January 20, 2006

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Luisa Fernanda Montero

A palabras sabias oídos sordos

Violatoria de los derechos humanos, estúpida, loca, desafortunada, draconiana, improcedente y por supuesto antiinmigrante. Así ha sido calificada la impopular propuesta de ley del republicano por Wisconsin, James Sesembrenner, que pretende criminalizar el concepto de la inmigración ilegal y castigar, no sólo a los infractores, si no a sus familias y a todo el que ose tenderles una mano.

Los calificativos han venido de todos los sectores, esta vez no sólo los grupos defensores de los inmigrantes han puesto el grito en el cielo, si no que, incluso medios de corte conservador como el Wall Street Journal han levantado la voz para expresar su inconformidad con una propuesta que, a todas luces, desconoce la realidad económica y social del país.

El Journal no dudó en tachar la propuesta como una idea “loca” y censuró al presidente George W. Bush por darle su apoyo.

“Al no manifestar su rechazo a estas provisiones descabelladas el señor Bush legitima las fuerzas que harán más difícil aprobar una reforma útil” señaló en una de sus editoriales el rotativo de mayor circulación en Estados Unidos, alineándose así con lo expre-sado por diarios de la importancia del Washington Post y el New York Times.

El Post no dudó en tildar la propuesta de “peligrosa” y “estúpida”  por su tentativa de convertir a los inmigrantes indocumentados en criminales y censuró el hecho de que el proyecto Sesembrenner, además de ignorar la realidad, no incluya ninguna opción viable para legalizar a los más de 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven y trabajan en el país.

Según el diario cualquier respuesta integral al fenómeno migratorio debe “arrojar alguna luz en el camino de la legalización”.

Por su parte el New York Times aseguró que la llamada iniciativa de protección fronteriza, antiterrorismo y control de la inmigración ilegal - HR4437 – aprobada por la Cámara de Representantes el pasado mes de diciembre, no es más que “un reflejo del poder de los políticos xenófobos que quieren fortificar América, encerrar a inmigrantes ilegales y mandarles de vuelta por donde vinieron”.

Entre las voces que se han dejado oír, esta también la de Amnistía Internacional, que expresó públicamente su repudio ante la propuesta republicana y la consideró “un retroceso histórico” en términos de derechos humanos.

No han sido pocas las voces de repudio y no es para menos; habría que detenerse a analizar que  estaba pensando el señor Sesembrenner cuando fraguó su propuesta, porque no cabe duda: desconoce totalmente la realidad del país en el que vive.

A Sesembrenner nadie, al parecer, le ha contado que los 11 millones de inmigrantes indocumentados que pretende encarcelar, son parte fundamental del funcionamiento económico del país y que industrias enteras pueden llegar a colapsar de ser impuesta una ley que les exija verificar el estatus legal de sus empleados.

Sectores como la agricultura, la construcción, las procesadoras de alimentos y el turismo, entre otros tantas, que dependen en gran medida del trabajo de los inmigrantes, correrían el riesgo inmediato de mermar ostensiblemente su producción, generando un impacto económico más que considerable, en un país cuya debilitada economía no está para desaciertos.

Sesembrenner, presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, ignora los hechos y se limita a señalar, egregio hijo de la cultura del miedo, que la falta de integridad de las fronteras estadounidenses las ha hecho “vulnerables a la infiltración de terroristas y criminales”.

Existe un problema que necesita solución, si. Los primeros en requerirla son los propios inmigrantes que entregan día a día el esfuerzo de sus brazos a un país que, aunque hoy las tendencias parezcan ignorarlo, ha sido construido por generaciones y generaciones de inmigrantes.

Ellos, los inmigrantes, superan cada día el dolor que conlleva la separación familiar y el desarraigo para salir adelante en un entorno cada vez más hostil.

Ellos, los inmigrantes, construyen. Casas, puentes, avenidas y rascacielos han sido levantados por las  manos laboriosas de miles de hispanos, manos que han jugado un papel fundamental en la limpieza y la reconstrucción de vastas infraestructuras afectadas por los embates de la naturaleza y, ahora si, el terrorismo al que tanto teme Sesembrenner y del que la comunidad hispana  ha sido víctima, no victimaria.

No pasará

De ser aprobada en el Senado— la Cámara ya le dio su bendición— la descabellada  tentativa conminaría a más de 11 millones de “criminales” a incrementar la población carcelaria. La pregunta obligada es ¿podría soportarlo el sistema judicial?

¡Por Dios! Habría que construir decenas de cárceles. ¿Quién lo hará?

Además de militarizar la frontera, entre las ocurrencias de Sesembrenner esta la ampliación del muro que separa el territorio estadounidense del mexicano, lo que ya ha generado más de una airada y razonable reacción, insisto, ¿quien  levanta el muro? Los inmigrantes son los obreros de este país.

El respeto a los derechos humanos no está en la lista de valores del republicano de Wisconsin, que pretende, además de atacar a los que huyen del hambre y la pobreza en sus países sin dejarles ninguna opción a futuro, criminalizar los servicios humanitarios que brindan a los inmigrantes organizaciones no gubernamentales, iglesias y caridades.

La propuesta Sesembrenner no perdona a los que han logrado alcanzar un estatus legal ya que anula toda posibilidad de que cualquier residente alcance alguna vez la ciudadanía si tuvo la osadía  de permanecer ilegal en este país durante algún tiempo.

La medida fue aprobada en el Congreso con una votación de 239 a 182 y contó con el apoyo de George Bush, un presidente que desoyó la voz de aquellos, incluido el Papa Juan Pablo II, que pretendieron impedir la invasión a Irak.

La cordura no acompaña la propuesta de Sesembrenner, pero últimamente La Casa Blanca parece haber adoptado el lema “a palabras sabias oídos sordos”, cualquier cosa puede ocurrir.

Estamos en manos de un Senado que deberá optar por la cordura o la conveniencia en un año electoral, en el que el tema de la reforma migratoria tendrá, muy seguramente, más carácter político que humanitario.

Para mas información sobre este tema o información sobre servicios en su comunidad llame a su Línea de Ayuda al 1-800-473-3003.

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