en la edición septiembre/octubre de California Agriculture, que publica la División de Agricultura y Recursos Naturales de la Universidad de California.
El estudio menciona que muchas agencias de salud coinciden en que los trabajadores del campo y sus familias registran tasas elevadas de desnutrición, lo que predispone a sus hijos a problemas de salud como enfermedades respiratorias y cánceres, porque son más susceptibles a los efectos de los pesticidas.

A pesar de que el estado de nutrición de los estadounidenses es relativamente bueno, gracias a alimentos procesados como cereales y productos lácteos que se fortifican con vitaminas y minerales, la nutrición de un gran segmento de la población dista de calificarse como óptima, anota el artículo. La falta de nutrientes afecta tanto a niños de familias de bajos ingresos como a los de ingresos altos.

El grupo de investigadoras, encabezadas por la nutricionista Sheri Zidenberg-Cherr, encontró que entre 24% y 13% de niños hay un bajo consumo de minerales como calcio, hierro y cobre. De manera similar, muchos ancianos llevan una dieta que les provee menos de dos terceras partes del consumo diario recomendable  de vitaminas y minerales esenciales para gozar de buena salud. Otros estudios coinciden en que el estado de nutrición influye en la susceptibilidad del individuo a contaminantes que se encuentran en el medioambiente, incluídos los pesticidas, el plomo y otros metales tóxicos.

En niños y adultos que padecen de anemia a causa de la deficiencia de hierro en su dieta, hay una mayor absorción del plomo, una sustancia altamente tóxica, que se encuentra ya sea en forma de gas o polvo en el medioambiente. Aunque las investigadoras señalan que se requieren estudios más a fondo, enfatizan que una nutrición adecuada, a cualquier edad, ayuda a reducir la susceptibilidad a los contaminantes.

El estudio comparó las dietas de niños hispanos, entre uno a cuatro años de edad, pertenecientes a familias de bajos ingresos de los condados de Fresno, San Bernardino y Tulare con la de niños anglosajones de familias de ingresos altos en el condado de Sonoma. En ambos grupos se encontraron consumos inadecuados de calcio, hierro, cobre y cinc. El estudio señala que la deficiencia de cinc aumenta la susceptibilidad a la toxicidad del plomo.

El consumo diario de cinc en la dieta de estos niños es cerca de dos terceras partes menos del que se recomienda.

Curiosamente, la deficiencia es más elevada en niños de familias de ingresos elevados, 76%, comparada con 60% en niños de familias de bajos ingresos. Los investigadores lo atribuyen al hecho de que las familias de ingresos altos comen menos carne porque la consideran menos saludable, debido a su contenido de grasa. Las carnes son una rica fuente de hierro.

El estudio incluyó el contaje de plomo en la sangre. El Centro Nacional para el Control de Enfermedades (CDC) define 10 microgramos por decilitro como nivel permisible.

Los niveles encontrados en el estudio van de 5 a 14 microgramos. Sólo el 2% de los niños de familias de ingresos altos registró un nivel mayor de 5. Pero 25% de los niños de familias de bajos ingresos sobrepasaron esa marca. También se realizó un análisis de la dieta de 80 residentes latinos de 60 a 93 años en los condados de Kern y Fresno. Se encontró que la alimentación de una gran proporción de ellos provee menos de dos terceras partes del consumo diario recomendado de vitaminas y minerales.

"Estos individuos también podrían tener una mayor sensibilidad a ciertas sustancias tóxicas que se encuentran en el medioambiente", indica el artículo. Agrega que "es imperativo que las agencias reguladoras a nivel federal, estatal y local consideren factores como el estado nutricional al realizar estudios para evaluar los riesgos a la salud de la población".

Los investigadores recomiendan, como meta a largo plazo, que se identifiquen maneras para mejorar la nutrición de la población en general. Y ya identificadas, que se desarrollen estrategias intensivas para asegurar que todos los segmentos de la población puedan gozar de una dieta adecuada, particularmente para los sectores que se encuentran en mayor riesgo. El estudio enfatiza la necesidad de comenzar cuanto antes a eva-luar las distintas necesidades nutricionales de la población. Y para ello urgen la utilización de especialistas, educadores y otros recursos de la Unive-rsidad de California.

"Tendremos que desarrollar nuevos programas educativos y de intervención para hacer frente a esta realidad", concluyen los investigadores.


NOTA: Además de Zidenberg-Cherr, en el estudio colaboraron Michelle R. Neyman, profesora de la Universidad Estatal de California en Chico; Krista Fechner, escritora técnica de International Microcomputer Software; Jeanette Sutherlin,  Margaret Johns, Cathi Lamp y Connie Garrett, asesoras de nutrición y ciencias de la familia y del consumidor de Extensión Cooperativa de la Universidad de California; y Carl L. Keen, director y profesor del departamento de Nutrición de la Universidad de California en Davis.

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