January 18, 2002

Encienda Una Vela
Mons. Jim Lisante
Director, The Christophers

Amor y Entrega

Bill LaRousse era un muchacho sensacional. Fuimos a la universidad juntos y siempre fue muy admirado y querido por todos. Nunca oí un mal comentario sobre él.

Lamentablemente, en los comienzos de nuestros estudios el padre de Bill murió. Y fue así que la relación con su madre y su hermano se profundizó aún más. La familia ya era muy unida, pero al sufrir la pérdida del ser querido se apoyaron aún más uno en el otro. Sin embargo, al terminar sus estudios Bill decidió seguir los pasos de su tío Walter, que era misionero Maryknoll y había servido por muchos años a los pobres en distintas partes del mundo. Ahora Bill también es misionero Maryknoll, y en los últimos 20 años ha sido una fuente de fe y ayuda a los necesitados en Filipinas. Muy pocas veces ha vuelto a su ciudad natal, pero se mantiene siempre en contacto con su madre y su hermano.

Siento un gran respeto por la decisión de Bill. Una decisión que ha requerido una cualidad muy especial: el saber alejarse de lo que uno más ama por una necesidad más profunda o por el bien común. Sin duda, Bill ama a su familia, pero tampoco hay duda de que su presencia en Filipinas ha significado algo muy especial para el bien de muchos.

Por su parte Chris Cardone es sacerdote dominico. El también fue una vez un muchachito a quien todo el mundo le tenía cariño. Pero Chris decidió dejar su familia, su vida cómoda y su popularidad en el pueblo para ser misionero en las Islas Solomon del Pacífico. En sus visitas tan alejadas, Chris vuelve delgado, cansado y a veces hasta enfermo de malaria. Pero nunca lo he visto desdichado. Y por más agradables que sean sus vacaciones, después de un tiempo veo sus deseos de volver a su misión, a la gente que ama y sirve. En años recientes su familia y amigos tenían la esperanza de que su misión terminaría, y que volvería a la casa, a ser el hijo, el hermano y el tío que todos extrañaban. Pero cuando todos menos lo esperaban, Chris fue seleccionado obispo de las Islas Solomón. Por supuesto todo sacerdote en esa situación puede rechazar el nombramiento. Pero Chris aceptó, aún a costa de gran sacrificio personal. Y en la Misa donde se celebró su elevación al episcopado agradeció a sus padres—sabiendo que quizás no volvería más a su país.

Bill Larrouse y Chris Cardone tomaron una decisión: sacrificar su vida en familia para servir a la familia de Dios. La vida de ambos es una vida de sacrificio y entrega. Quizás algunos digan que sus decisiones fueron extraordinarias y heroicas. Es posible, pero los padres también toman esas decisiones. Se sacrifican diariamente por sus hijos, luchan para responder a las necesidades de la familia... para luego dejar que sus hijos se alejen y emprendan sus propias vidas, independientes de quienes los crearon. No es fácil dejar ir a un ser querido, pero es la verdadera forma de expresar nuestro amor por ellos, más que por nosotros mismos. Es ese poder que tenemos en nosotros para continuar el mundo de Dios.

Para recibir una copia gratis de ECOS Cristóforos S-197 "Entrégate y permite que Dios venga a tu vida", escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017.

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