January 26, 2001


El Año de Guido

Premio Nobel de la Paz para la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo

Los logros alcanzados por las Abuelas de Plaza de Mayo en Argentina son un ejemplo para la Humanidad toda.

Las hoy abuelas (co-fundadoras de la organización "Madres de Plaza de Mayo"), tuvieron que separarse de la organización inicial (Madres) por diferencias metodológicas y políticas. Las Madres fueron, originariamente, un testimonio extraordinario de coraje, resistencia a la opresión y justo reclamo de justicia. Sus pañuelos blancos fueron una verdadera bandera de la dignidad frente a la mordaza del miedo impuesta por la dictadura.

Ante la verificación de las atrocidades ocurridas (asesinato de los hijos y secuestro de los nietos nacidos en cautiverio) y la sanción de amnistías e indultos a los responsables, la respuesta no podía ser más la protesta o el reclamo por la aparición con vida de aquellos que, se sabía, habían sido asesinados. Lo ocurrido en Argentina (1976 - 1983)

La tragedia vivida en la Argentina tiene facetas únicas que vale la pena destacar.

Por un lado, es la represión planificada más sangrienta realizada en occidente desde el fin de la segunda guerra mundial: tortura sistemática, campos de concentración, "desapariciones" y fusilamientos sumarísimos sin intervención de instancia judicial alguna (militar o civil), secuestro de cientos de niños quienes eran aprehendidos como botín de guerra (igual que casas, automóviles y otros bienes). A toda esta barbarie hay que sumarle cientos de miles de exiliados políticos y sociales, la destrucción de un enorme porcentaje de la infraestructura industrial y el origen espurio de más del 75% de la deuda externa argentina actual (para aquellos que piensan que "no tuvieron nada que ver" con lo que ocurrió es bueno recordar la parte que les toca en el pago anual de intereses de esa deuda: más de 20 mil millones de dólares sólo en el año 2001).

Del otro lado, el hecho inédito de los juicios y condenas para los mayores responsables de semejante desastre. Es cierto que hubo leyes de amnistía (obediencia debida, punto final) e indultos, pero he aquí que un puñado de Abuelas con la única arma de su voluntad, cargadas sólo con la munición de la ley, sin incitar a la violencia ni a la revancha, sin que se verificara un solo hecho de "justicia por mano propia", lograron cinco objetivos extraordinarios.

1) A través de sentencias de la Corte Suprema de Justicia y tribunales inferiores la "imprescriptibilidad" del delito de robo de niños y la inaplicabilidad de las amnistías e indultos a tales delitos.

2) El demostrar la existencia de un plan organizado para el secuestro y apropiación de los hijos de detenidos desaparecidos diseñado y ordenado desde las más altas autoridades del régimen militar.

3) La nueva detención de aquellos que se habían beneficiado por las leyes de amnistía e indultos.

4) Por sobre todas estas consideraciones, el desbaratamiento de tan siniestro plan al recuperar la identidad (hasta ahora) de más de 60 hombres y mujeres que pudieron reencontrarse con sus familias biológicas y conocer el trágico fin de sus progenitores.

5) Desarrollar el procedimiento científico de identificación genética (ADN) que ha sido utilizado en el mundo entero para casos similares, investigación histórica, genética, etc.

Gran mensaje para presidentes y candidatos a futuros dictadores: alcanza con un puñado de abuelas indefensas para garantizarles que no tendrán impunidad aunque puedan pactarla y hasta sancionarla por ley.

Tal ejemplo merece ser premiado con el Premio Nobel de la Paz.

Presidido por el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf, hemos lanzado una iniciativa para que importantes líderes mundiales patrocinen este objetivo.

Ojalá podamos alcanzar el justo reconocimiento para este grupo de maravillosas mujeres pero, más importante aún que el premio, es que podamos reconocer a estas abuelas como las abuelas de todos los hijos de mi generación y que, finalmente, en la Argentina, la civilización le ganó a la barbarie.

Para Estela Carlotto, Presidenta de las Abuelas, el mejor de todos los premios será el reencuentro con Guido, su nieto, hijo de su desaparecida hija Laura Estela, nacido en cautiverio el 26 de junio de 1978.

Esperemos que en el año que comienza Guido y todas los demás argentinos y argentinas que fueron despojados por la fuerza de su identidad la recuperen y puedan conocer a sus abuelas, verdaderas heroínas del siglo XX.

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