January 20, 2006


El fin de la mitología

Underworld: Evolution llega a su segunda y evidente ultima parte.

Por Jose Daniel Bort

Lo dicen los creadores en Hollywood: si eres capaz de inventar una mitología y que sea aceptada por el público, eres millonario. Sino, pregúntenle a George Lucas o los hermanos Wachoski, creadores de “The Matrix”. Esto es exactamente lo que tenían en mente Len Wiseman y su equipo de colaboradores cuando crearon el mundo de Underworld.

Solo que aquí la creatividad es de dudosa factura. En el submundo que humanos no pueden apreciar, una pelea milenaria entre vampiros y licántropos (aquellos que se transforman en hombres lobos) transcurre, tal y como lo ha hecho desde la edad media. Solo que esta vez la presencia de un hibrido entre las dos razas puede cambiar el destino de todos.

El hibrido en cuestión (Michael Corvin) encuentra en Selene (Kate Beckinsale) al aliado de las películas de vampiros que le señala el camino de la perversa inmortalidad. Cual Louis en Entrevista con el Vampiro, Michael prefiere alimentarse de ratas antes que tocar sangre humana, y hasta ni se acuerda que está muerto y decide devorarse un plato de carne con papas.

Underworld es rica en acción e insatisfactoria en su trama. Luce muy bien bajo su modesto presupuesto, pero la historia cojea en su necesidad de trascendencia. Sus personajes transitan un medio camino entre heroísmo y antiestablecimiento que no permite asimilarlos como humanos, suprahumanos o de cualquier forma.

La historia cae en los hombros de Beckinsale (quien se casó con el director Len Wiseman, uno de los creadores, después de participar en la primera película). Ella es la emisora y justiciera entre los suyos y los otros. No son los hombres lobo el problema ahora, sino uno de su propia especie, Victor (Bill Nighy) quien desciende del primer vampiro y que su hermano William se convirtió en Licántropo al inicio de los tiempos.

No se especifica la razón concreta por la que Victor decidió esperar más de ocho siglos para liberar a su hermano del cautiverio donde está metido (al parecer, el joven William era muy desordenado en conducta, mataba a todo el que se le pusiera por delante), pero Victor lo tiene entre ceja y ceja que con la ayuda de su hermano podría dominar el bajo mundo. Con su gran maquillaje y su técnica de “animatronics” con las alas, Victor es la creación de efectos especiales más creíble de la película. De hecho, funciona de maravilla.

Selene fue rescatada de morir como el resto de su familia y fue convertida en vampiro hace bastante tiempo. Como la antigüedad permite dar más fuerzas (otra referencia directa a Anne Rice de Entrevista…) Selene bebe de la sangre del padre de Victor, el único con la cantidad de años requerida para luchar contra la bestia. ¿Los lobos? Bien gracias. Michael Corvin, el híbrido protegido de Selene, se convierte más en Lobo que en Vampiro en sus transformaciones (alrededor de cuatro en la historia), y eso permite crea un afecto “interracial” al final de la película.

Esta nueva versión a medio cocinar se concentró más en los efectos especiales y el diseño de producción que en traer una historia plausible que mantenga la franquicia en juego. Es por esto que Underworld: Evolution quedará desilusionadamente involucionada en ésta, su última entrega.

Underworld: Evolution
Con: Kate Beckinsale, Scott Speedman
Dirigida por: Len Wiseman
Clasificación: R
Chiles: 3 de 5

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