January 24, 2003

Latinos e Iranís, Unidos a Consecuencia de la Lucha Antiterrorista

Por  Mary Jo McConahay
PACIFIC NEWS SERVICE

En esta cuidad portuaria, hogar de la marina de guerra y jubilados, la “guerra contra el Terrorismo” está logrando que comunidades totalmente diferentes se estén mirando una a otra como en un nuevo espejo. Hace tres meses, un periodista Mexico-Americano de edad, de pronto se vió en la situación de dar una clase espontánea de historia Chicana a un grupo de ingenieros Iraníes-Americanos en la cafetería de una importante empresa de alta tecnología.

Desde que el presidente Bush incluyó a Irán en el “eje del mal”, miembros de la sociedad profesional empezaron a recibir miradas desconfiadas, a ser vigilados y comenzaron las razias del Departamento de Justicia contra familiares y miembros no ciudadanos norteamericanos de esta comunidad.

“Estaban sorprendidos—no realizaban lo que les costaría salir de esta situación”, dijo Daniel Muñoz, de 75 años de edad, dueño de La Prensa de San Diego, publicación bilingüe, quien además es un veterano de 22 años de la marina norte-americana. “Les dije: ‘ustedes están como el Movimiento Chicano estaba en los 60s y 70s frente a la discriminación racial y antiinmigrante’”.

Típicamente, los Iraníes-Americanos llegaron, hace décadas, hablando inglés y con educación. “Nos creíamos más blancos que los blancos”, dijo Ramin Moshiri, padre de dos hijos y presidente de la Asociación de Profesionistas Irano-Americana. A medida que las nuevas directivas del Departamento de Justicia llevaban a un trato duro e incluso a detenciones de hombres del Medio Oriente que cumplían con los requisitos del registro, comenzaron a sentir una conexión más profunda con la experiencia Chicana.

“Estos detenidos son considerados culpables hasta que prueben su inocencia”, dijo Moshiri. “Esto está pasando y ya le pasó a otros, a los Chicanos y a los negros”.

A pesar de no tener  experiencia en cuestiones de movilizaciones, los Iraníes-Americanos mandaron correos electrónicos, pintaron carteles, obstinadamente buscaron y lograron permiso de la ciudad para una demostración bien publicitada en el centro de la ciudad contra las detenciones —el primer evento de este tipo por parte de esta comunidad.

“Les dije, ‘ustedes no necesitan permiso para una demostración si se hace en las banquetas’”, comentó el hijo de Muñoz, Dan Muñoz Jr., actual editor de La Prensa, publicación que existe desde hace 27 años.  “No es un desfile. Y no la hagan en la sombra—llamen a los medios”.

A comienzos de enero, Muñoz Jr. le dió a la comunidad Iraní una columna bisemanal en La Prensa “hasta que tengan su propio periódico”. En la primera entrega, un escritor Persa, exhortaba a los miembros de esta comunidad, generalmente de clase media, a “comprometerse o morir”.

Actualmente, la revista del Centro Cultural Persa incluye una nueva sección entre las acostumbradas sobre danza, arte culinario e historia; una página central fácil de extraer, que es un folleto de la Asociación Nacional de Abogados, Conozca Sus Derechos, traducido al farsi. Incluye una guía de pronunciación de términos poco familiares como “registro”, y respuestas claves como “no acepto, necesito hablar con mi abogado”.

“Si un policía me detiene quiero ser amable—incluso exagero”, afirmó el geólogo Alí Sadr, director de la escuela semanal Iraní para niños del Centro. “Me avergüenza ver que la página central contiene términos que debería haber aprendido hace tiempo. Día a día tomamos la vida con poca seriedad y de pronto nos cae el veinte”.

Los Chicanos se han quejado desde hace tiempo de la “perfilación” policial que lleva a su detención cuando manejan, o a arrestos en las calles bajo sospechas de ser indocumentados. Pero defensores de las libertades civiles dicen que lo nuevo de las directivas respecto a la guerra contra el terrorismo es que “abiertamente se identifican personas por nacionalidad”, según Christian Ramírez, director del Programa Fronterizo México-EE.UU del Comité de Servicios de los Amigos Americanos.

Benjamín Prado, de la organización Coalisión de Derechos La Raza, afirma que tuvieron reuniones con organizaciones árabes y musulmanas. “Les dijimos que necesitan unificar su causa, y que si no hacen presión, vivirán con miedo”.

Esta no es la primera vez que comunidades locales se unen. Prado hace presentaciones frente a una mesa de picnic en el popular Parque Chicano, cerca de brillantes murales pintados en los pilares que sostienen el Puente Coronado —un controversial proyecto nacido hace 30 años y que finalmente se concretó gracias a la intervención del veterano diputado estatal Peter Chacón, un México-Americano de segunda generación—junto a Wadie Debbeh, un inmigrante iraquí. En los 70s, La Prensa abogó exitosamente por nuevos estudiantes Persas que habían sido marginados en una escuela preparatoria local.

Pero no todos los residentes Hispanos sienten solidaridad. Un jóven estudiante universitario Chicano dijo que “árabes” son dueños de tiendas en barrios Mexicanos, lo cual implica tensiones.

Generalmente con menos recursos, los México-Americanos pueden resentir el acceso de quienes vienen del Oriente Medio a abogados y otros recursos.

“Definitivamente existe simpatía pero no veo una movilización de apoyo por parte de Mexicanos”, dijo una veterana activista. Ella afirmó que algunos Mexicanos expresaron alivio al ver que finalmente “el perro anda detrás de otro”.

Christian Ramírez mira hacia adelante. “Los del Medio Oriente ahora están realizando protestas, es la primera vez que vemos algo así. Falta mucho para que los inmigrantes de todos los países se unan, pero esta crisis podría acelerar este proceso”.

Mientras tanto, aún los Iraníes Americanos, en cómoda posición económica, tienen ahora las negras discusiones antes escuchadas entre los Chicanos, quienes hace apenas unos años lucharon contra un movimiento antiinmigrante que planteaba que a los hijos de indocumentados deberían prohibirle la ciudadanía norteamericana. “Será que alguna nueva ley prohibirá que los hijos de ciudadanos naturalizados de ciertos países sean norteamericanos? ¿En dónde terminará todo esto?”, dijo Kazem Zomorodian, padre de un pequeño hijo y dueño de una compañía de ingeniería civil. “Nunca me hubiera imaginado haciendo esta pregunta hace apenas tres meses”.

Mary Jo McConahay (mcconahay@pacificnews.org) es periodista y realizadora de cine con amplia experiencia profesional en Centroamérica y el Oriente Medio. Traducción:  Eduardo Stanley

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