January 20, 2006

¿Quién da más?

Por Pablo Jaime Sainz

“¿Quién me da cinco dólares por esta televisión?” pregunta Enrique Esparza al grupo de personas a su alrededor.

Todavía no termina de preguntar cuando una señora ya levantó la mano –y luego otra señora y otro señor.

Enrique empieza a contar las manos que se alzan: “¡Seis dólares, siete dólares, ocho dólares, nueve dólares, 10 dólares!”

De repente las manos dejan de alzarse.

“¿Alguien da más?” cuestiona Enrique.

Nadie responde. “¡Vendida la televisión a la señora por 10 dólares!”

Y la subasta continua, pasando por más televisiones, por radios, por hornos de microondas hasta llegar a las aspiradoras, a los reproductores de DVDs.

Todos estos artículos subastados tienen un destino: llegar a Tijuana.

A lo mejor usted se ha preguntado de dónde viene la mayoría de los artículos de segunda que se venden en los mercados sobrerruedas de Tijuana.

La respuesta no está muy lejos.

Se trata de la tienda Goodwill, en San Ysidro, donde siete días a la semana se llevan a cabo subastas de juguetes, muebles, ropa y electrónicos. Es ahí donde comerciantes tijuanenses, casi todos dueños de puestos en sobrerruedas, hacen su mejor oferta para comprar lo que revenderán en Tijuana.

Goodwill adquiere los artículos como donativos de todo el condado de San Diego.

Más que ir a surtirse de mercancía para sus puestos o tiendas de segunda, pareciera que estos comerciantes tijuanenses están en busca del tesoro perdido.

Las subastas se llevan a cabo de manera informal y se llevan a cabo en orden: a las 10:30 a.m. inicia la primera con grandes contenedores llenos de ropa. En estos se puede encontrar desde blusas deslavadas hasta pantalones a los que no les sirve el cierre. Aunque los comerciantes no pueden ver bien que es lo que contiene exactamente cada contenedor, se pueden dar una idea metiendo la mano y sacando algunos trapos.

A la tienda de Goodwill de San Ysidro va a parar todo lo que las otras 14 tiendas Goodwill de San Diego rechazan.

“Es un albur comprar aquí”, indica Martha Patricia Penilla, quien ha tenido un puesto en un sobrerruedas en Otay. “Dentro de esas cajas hay de todo y en buenas y malas condiciones. Lo bueno es que está barato, así que si te salen algunas piezas que no se vendan, recuperas dinero con las demás”.

Penilla indica que cada semana invierte alrededor de 200 dólares en las subastas. Una vez en el sobrerruedas, esa cantidad se puede duplicar o hasta triplicar.

“Es negocio, ¿cómo no?” dice.

La subasta continúa en muebles, que puede incluir desde escritorios hasta salas completas.

Pero lo que más interesa a la gente son los electrónicos, que usualmente es a lo que se le puede sacar más ganancia.

La tienda vende alrededor de más de $2.5 millones de dólares al año en mercancía y alrededor del 99% de los clientes vienen de Baja California, afirma Virginia Piña, supervisora de ventas para Goodwill en San Ysidro.

Goodwill, que es una compañía sin fines de lucro, utiliza las ganancias para pagar a sus empleados y para patrocinar programas de entrenamiento laboral, añade.

Para poder participar en las subastas, las personas tienen que firmar un contrato donde claramente se comprometen a no pelear entre ellos.

Y es que en el pasado era común que, cuando había un artículo muy bueno –digamos una videocámara—, dos comerciantes casi se agarraran a golpes si uno hacia una mejor oferta que el otro, dice Piña.

“Si miro algo que me llama la atención y que sé que se va a vender a buen precio, yo apuesto hasta que lo consigo. Pero yo no me agüito si me ganan algo”, asegura Dalia Barraza, quien tiene una tienda de segunda en la Colonia Salvatierra.

Cada día, llegan entre 200 a 300 comerciantes, casi todos de Tijuana. Es por esto que las subastas se hacen en español.

“Los clientes vienen de dos a tres veces a la semana, algunos solo vienen una vez al mes”, indica Piña.

Algunas personas, queriendo acaparar la mejor mercancía, empiezan a llegar desde las 5:30 horas, a pesar de que las subastas inician hasta las 10:30 horas.

En el estacionamiento, se pueden ver docenas de camionetas tipo panel y pick-up donde los comerciantes transportan la mercancía a Tijuana.

“Es bueno llegar temprano porque así tienes más chanza de llevarte cosas buenas”, indica Barraza, quien viene tres veces por semana a Goodwill y gasta alrededor de 250 dólares.

Pero no todos los comerciantes que compran en Goodwill en San Ysidro son de Tijuana. Algunos vienen de Ensenada y Rosarito. Es más, hasta de Baja California Sur hacen viajes.

Tal es el caso de Juan Manuel Castillo, quien tiene una tienda de segunda en el pueblo de Vizcaíno, Baja California Sur.

Él viene una vez al mes y en cada viaje invierte de 3 mil a 4 mil dólares.

“Me vengo por cuatro o cinco días y me dedico a comprar en las subastas”, dice. “Me quedo todo el día aquí, viendo que me conviene para llevar hasta allá”.

Martha Patricia Penilla está subiendo las cajas de ropa que consiguió este día. Ya son alrededor de las 13:00 horas y ya va de regreso a Tijuana. Guardó 30 dólares por si le cobran en la Aduana al regresar.

Penilla echa un vistazo a la mercancía que compró y sonríe.

“Para la semana que entra, vengo a comprar otra buena tanda”.

La tienda de segunda Goodwill en San Ysidro está ubicada en el 626 Front St., en San Ysidro, cerca del restaurante KFC. Las subastas se hacen todos los días, incluyendo fines de semana.

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