January 17, 2003

Las organizaciones binacionales en California: un nuevo actor de la política entre México y los Estados Unidos

Por Emmanuelle Le Texier

La multiplicación de organizaciones mexicanas en los Estados Unidos, particularmente en Los Angeles y San Diego, demuestra el nacer de nuevas redes de solidaridad transnacional entre las comunidades mexicanas en los Estados Unidos de América y sus lugares de origen. Así, las federaciones regionales mexicanas agrupan un conjunto de “hometown associations“ que forman inmigrantes para sostener el desarrollo de su ciudad de origen. En general, estas federaciones, sin objeto de lucro, construyen redes estrechas con las comunidades de origen, lo que permite el mantenimiento de las culturas, costumbres y lenguas de origen en los EEUU.

Por ejemplo, en Los Angeles, se destacan la Federación de Zacatecanos, los Clubs Michoacanos, los Clubes Sinaloenses, los Nayaritas en California como muestra del desarrollo reciente de organizaciones mexicanas transnacionales en California. Estos grupos recaudan fondos, mantienen viva la cultura regional, y fomentan lazos de solidaridad a través de las fronteras. Es interesante señalar el caso del Frente Indígena Binacional Oaxaqueño (FIOB), con comités en Oceanside, Tijuana y Oaxaca. El FIOB empezó como Frente Cívico Mixteco. Se creó en 1985 en los Estados Unidos para defender los derechos laborales y humanos de los Oaxaqueños del condado norte de San Diego. En 1989 se juntaron otras organizaciones de Zapotecos para formar el Frente Civico Mixteco-Zapoteco en Vista, y luego en Oceanside, donde radican la mayoría de los Oaxaqueños del sur de California (unas 15.000 personas que trabajan en su mayoría en el campo). Finalmente fue en 1990 cuando la organización tomó el nombre de FIOB, con el objetivo de ser una asociación representativa de todos los indígenas de Oaxaca, de modo binacional.

Por un lado, el FIOB es un actor tradicional de apoyo a la promoción de la economía de pueblos de Oaxaca. Así, el comité de Oceanside, por medio de remesas y ayudas financieras puntuales, ha sufragado entre otras cosas la instalación del alumbrado público, el pavimento de las calles y la llegada del agua potable en el pueblo de Santa Rosa. Dice José Gonzalez, coordinador de prensa del FIOB en Oceanside: “ya que el gobierno mexicano no cumple con sus promesas ni con sus deberes, tenemos que crear cooperación entre el pueblo de Santa Rosa y nosotros que vivimos en el norte del condado de San Diego”.

Por otro lado, el FIOB se ha colocado en primera fila para defender y promover los derechos laborales de los trabajadores del campo en el norte de San Diego. “Se nota en los campas que a muchos trabajadores no les pagan el sobretiempo, o a veces se les despide sin pagarle su cheque. También hay violaciones de los derechos de los campesinos que no tienen acceso a baños o a quienes no se les protege de los pesticidas”. El FIOB no sólo actúa de este lado de la frontera, sino que el espíritu que guía sus acciones empezó en Oaxaca. Las injusticias y la discriminación hacia los indígenas en el estado de Oaxaca les ha empujado a organizarse para documentar las violaciones a sus derechos e informar a la sociedad. El FIOB es una “asociación civil de la comunidad”, enfoca José Gonzalez. “La discriminación hacia los indígenas en Oaxaca y en los Estados Unidos es la misma. Si no educamos a nuestros jóvenes para luchar contra esto, no hay futuro”.

Después de más de 17 años de educar a la gente, el FIOB ha adquirido un papel importante en la política binacional. Ha ganado el respeto de las autoridades mexicanas como el consulado, y de los políticos americanos. Así, después de mucho diálogo, el consulado mexicano ha tenido que prometer venir unos días a Oceanside para permitir a los Oaxaqueños y a todos los Mexicanos registrarse para la matrícula consular. Al igual, la cooperación estrecha que existe entre el FIOB y organizaciones de derechos como California Rural Legal Assistance o American Friends Service Committee ha permitido que se respete mejor los derechos laborales y humanos tanto en la frontera como en los fields del norte del condado. “Soy doble nacional. Opino que necesitamos hacer un cambio para que se mejore la situación en Oaxaca y México, y puedo participar para cambiar las cosas allá. También soy ciudadano americano, aquí trabajo y pago impuestos, y quiero que se respeten los derechos de mi comunidad”, añadió José Gonzalez.

No sólo el FIOB dialoga al nivel del Estado Mexicano por medio del consulado, sino también al nivel de la política local americana, con las autoridades del condado de San Diego. Es el nacer de una nueva forma de hacer política, al nivel local, nacional y transnacional. Las organizaciones regionales se colocan como actores importantes que actúan para el mejoramiento de sus comunidades de los dos lados de la frontera. Como lo demuestran también las actividades de otras federaciones de asociaciones mexicanas en los Estados Unidos, los Mexicanos quieren y pueden tener voz en ambos países.

Return to the Frontpage