January 21, 2005

México del Norte
Jorge Mújica Murias

De San Andrés a San Cristóbal

En un casi inconcebible ataque de honestidad, Vicente Fox Quezada confesó que “su gobierno carece de una respuesta eficiente y total en la defensa de los migrantes mexicanos”.

Lo admitió en Chiapas, a la mejor influenciado por el espíritu zapatista del estado. Ya de paso, incluyó en su declaración a los indígenas, para cuyos problemas tampoco hay respuestas.

“El Programa Nacional de Derechos Humanos hace más eficiente nuestra respuesta a demandas a las que todavía no hemos podido dar total solución, como la protección de los derechos de las mujeres, el desarrollo de los pueblos indígenas, la discriminación y el trato indebido a migrantes”, dijo Vicentillo.

Pero no se refería a los ciudadanos de México del Norte, sino a los centroamericanos golpeados, vejados y deportados constantemente de Chiapas. Para ellos, anunció la construcción del “albergue más grande de toda América” para darles techo y apoyo. Ahí en ese “megaalbergue” estarán “en tanto puedan regresar a su país”, añadió el presi, sin mencionar que miles de ellos no es que “quieran” regresar a su país, sino que son simplemente deportados.

Estaría tan emocionado que se le olvidó hablar de la demanda del presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, José Luis Soberanes, de que proteste por la aprobación de la Propuesta 200, en Arizona.

Para su fortuna, al otro día el Secre de Gobernación Santiago Creel le parchó el olvido, diciendo que “El gobierno mexicano hará lo posible por frenar leyes como la Propuesta 200 que existe en Arizona”, y se voló la barda agregando que le exigirá a George Bush, se ponga a mano con sus promesas a Fox. “Vamos a exigirle que honre su palabra dada en el Rancho San Cristóbal, Guanajuato, cuando nos dijo que iban ellos por un acuerdo de carácter migratorio que permitiera regularizar la documentación de quienes trabajan sin documentos y que por ello sus derechos humanos y laborales están en riesgo”.

Claro que para su desgracia, no contaba con las declaraciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores, de que “el gobierno de México no puede intervenir en asuntos internos de Arizona”, donde entró en vigor la Propuesta 200.

Indios y migrantes, iguales

Para rematar, entre giras y discursos para promoverse como futuro Secretario General de la OEA, el Secretario de Relaciones Exteriores Luis Ernesto Derbez hasta se enojó porque Soberanes le pidió que protestara contra la Proposición 200. Pensará que si no protesta a favor de los migrantes a la mejor Estados Unidos le echa una manita a su candidatura.

También por desgracia, pese a sus rimbombantes declaraciones, a Creel se le olvidaron sus declaraciones al reunirse con Tom Ridge, Secretario gringo de Seguridad Nacional.

Se le olvidó recordarle eso de “honrar la palabra dada en San Cristóbal”.

Igualito que a Fox, que aprovechó su estancia en Chiapas para olvidarse de la palabra del gobierno mexicano, empeñada también en el pueblo de otro santo, San Andrés, de apellido Larraínzar. Pa’ pior, no sola-mente no se acordó de los acuerdos de San Andrés, sino que de plano los desechó con su equivocada declaración de que “el zapatismo es cosa del pasado”.

Igual que para Fox “No hay propuesta en el tema migratorio, solo discursos”, o por lo menos eso dice el diputado priísta Roberto Pedraza. Igual que se le olvidó en su propuesta de presupuesto de 2005 meter una lana para pagarle a los braceros de la Segunda Guerra Mundial, y tuvieron que ser los diputados los que le enmendaran la plana.

En fin, que de San Andrés a San Cristóbal no hay mucha diferencia.

Tan indios, tan olvidados somos unos como los otros. Tan cosa del pasado somos todos. Menos mal que nosotros todos, al norte y al sur, de San Andrés a San Cristóbal, sabemos que no solo somos cosa del presente, sino también del futuro.

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