January 13, 2006

Hojalata: Más que un poemario, un espacio de expresión para los escritores tijuanenses

Por Luis Alonso Pérez

“El oficio de escribir es tan importante como el del albañil, el del maestro, del abogado, el médico y el del carpintero” expresó Adrián Saénz, integrante del grupo Poeta No-Lugar, durante una presentación de la revista Hojalata, el resultado del trabajo comprometido de un grupo de jóvenes escritores y del legado de la larga tradición literaria del antiguo taller de poesía de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).

La presentación de la revista en el Centro Cultural Tijuana fue llevada a cabo el jueves 15 de diciembre, por Roberto Navarro y Adrián Sáenz, creadores e integrantes del grupo literario, con la participación de Gilberto Zúñiga, el último escritor que coordinó el taller de poesía de la UABC.

Esta publicación independiente vio la luz en Octubre del 2005 y lo hará de nueva cuenta cada tres meses. Su producción corre a cargo de un grupo de ex integrantes del taller de poesía de la UABC, quienes al ver desaparecido su taller comenzaron a reunirse y trabajar en conjunto bajo el nombre Poeta No-Lugar.

Los escritores se reúnen una vez a la semana para leer su nuevo material a sus compañeros y comentarlo en una dinámica de taller, una retroalimentación que les permite pulir su trabajo y avanzar como poetas. Este ritual se repite cada jueves por la noche en un café del centro de Tijuana desde 1999.

Al igual que el grupo literario, Hojalata busca ser un espacio de expresión para los escritores locales, abierto a la participación de todos aquellos que deseen publicar sus textos, ya sea poesía, ensayos, cuento o narrativa. En cuanto a los criterios editoriales para publicar nuevo material, Roberto Navarro –integrante del grupo Poeta No-Lugar– comentó “No hay una pretensión por decidir cual poesía es buena y cual no, lo importante es poder ver que hay poesía con un trabajo, poesía de oficio”.

Esfuerzo y dedicación a las letras no son solamente un criterio editorial de la revista Hojalata, es una de las características principales del trabajo literario y editorial del grupo Poeta No-Lugar, quienes lograron publicar una revista sin el apoyo financiero que les otorgaba la UABC cuando pertenecían al desaparecido taller de literatura, lo hicieron por medio de patrocinios y el autofinanciamiento de algunos miembros del grupo.

Los textos publicados en Hojalata testifican la pasión por las letras que lleva dentro cada uno de los jóvenes poetas, así como un intenso trabajo editorial y un diseño impecable. Una dedicación digna de admirarse, hacia una labor que según sus autores “no ofrece confort ni seguridad dentro de este mundo mercantilista, globalizado, materialista”.

“La poesía no limpia calles, no asea nuestras casas o nuestra ropa, ni lleva a los niños a la escuela” de acuerdo con los poetas, pero eso no significa que no tomen su trabajo en serio. “Los Hojalateros toman la pluma y la voz para poetizar el entorno. La poesía es el espacio donde se busca al espíritu” enuncia la editorial de Hojalata.

La expresión literaria ayuda a los poetas a “mantenerse lúcidos dentro de la locura global y personal”. Más que una práctica artística, es un catalizador y a la vez es resultado de sus pasiones ocultas. Representa un escape a la locura cotidiana de esta ciudad. Sus autores viven y palpitan dentro de ese lugar, donde miles de autos destartalados vagan por sus calles sin corazón, donde millones de mujeres y hombres caminan sin brillo en los ojos. Los poetas se expresan silenciosamente, tecleando sus computadoras a la medianoche o haciendo el amor escandalosamente a una naranja. Por más que el ritmo obstinado de este mundo presione sus manos contra sus cuellos, no logrará callar su voz ni detener su aliento.

La revista Hojalata es el resultado del trabajo de: Adrián Saénz, Josué Peñaloza, Paty Blake, Roberto Navarro, Luxia López, Miguel Quivira, Úrsula Tania, Antonio Mercado, Gibrán Resendez, Juma Salpri y Andrea Caram, miembros de Poeta No Lugar, con la colaboración de Marvin Duran, Mauricio Ramos y Mayra Luna.

El grupo de poetas sigue una larga tradición literaria que comenzó tres décadas atrás en el taller de poesía de la Universidad Autónoma de Baja California UABC, el cual, a través de los años publicó poemarios como Amerindia, que en 1978 se convirtió en Hojas y desapareció en el otoño del 2003.

El nombre de Hojalata, al igual que el grupo Poeta No-Lugar provienen del legado de los poetas y las publicaciones que los antecedieron.

La desaparición del taller pudo haber puesto fin a 32 años ininterrumpidos de trabajo dentro de la universidad, sin embargo no logró contener la inercia creativa de los nuevos integrantes del grupo literario.

El primer número de la revista Hojalata está disponible en la librería El Día en Tijuana, su publicación es trimestral y está abierta a la participación de escritores de la región. Su costo es de $10 pesos (0.95 dlls).

Para mayor información sobre la revista, para obtener una copia o para someter algún trabajo, comuníquese con los miembros del grupo Poeta No-Lugar: revista Hojalata@hot mail.com o poeta_no_lugar@yahoo.com.mx. El grupo se reúne todos los jueves a las 8:00 pm en el café La Casa de la 9, en la calle 9, entre Pío Pico y Quintana Roo.

Poemas Revista Hojalata:

Poema de Paty Blake, sin título

Mis manos son silencio entre paredes
afuera, la noche
el pasado y su fama de bondades
me rondan como una mosca ciega

mis ojos se remontan
y no encuentro
ese atrás convertido
alguna vez en
algún presente
siempre pasado
siempre
antes, siempre
otro tiempo
nunca

hoy mis manos
son silencio
solo

y con eso basta


Poema de Miguel Quivira, titulado Virginidad Naranja

La última innaturalidad que creo haber cometido
ocurrió tras una larga contemplación al frutero.
Conducido por un instinto irreparable, arranqué la
más boluda naranja de entre su perplejidad.
La froté finamente en la cascada del lavadero
mientras tomaba el cuchillo que le tajó en redondo
la mitad del cuerpo.

Y como bien me es debido terminar este relato, diré
que hicimos el amor escandalosamente.

Poema por Roberto Navarro, sin título

El encendedor
se aferra al deseo
de una existencia
después del fuego

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