January 24, 2003

San Diego Celebra A Su Campeón Hispano

Alfredo Rodríguez nunca pudo imaginarse que la sugerencia de un maestro lo llevaría a conversar con Drew Brees, mariscal de los San Diego Chargers, sobre cómo sujetar el ovoide para lanzarlo.

Rodríguez cursa el cuarto grado en la escuela primaria Ojay, en el sur de California. Desde que tiene uso de razón, no se pierde un partido de los Chargers, el equipo de su región. Pasaba los domingos de futbol americano con sus tíos Raúl y Rafael Caro, colocados frente al televisor.

“Mis jugadores favoritos son LaDainian Tomlinson, Junior Seau y Zeke Moreno de los Chargers”, explica Rodríguez.

Un día, un maestro de su escuela, el señor Mario Nido, organizó el concurso local de NFL Gatorade Punt, Pass and Kick (despeje, pase y patada) para toda la escuela. “Me sorprendió ganar,” comenta humildemente Alfredo. Esa tarde tenía que jugar un partido de futbol-soccer, pero no se perdió el concurso. “Llegué un poco tarde al partido, pero valió la pena.”

Siguió ganando, primero en el concurso seccional en Joan Kruk Community College y luego en la regional en el mismísimo Qualcomm Stadium.

“Ya para ese momento, mi tío Raúl y yo practicábamos dos y hasta tres horas a patear y pasar,” comenta Rodríguez. “Él era pateador de futbol americano en el equipo de la secundaria de Castle Park  por tres años y me enseñó buena técnica.”

Alfredo es parte de una amante familia de ascendencia mexicana. Sus abuelos maternos provienen de Jalisco y los de parte de su padre, Alfredo Rodríguez, provienen de Culiacán.

Un par de semanas pasaron antes de que llegara la notificación que sus logros en el estadio de los Chargers le valió un viaje a Nashville, Tennessee para la final nacional. Competiría contra los otros tres mejores del país en la categoría de ocho y nueve años de edad.

“Nunca estuve nervioso, me gustó mucho viajar y me acompañaron mis tíos,” añadío Rodríguez. Su despeje ganador fue de 70 pies y once pulgadas (21,6 metros), su pase de 55 pies y 6 pulgadas (16,9 metros) y su patada fue de 94 pies y 4 pulgadas (28.8 metros). El ganador aparecería en televisión internacional en el tercer cuarto del partido de semifinal de AFC entre Pittsburgh Steelers y Tennessee Titans.

“Saltábamos de alegría y orgullo cuando lo vimos por televisión,” comentó orgullosa su madre, María Cano. Una docena de familiares lo recibieron en el aeropuerto de San Diego el domingo con pancartas y algarabía.

Lo que nos conduce a Drew Brees. El martes, los Chargers invitaron al campeón que representó al equipo en el concurso nacional, a que pasara una tarde en Chargers Park, sede del equipo. El apoyador Junior Seau no pudo asistir, pero se aseguró de enviarle un ovoide autografiado.

Rodríguez tuvo que conceder numerosas entrevistas a La Prensa San Diego. “Me preguntó si ya era famoso,” dijo su madre.

Platicó con el mariscal Drew Brees, quien le comentó que él también participó en ese concurso cuando era niño, pero no llegó tan lejos. Compararon su manera de sujetar el balón al lanzarlo. “Son muy parecidos,” destaca Rodríguez.

Brees aconsejó al campeón: “continúa practicando las tres destrezas, porque no conoces tu destino. Podría ser mariscal, despejador o pateador. Es un joven dotado,” reconoció Brees.

¿Y qué metas se traza a esta tierna edad este joven que se distingue por su capacidad matemática? “Quiero estudiar futbol americano en la universidad,” nota. “Quiero ser pateador en la NFL.”

Con ese tesón y esfuerzo y el apoyo de su familia, ¿por qué no?

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