January 25, 2002

Para Aumentar La Confianza del Público Debe Comenzarse por Ofrecer La Vacuna Contra La Viruela

Los Médicos en El Camp de Acción Necesitan Entrenamiento, Ya Que No Pueden Curar Los Que No Pueden Diagnosticar

Por Dra. Elena Ríos

WASHINGTON - Ahora que los estadounidenses han hecho cambios en sus vidas ante la amenaza del ántrax, la viruela - una amenaza bioterrorista más mortífera y contagiosa - ha surgido en el país.

Esta amenaza no ha sido desatada - y esperamos que nunca lo sea - pero su terror psicológico ya surgió y está erosionando el frágil sentido de seguridad del público. Ahora más que nunca, necesitamos calmar al público al ofrecer la vacuna contra la viruela a cualquiera que la quiera y exija.

Este paso no es fácil, como tampoco lo son estos tiempos. Existe un suministro limitado de la vacuna contra la viruela. Debemos guardar suficientes vacunas para que las autoridades puedan tratar a aquellos que más la necesitan en caso esta amenaza se haga realidad. Dadas estas limitaciones, el público debe tener presente que la inoculación no debe ser un antojo. Todos debemos ser responsables y prudentes, y tener en cuenta tanto nuestra propia salud como la de nuestra nación.

Los líderes y médicos de la National Hispanic Medical Association (Asociación Médica Hispana Nacional o NHMA por sus siglas en inglés) están listos para ayudar a los funcionarios nacionales y locales a poner estas vacunas y reducir el peligro que posa la viruela como un arma terrorista, sea como una realidad bioterrorista o como una amenaza a la opinión pública.

Aplaudimos a Tommy G. Thompson, el secretario de Health and Human Services (Salud y Servicios Humanos o HHS por sus siglas en inglés), quien ha hecho un llamado a los médicos pertenecientes a grupos minoritarios, entre ellos nuestros miembros, iglesias y organizaciones médicas hispanos, a que contribuyan en la lucha contra el bioterrorismo. Thompson ya ha iniciado el proceso de la producción acelerada de vacunas nuevas contra la viruela y la investigación sobre el diagnóstico y el tratamiento de la viruela.

Los funcionarios federales de la salud recientemente firmaron un contrato de $428 millones para comprar 155 millones de dosis de la vacuna contra la viruela, lo cual incrementará el suministro del gobierno a 286 millones de dosis para fines de este año. Thompson dijo que el suministro es suficientemente vasto como para vacunar a todos los estadounidenses.

Los miembros del National Hispanic Medical Association tomamos muy en cuenta el llamado de Thompson de poner de nuestra parte, como estadounidenses y médicos capacitados. Nuestros médicos tienen acceso a una inmensa comunidad de hispanoamericanos - el segmento de mayor crecimiento de la población. Por medio de su programa de Leadership Fellowship (Becas de Liderazgo), en sociedad con la Robert F. Wagner Graduate School of Public Service (Facultad de Postgrado de Servicio Público) de New York University, NHMA ha entrenado a 60 médicos por todo el país para que sirvan de líderes. Estos médicos y líderes profesionales están ansiosos por servir a su país como portavoces que pueden ayudar a nuestras comunidades en estos momentos de necesidad.

Estos médicos también pueden disminuir los problemas de idioma que de otra manera podrían prevenir que la gente solicitara tratamiento, de esta manera poniendo en peligro la salud de comunidades enteras. Mientras que nuestro país es cada vez más diverso y multilingüe, el idioma continúa siendo un obstáculo para la atención médica. Es un obstáculo que no podemos permitir al combatir el ántrax, la viruela y los otros agentes del bioterrorismo. Para ganar esta guerra en todos los frentes, debemos tener intérpretes e información sobre la salud en español y otros idiomas para comunicarnos con todos los estadounidenses.

Esta plaga perniciosa presenta un urgente llamado a que más médicos reciban capacitación sobre el diagnóstico y la lucha contra estos patógenos letales. Sin formación especializada sobre las técnicas y los tratamientos más avanzados, sus manos están atadas contra este formidable enemigo.

Los Centers for Disease Control and Prevention (Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades o CDC por sus siglas en inglés) está listo en muchos frentes, entre ellos proporcionar vacunas contra la viruela a los médicos y desarrollar un plan y pautas de respuesta. De hacerse realidad la amenaza de la viruela, los funcionarios de los CDC impondrían medidas de gran alcance, tales como suspender los eventos públicos y el transporte regional - e incluso podrían poner a ciudades enteras bajo cuarentena.

Estas medidas no se consideran drásticas, dados los estragos que el bioterrorismo podrían causar a nuestro país, su gente y nuestro sistema de atención de la salud. Las estadísticas son lúgubres. Una persona que porte esta altamente contagiosa enfermedad podría infectar a toda una comunidad. Hasta 30 por ciento de las personas que contraigan viruela podrían morir. Muchos más podrían padecer de dolores y congoja.

El HHS y los CDC han sido líderes tenaces durante estos tiempos difíciles al educar al público y desmentir los temores sin fundamento. No es fácil calmar al público cuando circula tanta información errónea.

Estos son los hechos: Las personas infectadas tardan unos 12 días en presentar los síntomas de la viruela, tales como fiebre alta, vómitos, erupciones pustulosas, fatiga, y dolores de cabeza y espalda. Luego, en dos o tres días, surge una erupción cutánea típica, la cual es más prominente en la cara, los brazos y las piernas. Esta erupción comienza con lesiones rojas y planas que evolucionan paralelamente. Las personas que tienen viruela son más contagiosas durante la primera semana de la enfermedad.

Aunque la viruela es una amenaza antigua, es nueva para los profesionales de la salud que ejercen actualmente. La viruela fue erradicada en 1977, mucho antes que muchos de los profesionales de la actualidad iniciarán sus carreras. No podemos luchar contra este flagelo si no podemos identificarlo.

La responsabilidad de reaccionar ante la crisis del bioterrorismo cae primero y más ponderosamente en las manos de los médicos en el ámbito local. No podemos mejorar nuestra preparación y nuestra reacción ante los ataques bioterroristas sin antes mejorar el control de las enfermedades infecciosas, y eso implica expandir la capacitación de los médicos y otros profesionales de la salud. Sin médicos con la mejor capacitación, nuestra nación estará expuesta a la maldad inimaginable.

La Dra. Elena Ríos es presidenta de la National Hispanic Medical Association, la cual representa a médicos hispanos por todo el país. La misión de NHMA es mejorar la atención médica a los hispanos y los grupos desatendidos en los Estados Unidos. La Dra. Ríos reside en Los Ángeles. Los lectores pueden enviar correspondencia a la Dra. Ríos a NHMA, 1411 K St. NW, Suite 200, Washington, DC 20005.

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